La familia Donoso pierde la paciencia por la ausencia de explicaciones

La familia de Soledad Donoso, en una imagen de archivo. | MADERO CUBERO

La familia de Soledad Donoso, la joven cordobesa supuestamente asesinada en 1992, ya ha perdido la paciencia. Después de que hace un año tuviese conocimiento por parte de la Subdelegación del Gobierno de que se podían haber localizado pruebas del caso que habían sido dadas por desaparecidas, la ausencia de avances ha terminado de hartarles. La madre y las tres hermanas de la joven buscan cuatro grupos de pelos encontrados en el cuerpo de Soledad, que contenían bulbo -del que se puede extraer el ADN- y cuya existencia consta en el sumario practicado hace 25 años.

En dos reuniones con el subdelegado, Juan José Primo Jurado, la familia y sus representantes legales afirman que recibieron una plena intención de colaboración. En este sentido, en el segundo de los encuentros la Subdelegación les informó verbalmente de que se habían localizado esas pruebas y que según su información estaban bajo custodia judicial.

La defensa letrada de la familia considera que dichas pruebas podrían ser la llave para reabrir un caso que ya ha sido cerrado dos veces. Pero la Audiencia ha desestimado este hecho porque, según recoge un Auto del 12 de abril del año pasado, del contenido del escrito de la Subdelegación del Gobierno "no se desprende que esté en posesión de elementos o efectos del delito que sean útiles para la investigación de esta causa".

El problema para la familia es que la Audiencia hace referencia a "nueve pelos pubianos" para desestimar la petición. "Pero hay una confusión porque esas no son las muestras que pedimos ni las que nos ha dicho que supuestamente existen y están localizadas", señala María del Mar Donoso. De hecho, tal y como recoge la Audiencia, los nueve pelos pubianos "no son los pelos que pudieran ser aptos para el análisis [genético] que [la familia] pretende".

Por ello pidieron a la Subdelegación que se las entregase o que analizase el ADN. Y ésta le devolvió una misiva en la que delegaba cualquier acción a una orden judicial por existir datos personales protegidos por la ley. De esta forma, la familia acudió a la Audiencia, que zanjó que no está acreditada la existencia de esas pruebas. Pero haciendo siempre referencia a los nueve pelos pubianos que, insiste la familia, "no son los que estamos buscando".

Lo que quiere la familia es que el juzgado les permita examinar las pruebas de convicción y poder cotejar si ha podido haber errores en las referencias o si se han extraviado, lo cual en su opinión podría poner en tela de juicio la cadena de custodia seguida en este complejo y oscuro caso.

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Publicado el
8 de noviembre de 2016 - 06:04 h
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