Escrita una nueva página de la historia del Cristo de la Confianza

Vía Crucis del Santísimo Cristo de la Confianza | ÁLEX GALLEGOS

Quizá no pocos soñaran con la estampa. De hecho, sabida es la intención los últimos años de que fuera posible. Tras diversos avatares, ya es una realidad: Ciudad Jardín ya conoce la sensación de ver al Santísimo Cristo de la Confianza recorrer sus calles. Un hecho éste que tuviera lugar la noche del sábado, cuando por vez primera saliera de la parroquia de La Inmaculada Concepción y San Alberto Magno la imagen a la que diera forma el sevillano Antonio Castillo Lastrucci. La nueva página de la historia de la talla está escrita en forma de un Vía Crucis que impulsara el grupo surgido en torno a la misma con el apoyo del párroco del templo, Manuel González Muñana -guía de Cuaresma y Semana Santa de Córdoba-.

Fue sobre las ocho y media cuando las puertas de la parroquia, próxima a Gran Vía Parque, se abrían. No eran pocos los que en ese momento aguardaban en la calle Diego Serrano, la primera que había de transitar el cortejo y con éste el Cristo de la Confianza. Entonces, los feligreses y muchos cofrades de Córdoba veían cumplido un sueño: que el Crucificado abandonara durante alguna hora el templo que le acoge desde la década de los sesenta del pasado siglo. Con aire solemne, como no podía ser de otra forma, la imagen salió de la parroquia de La Inmaculada Concepción y San Alberto Magno para un Vía Crucis que transcurrió por diferentes puntos de su barrio, tales como Alcalde Sanz Noguer, Antonio Maura o Infanta Doña María. Por la mañana, fue custodiada por veteranos de la Legión, que también participaron del trayecto.

La cita resultó especial y emocionante para el grupo parroquial que hoy por hoy venera al Crucificado. Desde éste apuntaban a EL CIRINEO días atrás que “la feligresía está empujando” y que de cara a esta salida estaba “volcado todo el barrio”. La afirmación última bien pudo comprobarse la noche del sábado desde el inicio del Vía Crucis con una imagen en torno a la cual ya hubo intentos de conformar una cofradía. Estos se dieron de manera reciente, pues en los últimos años existieron un par de agrupaciones que ansiaron seguir el camino que conduce a un colectivo a ser pro hermandad. Los dos proyectos resultaron fallidos, por lo que el actual conjunto de feligreses reunidos en torno al Cristo de la Confianza prefiere no mirar a largo plazo.

Así, desde La Inmaculada Concepción y San Alberto Magno piensan únicamente en mantener una actividad tal como la que permitió la primera salida de la talla. En este sentido, uno de los responsables del grupo parroquial que la venera destacó que fue el propio párroco, Manuel González Muñana, quien decidió que se celebrara este Vía Crucis histórico. El solemne rezo de las Estaciones en las calles de Ciudad Jardín tuvo lugar, por cierto, después del último día de quinario realizado en honor al Cristo de la Confianza. El culto se desarrolló hasta este sábado desde el pasado martes.

Escrita está por tanto una nueva página de la historia de un Crucificado que fue obra de uno de los más reconocidos imagineros del siglo XX. Surgió de las gubias del gran Antonio Castillo Lastrucci. Al escultor sevillano acudió en 1960 el entonces párroco de la recién erigida La Inmaculada Concepción y San Alberto Magno, Alfonso Carrillo Aguilar. En el contrato firmado, el sacerdote reclamó que la talla del Crucificado tuviera la mayor semejanza posible con el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Precisamente el titular de la única cofradía de la Madrugada cordobesa fue realizado años antes, en 1945, por el insigne artista hispalense -a quien también corresponde la hechura de Nuestra Señora Reina de los Mártires, cotitular de la citada corporación-. Este sábado, por fin el Cristo de la Confianza recorrió las calles de Ciudad Jardín.

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