Córdoba ha perdido casi un tercio de sus patios en las últimas décadas

FOTO: MADERO CUBERO
Un estudio de los arquitectos Amador Esteban y Rafael Obrero revela que hoy sobreviven 276 patios de los 405 que han estado censados

La Fiesta de los Patios de Córdoba ya es Patrimonio Intangible (o Inmaterial, como ustedes quieran) de la Humanidad. Pero el lugar material, físico, tangible donde se celebran, las tradicionales casas-patio del casco histórico de la ciudad no está tan protegido como parece. De lo contrario, no se entienden los datos de un informe elaborado por los arquitectos Amador Esteban y Rafael Obrero y llamado Casa de Muchos. Estos dos profesionales han realizado un censo teórico de casas patio y casas de vecinos a partir de los datos del catálogo de bienes protegidos, de los censos de las propias asociaciones y de las distintas organizaciones del festival.

Según los datos del informe, de las 405 casas patio o patios de vecinos o casas con patio que alguna vez han estado censados en la ciudad hoy sobreviven 276. Es decir, ha desaparecido cerca de un tercio (un 31,8%) de los patios cordobeses, un total de 119. Las causas son diversas, pero el estudio llega a unas conclusiones muy concretas.

“Las últimas generaciones nacidas en los patios abandonan estas casas para vivir una vida más atomizada y autónoma, marcada por el confort y lo nuevos medios. Poco a poco estas casas van quedando semivacías, abocadas a la ruina con el envejecimiento de sus escasos moradores, que ya no pueden hacer frente al mantenimiento de estos enormes inmuebles tan pobremente construidos, empeorando para estos unas condiciones de vida ya precarias en origen. Así, una tras otra, arruinadas, van cayendo bajo la piqueta, especialmente en estos últimos años de fuerte presión inmobiliaria”.

Es decir, el progreso, el confort y, sobre todo, la presión inmobiliaria. En la web de la Asociación de Amigos de los Patios Cordobeses existe un censo menos exahustivo que el elaborado en el proyecto Casa de Muchos. Entre los patios que ya no existen es desolador abrir la ficha y comprobar que, por ejemplo, ganaron el segundo premio del concurso de 1961 y hoy son un solar o una estructura de pisos de varias plantas, y sin patio, claro.

“Los hechos demuestran que ni el Plan Especial de Protección del Casco Histórico (PECH) ni siquiera el catálogo de bienes protegidos, ha podido salvar del derribo a ejemplos más que notables de esta arquitectura popular”, asegura el informe de Esteban y Obrero. “La normativa resulta insuficiente para garantizar la pervivencia de este patrimonio”, insisten.

Pero, ¿qué ha pasado ahora que ha estallado la crisis inmobiliaria y se ha frenado la fiebre de la nueva construcción en el casco histórico? Los autores del informe de la Casa de Muchos responden a esta pregunta: “La retirada de las promotoras inmobiliarias empujadas por la crisis del sector deja detrás un paisaje de destrucción que pone al borde de la desaparición uno de los valores más singulares del patrimonio histórico y cultural de la ciudad”. Esta conclusión es demoledora.

El informe detalla, además, las zonas más castigadas y que más patios han perdido. Dos de las zonas más populares son, precisamente, las más arrasadas. En el Alcázar Viejo, es decir, en San Basilio, el barrio de patios cordobeses por excelencia, han desaparecido 21 de los 37 que hubo censados. Hoy sobreviven 16. En San Lorenzo, quizás uno de los lugares más populares y que más casas de vecinos tuvo, la destrucción se ha cebado con 30 de los 67 patios que llegó a tener censados.

Por contra, se han mantenido más patios en las zonas con más presión turística como el entorno de la Mezquita y la Judería. De los 83 patios censados tan sólo han desaparecido nueve. Es el lugar con más infraestructuras de este tipo, con un total de 74.

El estudio de estos dos expertos también incide en lo que es la organización del festival de los patios y su efecto sobre estas viviendas tradicionales cordobesas. Así, señalan que “se puede considerar una pérdida de oportunidades el hecho de que el período de visitas y uso público de los patios se limite a un par de semanas al año. Un periodo mayor de apertura pondría en valor este rico patrimonio cultural y extendería el territorio destinado al turismo cultural por todo el casco histórico de la ciudad, con los consiguientes beneficios que eso conlleva”.

El informe incide y concluye en que la presión inmobiliaria ha provocado que “vayan desapareciendo poco a poco patios de arquitectura antigua. Si echamos un vistazo al palmarés histórico del festival de patios, veremos como una gran parte de los premiados han desaparecido, sustituidos por inmuebles sin valor”.

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