El acusado del apuñalamiento de la Palazzio niega los hechos

Un policía en la discoteca Palazzio.
La víctima dice que no vio el arma del crimen pero reconoce al acusado como el autor del navajazo

El acusado de apuñalar a un hombre en la puerta de la discoteca Palazzio el 26 de julio de 2014 ha negado los hechos y ha mantenido que en ningún momento asestó ningún navajazo a la víctima. En la vista del juicio, celebrado hoy, el procesado ha insistido en que su enjuiciamiento se debe a un malentendido la madrugada de autos.

Todo comenzó cuando aquel día, una chica le identificó como la persona que instantes antes le había tocado el trasero en la barra del bar. En su declaración, el acusado ha reconocido que si bien se vio inmerso en un forcejeo posterior, no acuchilló a nadie en la puerta. No obstante, tanto la víctima como la chica -que ha declarado como testigo- le han reconocido en la vista como la persona que se propasó primero y que agredió con arma blanca, después.

Los hechos comenzaron hacia las 6:30 de la mañana dentro del local de ocio. En ese momento comenzó una discusión cuando la víctima, J. G. F. -que ya fue absuelto hace años en un juicio por delitos de agresión-, se percató de que el acusado, L. V. V. -sin antecedentes-, estaba tocándole el culo a su acompañante. El acusado niega este extremo.“Ella estuvo bailando con un amigo de mi grupo y yo creo que se confundió”, ha afirmado en la vista. Por su parte, la chica ha señalado al banquillo -donde solo estaba sentado el acusado- para decir que era la misma persona que se había propasado con ella.

La discusión, afirman la muchacha y la víctima, derivó en un empujón a la chica. “Yo vi lo del culo pero no le di más importancia porque estábamos en una discoteca, pero con lo del empujón vi que se había puesto en peligro la integridad física de mi amiga”, ha relatado la víctima. En ese momento empezó una tangana dentro de la discoteca en la que voló un vaso que impactó en la cara de una tercera persona ajena a la pelea y que en el juicio ha declarado que no conocía los implicados y que no vio quién arrojaba el vaso.

Tras la trifulca, los porteros sacaron de la Palazzio a la víctima. “Unos diez minutos después, salió el acusado gritándome que me iba a matar y llevándose la mano a un bolsillo. De nuevo nos peleamos a puñetazos y los porteros volvieron a separarme. Me tenían reducido a mí, no a él. Entonces él me golpeó en el vientre y al poco me noté la sangre caliente correrme. Pero no vi el cuchillo”, ha reconocido. En sus declaraciones policiales y judiciales durante la instrucción del caso, los porteros de la discoteca afirmaron que fue la víctima quien, en la puerta de los da la Palazzio gritaba “que salga, que le voy a matar”. Un extremo que éste ha negado en la vista.

Junto a la víctima, de los nueve testigos que han declarado, solo una chica ha reconocido al acusado como el agresor si bien en sus declaraciones previas en comisaría y ante el instructor no había concretado lo mismo.

El resto de lo que han declarado no han identificado al acusado como agresor. La chica que fue víctima del supuesto abuso que ocasionó todo el suceso tampoco. “En el momento en el que pasó todo, una pareja se me abalanzó en la puerta de la discoteca y comenzó a darme una paliza. No pararon hasta que llegó la Policía. En ese momento, cuando me dejaron de pegar, vi que mi amigo estaba sangrando”, ha terminado.

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