¡Ya huele a espeto!

.

Sin lugar a dudas, uno de los más preciados tesoros de nuestros chiringuitos playeros son las barcas espeteras que ahúman e inundan de olor a sardina a la brasa a todos los que nos acercamos por allí.

Las sardinas no saben igual si nos las tomamos en verano, hechas por los "amoragadores" que, a modo de curiosidad, son los encargados de transmitir esta forma de cocinar de generación en generación y los expertos en la materia. Estos sabios dicen que los mejores meses para comer sardinas son los meses sin "r", que es cuando su carne está más firme y su contenido en grasa es mayor.

Y es que como no podría ser de otra forma, los espetos son más que saludables. La sardina es un pescado azul de tamaño pequeño con un bajo contenido en metales pesados,  y cuyo valor nutricional por 100 gramos es:

  • Energía: 128 kcal. ¡Pocas calorías!
  • Proteína total: 17.7 g
  • Ácido fólico 6.0 miligramos
  • Ácidos grasos monoinsaturados: 1.6 g
  • Ácidos grasos poliinsaturados: 1.9 g
  • Ácidos grasos saturados: 2.3 g
  • Calcio 74.0 mg
  • Cinc 0.9 mg
  • Colesterol 90.0 mg
  • Fósforo 270 mg
  • Hierro 2.0 mg
  • Lípidos totales: 6.4 g
  • Magnesio 28 mg
  • Niacina: 6.6 mg
  • Potasio: 369.0 mg
  • Retinoides totales: 39.0 mg
  • Sodio 137 mg
  • Y vitaminas del grupo B, D, E y E

Resumiendo, son ricas en ácidos grasos, de los cuales destaca su contenido en omega 3, cuyas funciones en el organismo son: regular el colesterol, mantener a raya a los triglicéridos, reducir el riesgo de arritmias, retrasar la aparición de placa en las arterias, es antiinflamatorio, bueno para la visión, forma parte de nuestro cerebro e interviene en la función cognitiva, es bueno para el embarazo ya que interviene en el desarrollo cognitivo del feto, etc.

Vaya, que tomarse un espeto cargadito de nutrientes después de habernos dado un bañito y tras nuestra exposición al sol (necesaria para sintetizar vitamina D), es una maravilla que nos regala nuestra querida naturaleza y cocinan con esmero los amoragadores que trabajan sufriendo al Lorenzo y el calor de las brasas.

Eso sí, tenemos que cuidar el después del espeto.

A veces decimos: "Pos ya que estamos aquí comemos algo" y empezamos con los fritos y ensaladas altamente grasientas e hipercalóricas. Como solución tenemos cambiar el frito por la plancha, elegir el marisco al vapor, un arroz y ensaladas varias con aliños saludables como nuestro querido y maravilloso aceite de oliva virgen extra.

Disfruten de los espetos, de la familia, del mar, de las risas, de los paseos por la playa, de la desconexión y no olviden hacer ejercicio físico que nuestro organismo lo agradecerá.

Yo me voy a tomar un descanso veraniego hasta septiembre, igual nos vemos en un chiringuito y compartimos espetos, risas, crema protectora y homenajeamos a Georgie Dann.

¡Feliz verano!

Etiquetas
Publicado el
28 de junio de 2018 - 20:51 h