Que comiencen... ¡las comidas de empresa!

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Pues eso, en diciembre empiezan las comidas de empresa; la de los amigos del cole; la de los compañeros de universidad; la del grupo de sevillanas; la de la asociación de macramé; el perol-convivencia de los adictos a comprar el primer número de los coleccionables etc., y como resultado de tanta vorágine de eventos, nuestro cuerpo lo nota y tú lo sabes.

No voy ser yo la que llegue ahora de súper nutricionista haciendo gala de alta responsabilidad y profesionalidad cuando mi grupo de libélulas y mis fans de Mafalda me esperan para tales eventos, pero sí tengo que decir que hay algunos truquillos para que estas fiestas que no han hecho más que empezar, pasen un poco más desapercibidas por nuestro organismo.

Ahí van los truquillos:

  • Bebe de vez en cuando un poquito de agua.
  • No es necesario comerse el bollo de pan entero y tampoco las regañás. Además, piensa que igual no llegas al segundo porque la mitad de tu estómago está lleno con el bollo empapuchao.
  • Si te ponen patatas fritas de las congeladas, yo me abstendría por dos motivos: por un lado son un insulto a las de verdad, y por otro no le des disgustos a tus abuelas ni madres que no te han enseñado que sean comestibles.
  • Vuelve a beber un poquito de agua de vez en cuando, así la resaca será menor.
  • Si ya estás saciado, no hace falta que revientes, dejas de comer y punto. Si revientas el botón de la camisa o el pantalón puede llegar al ojo de alguien y terminar la fiesta en urgencias no es nada interesante.
  • Lleva un trocito de regaliz, es digestivo.
  • Si has llegado al postre, te felicito, y te recomiendo que si dejas la nata decorativa en el plato tu proceso digestivo será mayor.
  • Café, té verde o infusión son muy buena elección para terminar el evento.
  • ¿He aconsejado la ingesta de agua de vez en cuando?
  • Del alcohol no voy a decir nada, porque propiedades no tiene, necesario no es, es tóxico y destroza al hígado. Pero eso sí: "Si bebes no conduzcas".
  • Y por favor, cuando llegues a casa, no es necesario que cenes porque no te vas a desnutrir, el cuerpo no va a entrar en alerta por saltarte una comida (ni dos), y lo único que vas a conseguir es acostarte pesado y levantarte peor.
  • Aprovecha una vez en tu brasero para tomarte una infusión digestiva antes de irte a dormir o beber… agua.

Y por encima de todo, disfruta de esas sinergias, de esos abrazos y exaltaciones de la amistad que no hacen daño nadie y no olvides que el paseo del colesterol tiene espacio suficiente para que todos caminemos un mínimo de 10.000 pasos diarios.

"Regala tiempo, es el mejor regalo que puedes hacer".

¡Felices fiestas!

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Publicado el
6 de diciembre de 2018 - 13:21 h