Música para el Día del Juicio Final

Llegamos a Cuaresma. La Iglesia está de actualidad. Es tiempo de recogimiento, no ya sólo por el frío. El punto de partida lo marca el Miércoles de Ceniza. Los cristianos son ungidos (este verbo es más acertado que "untados", destinado ya casi en exclusiva a políticos y tostadas) con la cruz de ceniza. Miercoles de Ceniza (Ash Wednesday)  fue el primer album de Elvis Perkins. Hijo del actor Anthony Perkins, y, por ende, nieto de la madre de Norman Bates. Su padre murió de sida en el 92, año de la Expo. Su madre, por contra, falleció en el vuelo que colisionó contra la torre norte del World Trade Center. Suena optimista.

Rock cristiano. Bajo este epígrafe se esconden un buen puñado de bandas. Grupos alternativos de primeras calidades que no dudan en mostrar públicamente sus creencias. ¿Porqué no? No es mas raro que un cura dirigiendo un banco. Les une, por un lado, el convencimiento de que el Mesías visitó el Planeta Tierra hace 2013 años, y por otro, su fe ciega en la música rock como elemento lisérgico y litúrgico. Aquí van algunos nombres:

Sufjan Stevens. Este católico convencido dijo que le dedicaría un disco a cada Estado de Norteamérica. Publicó "Chicago" e "Illinois". Al tercero, renegó. Comentó que se trataba de una broma. Coros y trompetas como gran acompañamiento para el día en que el Todopoderoso nos llame a su lado.

Low. Mormones. Banda formada por el matrimonio entre Alex y Mimi, y el bajista Steve Garrington. Su musica es lenta, su propio nombre lo indica. Convierten los segundos en densos e intensos. Como cuando llaman a tu puerta para ofrecerte la revista Atalaya.

Arcade Fire. Canadienses. Aires de catequistas. Se compraron una iglesia en Montreal para construir un estudio de grabación. Levantan pasiones encontradas. O comulgas con ellos o te dan arcadas. Sus tres discos hasta el momento: Funeral, Neon Bible y The suburbs. Hostias, biblias y rockanrol.

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24 de febrero de 2013 - 07:00 h