Tu sonrisa tiene más poder del que imaginas. ¡Úsala!

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Que una sonrisa es agradable es algo que ya sabes. Que multitud de estudios científicos  han demostrado que tiene una gran cantidad de beneficios, también.

Y de sonrisas va el artículo de esta semana. Puedes aplicar la sonrisa para la mejora de tu estado de ánimo, para la mejora de tu salud, para mejorar tus relaciones, para ser más exitoso o exitosa en tu negocio o trabajo y un largo etcétera.

"Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un instante, pero su recuerdo a veces, nunca se borra".  (Anónimo)

Cuando ríes, tu cuerpo libera endorfinas. Estos neurotransmisores  son unos de los principales responsables de tu sensación de placer, están siempre presentes en todos tus estados de ánimo positivos. Las endorfinas, llamadas también "hormonas de la felicidad" son opiáceos naturales de tu organismo que pueden ser hasta 20 veces más potentes que algunos medicamentos contra el dolor.

Cuando ríes, también reduces la liberación de cortisol (hormona del estrés). Para compensar esto, tu cerebro libera dopamina, otro neurotransmisor asociado al placer entre otras cosas.

Así que sonríe. Aunque no tengas ningún motivo para sonreír, cuando activas los músculos faciales de tu sonrisa, tu cerebro empieza a liberar dopamina y endorfinas de manera inmediata. Es una forma de influir conscientemente en tu estado de ánimo.

Sonreír no sólo influye físicamente en ti, también  tiene poder para afectar e influir en los demás. La sonrisa te hace más atractivo o atractiva, más agradable. Cuando ofreces tu mejor sonrisa siempre va a ser más deseable tu compañía que si no sonríes o tienes gesto serio.

Además cuando sonríes das una imagen de más seguridad y estima, de ser una persona positiva y optimista. Incluso puedes provocar la sonrisa en los demás gracias a las "neuronas espejo".  Así que no cabe duda de que es muy recomendable que te relaciones con personas que sonrían, que tengan sentido del humor y que transmitan buena energía.

"La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz".

En ocasiones una sonrisa dice más que un sinfín de palabras. En momentos de tristeza, cuando no sabes qué decir, una sonrisa es muy reconfortante. Usada como lenguaje no verbal le transmite al otro empatía, comprensión y apoyo.

Como cada semana, te invito a que pongas en práctica lo que te cuento y saques tus propias conclusiones. Plantéate esta semana a trabajar tu sonrisa de manera consciente y verás los resultados.

El otro día, la cajera de un reconocido establecimiento desprendía desde lejos su mal humor, preguntaba y respondía a los clientes de forma muy seca y seria. Por "De-formación Profesional" tengo la buena o mala costumbre de fijarme mucho en la atención al cliente  de las empresas, ya que es uno de "mis fuertes" y una de las formaciones que más me solicitan.

Según terminaba esta chica de atender al cliente que iba justo delante de mí, empecé a sonreírle amablemente, antes de que ella me hubiese mirado. En el instante que me miró, le sonreí más  abiertamente y le dije…

- Buenas tardes Laura. (Este no es su nombre real, la llamé por el nombre que ponía en la tarjeta identificativa que llevaba en su uniforme).

- ¿Qué tal va la tarde? ¿Todo bien?

Su respuesta…

- Bi… Bien, gracias.

Imagino que algo sorprendida ante mi pregunta, bien por mi interés o por llamarle por su nombre. Mientras iba pasando artículos por el escáner le pedí un par de bolsas y le dije…

- ¿Te importaría abrírmelas? No sé cómo podéis tener esa habilidad con el trabajo que nos cuesta a los clientes abrirlas… (Sonrisa).

_ La verdad es que si, que vienen muy pegadas y cuesta mucho abrirlas, pero una está ya acostumbrada. Me respondió. Y rápidamente abrió las dos bolsas. Su semblante había cambiado, no me estaba sonriendo, pero desde luego su gesto era mucho más amigable.

Le seguí comentando lo que yo agradecía siempre que iba a algún supermercado ese pequeño gesto de las cajeras de despegarte un poco las bolsas para no estar peleándonos literalmente con el dichoso envase de plástico. Mientras le decía esto, yo seguía manteniendo  una media sonrisa y ella empezó a sonreír.

¡Bingo! Lo conseguí. Como en otras ocasiones, logré captar la atención de la persona que me atiende y que me sonría.

Tras guardar la compra y realizar el pago, me despedí con una sonrisa mayor y le dije…

- Muchas gracias Laura, muy amable. Que tengas buena tarde.

A lo que me respondió con una preciosa sonrisa…

- Igualmente señor y gracias a usted.

No se cómo atendería al siguiente cliente, pero imagino que mejor que a los que estaban delante de mí. Reconozco que me encanta hacer esto, pero… ¿A qué no cuesta ningún trabajo? ¿Te gustaría hacer la prueba?

Piensa que las personas tenemos nuestros problemas o inquietudes y que si algo nos preocupa lo transmitimos. Piensa en esa persona que tiene que estar 4, 6 u 8 horas en una caja pasando artículos y cobrando. Es más que probable que en ocasiones baje su estado de ánimo. Podemos ponérselo más fácil y agradable, ¿no crees? Pero no sólo a una cajera, a los camareros, a expendedores de gasolineras, dependientes de tiendas y a todas las personas con las que nos relacionamos.

Podemos encontrar en internet cantidad de estudios de prestigiosas universidades de todo el mundo contando la multitud de beneficios que tiene sonreír. (Ver infografía)

¿Verdad que después de ver tantos beneficios te dan ganas de estar sonriendo siempre?

Aunque la sonrisa sea forzada o falsa, el mero hecho de realizar el movimiento y activar los músculos faciales de la sonrisa ya te produce muchos de esos beneficios.

Pero cuidado, también es bueno saber regular tu sonrisa. En las Universidades de Florida, de Kansas, de Adelphi y de Iowa llevan tiempo estudiando la sonrisa en el marketing e hicieron el siguiente experimento. Cogieron a un  numeroso grupo personas que tenían que acudir a un médico especialista privado, les ofrecían la web de dos especialistas  cercanos a su domicilio, con precios razonablemente parecidos, ambos con muy buenas críticas y sus páginas web también muy similares tanto en diseño como en mensaje. La única diferencia era  la foto personal de cada uno de ellos. Uno sonreía más ampliamente que el otro.

Probablemente estarás pensando que elegirán más personas  al de la amplia sonrisa, pero no, eligen al de la sonrisa más leve. Te preguntarás por qué. La explicación es que aunque nos hace sentir que tendremos un trato amable y afectuoso, lo vemos menos competente.

Tras varios experimentos midiendo diferentes virtudes divididas en dos subgrupos, afecto y competencia, se llegó a la conclusión que cuando la decisión a tomar incluía algún riesgo  nos genera más confianza una sonrisa muy leve, asociando competencia y seguridad. Sin embargo en casos que la decisión no conlleve riesgo, por ejemplo comprar en una zapatería o en otra, una amplia sonrisa incide más en la elección de la tienda y de la compra en sí. O sea, que depende de tu actividad, el producto o servicio que ofrezcas debes regular también tu sonrisa.

Espero que este artículo te aporte claridad y te ayude a conseguir los múltiples beneficios que te puede proporcionar la sonrisa.

Me despido con una sincera sonrisa para ti.

Salud y éxitos.

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9 de octubre de 2017 - 11:16 h