El Villarreal

Lo llevan a gala sus habitantes: "El Madrigal es el edificio más alto de Vila-Real". El Villarreal CF es el mejor ejemplo de cómo el fútbol puede colocar en el mapa a ciudades que, de no ser por este espectáculo de masas, apenas serían conocidas en Europa (51.000 habitantes tiene la que hospeda al conjunto amarillo).

De sus orígenes tal vez la anécdota más curiosa sea la de uno de sus primeros nombres: ‘Club Atlético Foghetecaz:’ (con los dos puntos incluídos), denominación que correspondía a las iniciales de los apellidos de los refundadores del club en 1942: FO (Font, actual socio número uno), G (Gil), HE (Herrero), T (Teuler), CA (Catalá) y Z (Zaragoza). Los dos puntos que aparecen en su nombre fueron atribuidos a Manuel Vilanova (padre del que sería alcalde Manuel Vilanova Goterris) y a Manuel de Jeroni. Curiosamente aluden a un ‘etcétera’ porque eran muchos más los socios fundadores.

La historia del Villarreal hasta 1998 es la de cualquier equipo modesto de la Comunidad Valenciana que trata de sobrevivir entre gigantes –la ciudad dista apenas 8 kilómetros de Castellón y 66 de Valencia-. De hecho, hasta esa fecha apenas contaba entre sus logros un sufrido ascenso a Segunda en 1970 tras vencer en la repesca –en la primera eliminatoria tras ser campeón de grupo perdió ante el Langreo- al Bilbao Athletic. Necesitó un tercer partido de desempate en el Bernabéu para subir a la categoría de plata, en la que apenas duró dos temporadas.

Veintidós años después de ese éxito modesto (aunque sobre el papel grande para el club de una ciudad tan pequeña) y siendo presidente Pascual Font de Mora el Villarreal regresaba a Segunda. Lo logró el 28 de junio del 92 gracias a un puñado de jugadores que dejaron huella (Alcañiz, Reyes, Maestre, Víctor…) en La Línea en una última jornada de liguilla trepidante. La victoria ante la Balona y la derrota del Girona en Salamanca permitieron la gesta. Un aficionado llamado José Miguel Mañas se equivocó gravemente durante la celebración posterior al afirmar al Diario Mediterráneo que "el día que se vaya Pascual Font de Mora esto durará muy poco".

En 1997, después de una serie de campañas de supervivencia en Segunda, asume la presidencia del Villarreal Fernando Roig, dueño de Pamesa –el azulejo es la vida para Vila-Real- y del 11 por ciento de Mercadona. Su ambicioso proyecto se vio satisfecho en apenas un año. El 24 de mayo de 1998 en Santiago un golazo impresionante de Alberto Saavedra –luego cordobesista- decantó la promoción de ascenso del lado groguet. En el banquillo estaba Irulegui. Sin embargo, otra promoción –ésta ante el Sevilla- les devolvió a Segunda en la 98-99.

El gran proyecto del Villarreal comenzó realmente en 2000. Ese año logran un retorno relativamente cómodo –aún recuerdan el 2-4 en El Arcángel- a la élite y empiezan a llegar jugadores de prestigio –el más sonado Martín Palermo- que logran un histórico séptimo puesto. Su evolución es en picos hasta la 2003-2004, en la que con un equipazo forjado a base de dinero el Villarreal primero se mete en UEFA tras ganar la Intertoto y luego llega a semis –lo elimina el Valencia por un gol de penalti que anotó Mista-.

Al año siguiente logra ser cuarto y, tras eliminar al Everton, accede por vez primera a la fase de grupos de la Champions en la 2005-2006. Su estreno en la máxima competición fue inolvidable. Tras superar en su grupo a Manchester United, Lille y Benfica, elimina a Rangers e Inter en octavos y cuartos. En semis se mide al Arsenal de Pires, Cesc, Henry.... y vuelve de Londres con un incierto 1-0 en contra. A dos minutos del final del partido de vuelta -25 de abril de 2006- Clichy comete penalti sobre José Mari. El balón lo toma el argentino de hielo. Riquelme inicia su carrera y golpea, pero Lehmann adivina su intención y lo despeja.

No obstante, el equipo se recompone y consigue ser quinto en liga ese mismo año y segundo –recuerdo: 51.000 habitantes tiene Vila-Real- en la 2007-2008. En la siguiente Champions alcanzan los cuartos –otra vez el verdugo es el Arsenal- y vuelven a ser quintos, pero el club comienza un cambio de política fomentando la cantera y potenciando una Ciudad Deportiva espectacular en la que su filial alcanza la Segunda división.

2012 fue traumático porque su tercera participación en la máxima competición continental, que no pudo ser exitosa al caer en un grupo con Bayern, Nápoles y Manchester City, hace que su rendimiento en Liga no sea adecuado. El equipo de Garrido pierde muchos puntos en los minutos finales y sus sustitutos (Molina primero, Lotina después) no pueden enmendar la plana hasta que en el último partido de Liga un gol del Atlético Falcao les manda a Segunda tras doce años de gloria.

No obstante, la prudente política de cantera y la buena mano de Marcelino permiten retornar a los amarillos a Primera en una sola campaña y, en su retorno a la élite, obtener un meritorio sexto puesto que les ha permitido estar disputando de nuevo la Europa League.

Un club distinto, un ejemplo en muchos sentidos de que soñar con algo grande es posible por muy pequeño que seas (aunque el dinero, claro, ayude mucho).

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27 de noviembre de 2014 - 12:14 h
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