Maestro, ¿de qué equipo eres?

Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol.  (Eduardo Sacheri)

A tus alumnos les importa muy poco si te gusta tu trabajo, si tienes buenas cualidades para la docencia o si eres fan de Jack el Destripador. Lo único que les importa sobre ti es de qué equipo eres. Así que el primer día de clase, mientras les estás dando la típica charla de que la Ciencia es fundamental para la sociedad y que aplicar el pensamiento crítico es crucial para el éxito en la vida, uno de ellos te interrumpe para preguntarte: "Maestro, ¿tú de qué equipo eres?" En ese momento es cuando conectan sus oídos a su cerebro. A los que les has caído bien esperan que seas del mismo equipo que ellos y, a los que no, están seguros que serás del eterno rival.

Y, claro, me enfado. Pero no por la interrupción ni por la pregunta en sí. Sino porque no se creen que soy del Córdoba. Me dicen: "No, pero de qué equipo de verdad, ¿del Madrid o del Barcelona?". Pongo cara seria, saco la cartera y les enseño el abono. Les digo que "a mí me enseñaron a ser del Córdoba del mismo modo que yo os voy a enseñar Física". El fútbol como metáfora de la fortaleza de la educación. "Siempre pierde, maestro, vaya equipucho el Córdoba". "No siempre", les digo. Cuando alguno suspende un examen o tiene un bajón por algún motivo, siempre les recuerdo que el Córdoba sale a jugar el siguiente domingo por muy fuerte que sea el rival.

La mañana de este día fui con la blanquiverde al instituto porque no me daba tiempo a pasar por casa antes de marchar a Huelva. Recuerdo con emoción los abrazos con los que me recibieron al día siguiente. "Ganasteis, maestro. Lo mismo subís esta vez". No lo conseguimos, pero ahí seguimos intentándolo. "Así que si el Córdoba no abandona su lucha por ascender a primera, tú tienes que seguir machacando esos problemas de Termodinámica". No lo creerán, pero funciona. Los valores del deporte son una buena herramienta para los docentes. Así que doy fe de que Sacheri tiene razón.

Etiquetas
Publicado el
12 de marzo de 2014 - 01:27 h