¿Estamos realmente preparados para tanta tecnología?

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Es una pregunta que vengo haciéndome desde hace ya tiempo, pero que tras los recientes Mega-Eventos de Apple y Google no puedo quitarme de la cabeza. Son cada vez más los dipositivos nuevos que aparecen que tienen como uno de sus objetivos la conectividad. Estar conectados con otros dispositivos, con otras bases de información, con otros sensores... El Internet de las cosas dicen.

Soy de la opinión que la tecnología y sus avances es necesaria, para nada soy escéptico a los nuevos dispositivos y sus nuevas funcionalidades, pero si me preocupa la poca importancia que se le da a los riesgos tecnológicos que el uso éstos implica. Es de Perogrullo, cuantos más dispositivos tengamos conectados, más vectores de ataques, mayor número de vulnerabilidades y por lo tanto mayor grado de exposición a amenazas y riesgos.

Ya hacíamos referencia a esto en un anterior artículo acerca de la falta de concienciación en cuanto a que hoy en día los smartphones no son simples móviles, son micro-ordenadores que llevamos en nuestros bolsillos. Con todo lo que eso implica, para bien y para mal.

Del mismo modo, todo lo que se nos avecina en forma de coches inteligentes, frigoríficos inteligentes o por ejemplo, las famosas Google Glass, está claro que aportará muchísimas ventajas y nos facilitará nuestro día a día, pero ¿somos conscientes de que lo que incorporan son ordenadores con sus sistemas operativos y programas, con sus consecuentes vulnerabilidades y fallos de programación o configuración?

¿Por qué esta preocupación? Pues bien, cuando ves que todavía hay muchísimos usuarios usando Windows XP o que muchos con otros sistemas operativos más avanzados no prestan atención a las actualizaciones de éstos o directamente tienen deshabilitada su actualización, te das cuenta que esta pasividad y falsa sensación de seguridad (provocada por la falta de sensibilización, educación y formación en materia de seguridad de la información) será, con casi total seguridad, trasladada también al uso de estos nuevos dispositivos.

Hay una "pequeña" diferencia. Mientras que en el caso del ordenador, una intrusión no deseada puede provocar el robo de información confidencial (que no es poco), ¿os habéis parado a pensar lo que puede suponer unas Google Glass comprometidas? ¿Un frigorífico inteligente con malware? ¿Un coche inteligente con un troyano? Miedo me da...

¡Hasta la próxima!

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27 de junio de 2014 - 12:13 h