La ciberseguridad no es opcional

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En una sociedad tan tecnológica como en la que vivimos, no percibo el uso de las nuevas tecnologías sin un mínimo de seguridad que nos garantice al menos la privacidad y confidencialidad de nuestra información. Si además lo elevamos al plano empresarial, que garantice la continuidad del servicio y la integridad de los procesos que hacen posible el día a día en una empresa.

En nuestro blog hemos publicado muchos artículos en los cuales hacemos hincapié en algo fundamental para que esta sociedad tecnológicamente hablando, sea más segura. Estamos hablando de la concienciación en materia de seguridad de la información. Si no somos conscientes de los riesgos y amenazas que acompañan el uso de las nuevas tecnologías, difícilmente podremos saber qué medidas adoptar para mantenernos seguros en la Red.

No importa el ámbito, si es familiar o laboral. Hablo con muchos padres acerca de la importancia de educar tecnológicamente a los hijos en el buen uso de Internet, sobre todo en redes sociales. Educarlos para que ellos sepan detectar y defenderse de éstas amenazas, ya que aunque como padres nos gustaría estar las 24 horas pendientes de lo que hacen nuestros hijos en la Red, es imposible. Básicamente porque según los últimos estudios, un porcentaje muy alto de los jóvenes acceden a Internet a través de su dispositivo móvil. No hay que espiarlos, hay que educarlos.

El problema aparece cuando los propios padres no son conscientes de estas amenazas, y son ellos mismos los que cometen graves errores a la hora de utilizar las nuevas tecnologías; contraseñas débiles, navegación (accidental) por páginas maliciosas, acceso a información confidencial a través de redes WiFi públicas, publicación exagerada de información en redes sociales, etc.

Si los padres no somos conscientes de esto, será complicado que podamos transmitir esta educación basada en el uso seguro de la Red. Por eso cuando hablamos de ciberseguridad, enseguida se nos viene a la cabeza antivirus o cortafuegos potentes, y esto no es suficiente. El eslabón más débil de la cadena de seguridad es el propio usuario, y será éste y su sentido común la mejor defensa ante las numerosas y crecientes amenazas.

"Toca ponerse las pilas"

¡Hasta la próxima!

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10 de octubre de 2014 - 12:33 h