Vuelva usted mañana

La burocracia... por definición es el conjunto de trámites y actividades que hay que seguir para resolver un asunto de carácter administrativo. O lo que es lo mismo, ir de despacho en despacho en un periplo infinito hasta que te dan ganas de abrirte la cabeza contra una esquina, por ejemplo. ¿A quién no le gusta? Todos somos amantes de este arte inexplicable... No hay forma, siempre falta un papel en tu peregrinación de despacho en despacho, un trámite, una normativa que desconoces o que cambió hace... ¿diez minutos? Casi había olvidado lo elaborado de la administración española, sinuosamente tejida como una tela de araña, y su bonita división entre competencias nacionales, autonómicas y locales... nada, que puedas echar días y días para conseguir un papel, un sello o lo que sea que necesites. ¡Oye! Que ya hasta me parece sencilla la burocracia mexicana... Allí solo debes saber que si no llevas ese papel debes volver mañana, no te van a resolver si no y de nada sirve enroscarse en discusiones... Pero al menos, no se te ponen tan bordes como algunas funcionarias del estado español que serán unas bellas personas, seguro, pero se transforman tras la mesa de un despacho en Ronda de los Tejares... O ahora se fueron a desayunar, o al médico y el tiempo es oro. Agradezco mucho el vuelva usted mañana por favor.

Dicho lo cual, para que sepamos el origen de muchos de los quebraderos de cabeza viene de la sencilla razón de querer vivir al margen de la administración mientras resides en un país fuera de España. ¿Qué quiero decir? Pues que nunca me di de alta en la Embajada española, en este caso de México, y claro, ahora no tengo un papelito que diga que yo residí allá siete años. ¿Y es que no lo puedo demostrar con otro cientos de papeles incluso documentos que emití la agencia migratoria mexicana? Pues sí, pero no les vale. ¿Qué no tengo un contrato de trabajo? Pues sí, pero usted nunca dejó de estar empadronada en su ciudad natal... Toma ya. Y todo son problemas incluso te observan como un extraterrestre que se ha olvidado pasar por el control migratorio antes de invadir. Ayyyy, y ahora miro con nostalgia atrás y lo bonito que fue poder votar en la múltiples elecciones de los tres últimos años en mi mesa electoral de toda la vida... ¡Qué tiempos aquellos! Tendría, como ustedes saben, que haberme empadronado en México y haber esperado el voto por correo que como sabemos siempre llega a tiempo y te da inexcusablemente el derecho a votar. Además de otras muchas ventajas de cara al futuro que no sólo demuestran tu residencia En Tierra Extraña. Háganlo amigos.

¿Que sí en mis palabras se destila el cabreo con la administración? Oiga, pues es evidente, pero claro, me culpan de no tener en orden mi documentación y mis papeleos. Ya entre las actividades que me restan por finalizar mis trámites administrativos están o tomarme una caja de valeriana, o abrirme la cabeza con una esquina, y la verdad, que me siento joven y con ganas de seguir peleando un papel. Allá voy, volveré a la carga mañana. 

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5 de junio de 2017 - 11:18 h
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