Para volver a volver

Arrojados los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre el flujo migratorio me gustaría detenerme a analizar el hecho de que ha aumentado el número de españoles que retornan a sus ciudades de origen. Según el INE este retorno supuso un 20% más que el año anterior, llegando a la cifra de 62.500. Mientras que sólo abandonaron España en busca de otro destino un 9% menos de españoles.

Detrás de los datos hay nombres, como siempre, historias de todo tipo. Como puede ser la mía o la de otros tantos que estos días he escuchado en distintos medios de comunicación. Todos echamos de menos nuestras familias, porque la sangre fluye cada día por tus venas y no puedes obviar que las raíces de una persona son demasiado fuertes. Llega un momento que lees noticias como que la economía española está creciendo y otra cantidad de datos que el ejecutivo del presidente Rajoy suelta en cualquier discurso a diario para demostrar la bonanza española. ¿Pero es eso cierto? Animados por esas noticias y porque el esfuerzo exigido a estos emigrantes cada día supone luchar contra ese instinto de regresar a casa, uno acaba lanzándose y aventurándose a soñar con la vida cerca de los tuyos, en tu país, donde se supone que tiene que haber un lugar para ti.

Qué duro... Ahora que lo vuelvo a pensar. Porque luego la realidad laboral de España es bien distinta a la que el gobierno Rajoy trata de dibujar. Y no lo digo yo por malestar, no, lo dicen los datos. La precariedad de salarios, la explotación de horarios, los "falsos" contratos, el hazte autónomo pero no vas a cubrir gastos... Visto así, esta lucha diaria por encontrar un hueco en tu país es igual de dura que la primera, lejos de tu tierra, pero donde al menos el trabajo era más reconocido.

Daría este tema para un extensísimo testimonio recopilado por mis conocidos-amigos que componen- componemos- esta cifra de retornados al país. Que una vez aquí y pasada la emoción inicial te encuentras con una realidad diferente a los datos de balance económico de la legislatura, que llegas a pensar en volver a hacer la maleta para retornar a tu "segunda casa" que es donde sí te ofrecen un futuro digno. ¿Quién se lo pone fácil a un español retornado? ¿Quién se lo pone fácil a un español retornado?

Nadie, ni administraciones públicas ni empresas que recelan tu capacidad y tu fidelidad al puesto, muchas a menudo te instan a regresar a la vida de emigrado económico.

Y en todo esto, el círculo vicioso nunca se cierra. Porque hay una cosa que se llama síndrome de Ulises y que supone un choque cultural inverso cuando vuelves a tu país. Aquello de no saber poner una dirección en tu currículum porque no sabes dónde realmente esta tu casa, tu hogar. Éste está donde encuentres tu trabajo... Y esta barrera psicológica a los españoles que hemos pasado las fronteras para trabajar un largo periodo fuera, los busca-vidas, nunca volvemos a mirar igual el mundo, la globalidad. Por eso, con cualquiera que engrosa este dato de retornado que hables, se sentirá incómodo, nada a gusto con el regreso a su propio país y con la idea en mente de volverse al lugar de donde viene en cierto plazo de tiempo, a esa que era una tierra extraña.

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Publicado el
3 de julio de 2017 - 13:34 h
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