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Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Plegaria

Dios en su majestad.

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Dios todopoderoso que creaste a las mitocondrias y al tejido epitelial

Señor que dotaste a los hombres de ojos para que los acercaran a los microscopios y los telescopios

Tú, autor de todas las tramas posibles, que dictaste evangelios y epístolas

Magnánimo censor que permites a los tuyos que se salten las colas que algunos incautos organizaron disfrazándolas de protocolos

Grande entre los grandes que iluminaste el cincel de Miguel Ángel para que dotara de suave y serena virilidad a los testículos del David

Señor que proyectaste las sombras de la caverna platónica y encendiste la linterna mágica de los hermanos Lumière

Divino hacedor del rayo, la ventisca, el huracán, la Macarena, los Pink Floyd, la hoja de coca en el altiplano, el borrego del establo y la oficina, la nieve, la canícula y la sal

Tú, que posaste sobre la faz de la Tierra los pies de la madre, de la hermana, de la cuñada, de la vecina del primero A y de la chica que cruza la calle con unos leggings de Decathlon

Señor que te manifestaste en el sagrado y metronómico diafragma de Frank Sinatra en una grabación de 1966

Dios de los renacuajos y los pterodáctilos, del cuero y de la cadena trófica

Señor presidente de todos los parlamentos de la Tierra, de todos los escaños del comité central del Partido Comunista Chino, de los convocados a una reunión de parcelistas legalizables

Tú, benedicto corrector de google que me subrayas “parcelistas” en rojo

Creador de los terremotos y, a la vez, de las escuadras de los muebles de Ikea para fijarlos a la pared

Tú, que nos diste el fuego y la llave allen

Gran proveedor de dispensas que supiste perdonar los pecados del asiento de atrás en coches y sacristías y que convertiste la penitencia en un algoritmo

Poderoso señor de la que tu paleta salió el rojo toscana, el verde agua, el añil, el cobalto y el amarillo Van Gogh

Dios que gobiernas desde la Divina Champions mientras relegaste a los dioses menores a las canchas de barro y a los solares de potrero entre los bloques de pisos de los barrios de aluvión

Gran Hacedor del cedazo, el instrumento que separa las partes sutiles de las gruesas y que los simples llamamos “colador”…

A ti te digo, postrado y sumiso como siempre:

Para ya.

Estate quieto un ratito, Padre mío.

Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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31 de enero de 2021 - 04:00 h