Conversación en la nueva catedral

-Creo que nos hemos puesto en mal sitio, aquí al lado del jefe de servicio.

-Sí, y enfrente de la secretaria de dirección, que tiene muy mala bebida. Recuerda que el año pasado acabó con un tacón roto y un esguince bailando rumbitas.

-Bueno, un día es un día.

-Ya, pero siempre es el mismo día...

-¿No te parece que las croquetas de jamón saben igual que las bolitas de flamenquín?

-Se llama "cocina de fusión", cateto: los sabores se funden armoniosamente.

-Claro, claro: es lo que tiene no cambiar el aceite de la freidora desde la Expo´92.

-Mira para allá, Rafa ya está tuiteando la foto del plato de langostinos congelados del pleistoceno, el muy pelota. Seguro que escribe sobre la generosidad del director.

-Qué poco han evolucionado los crustáceos a lo largo de los milenios...

-...Y el trepa también es una criatura que evoluciona poco.

Clin-clin-clin-clin

-¡Hostia, el momento brindis! Me temo lo peor.

...un año más, y a pesar de ser tiempos duros, la empresa mantiene su singladura gracias, como debe ser, a la implicación de la tripulación, sus trabajadores que forman una gran familia y bla bla bla...

-Mama mía. Todos los años igual.

-Pues espérate que ahora vendrá la eterna mención a Benavides, de nuevo campeón de facturación.

-La leche. Debe tener ya una colección de bolígrafos serigrafiados.

-Pues sí.

-Oye: ¿y hay barra libre ahora después?

-¿Barra libre, dices? Eso sí que es una especie extinguida desde hace años.

-Ofú, como dijo aquél "¿cuándo se jodió el Perú?"

-... pues hace tiempo, me temo. Hace tiempo.

(Esta conversación podría haber tenido lugar cualquier noche de estos días en cualquiera de los restaurantes para trabajadores fumadores del gran templo de Eurovegas. Pero va a ser que no)

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15 de diciembre de 2013 - 02:00 h
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