Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

El Cine

Una sala de cine.

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Finaliza el Festival de Cine de San Sebastián, tan longevo como el reinado de Isabel II de Inglaterra y casi tan importante.

En esta edición dicen que ha habido gran presencia de cine español y que ha estado David Cronemberg, que es un morboso de mucho cuidado, que han vuelto a presentar película los hermanos Dardenne (que son viejos festivaleros por excelencia y que sus películas no las ven ni su familia) y, también, la gran Julliete Binoche, a la que siempre deseé como enfermera terminal para que me aplique morfina a cascoporro hasta el tránsito final. Con dulzura absoluta.

Hasta Córdoba ha celebrado una Semana de Cine, un prototipo de Festival. ¿Qué ciudad no quiere tener un Festival de Cine? No lo sé. Tal vez Los Ángeles, porque no lo necesita.

El cine está hecho del material de los sueños. Y de las pesadillas. Y de las pesadeces.

A mí me gusta y no. Me gustan los cines de verano y no me gustan las salas de estreno franquiciadas con volumen ensordecedor que, sin embargo, en los silencios de la peli que veo, se cuelan los efectos de la peli que dan en la sala de al lado.

No me gusta el olor de las palomitas.

Y me llevo mal con “el cine español”. Esto parece un tópico, pero es verdad. Claro que me gusta el tándem Berlanga-Azcona y Los Santos Inocentes y La Caza y muchas; pero no todas, ni las nuevas, como si fuera una especie de nacionalismo defender el cine español a capa y espada.

Cuando me cuentan que se estrena “la última” de Almodóvar sólo pienso en que de verdad sea la última.

Soy una mala persona.

Y lo que llevo muy mal es cuando leo que tal director o directora ha hecho una película “bienintencionada”. ¿A mí qué narices me importan sus intenciones?

Hay gente muy cansina con esto del cine.

Y de las series y las plataformas y todo ese batiburrillo donde cabe todo, ni hablo.

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Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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