Un año más

En pleno centro de Amsterdam, después de pasear por el Barrio Rojo y celebrar las 40 primaveras de su mejor amiga, Rocío cede el canuto a su marido sin ni siquiera detenerse a mirarle. Sólo puede mantener la vista en las Venus y adonis que llenan el local. Cuerpos perfectos, insultantemente bellos que evidencian el "patetismo" (sic) de su presencia en el bar.

Desde la mesa del restaurante de moda en Chueca, Paco interrumpe la conversación con una sentencia que suena irrevocable: "a los 42 ya lo he asumido, nunca seré nadie en el mundo de la publicidad".

Un par de calles más allá, en un pub clandestino cercano a Gran Vía, Juan Antonio comparte mesa y copas con

cuatro treintañeros que siguen boquiabiertos la narración de sus historias, aventuras acumuladas a sus 60 otoños. No para de sonreír.

En mitad del Mediterráneo subido a un kayac y sin apenas dormir, Francisco intenta salvar un pez luna acribillado por los anzuelos. Es el último viajero con el que se ha cruzado en la aventura que le llevará a navegar desde Algeciras a Estambul. Ha tardado 43 años en atreverse. Ahora sabe lo que quiere.

Sentada en el coche, de vuelta a casa tras una semana de vacaciones Elena redacta su último post con 12 horas de retraso y sabiendo que la semana que viene habrá pasado un año más. Y ya son 38.

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12 de octubre de 2013 - 16:06 h
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