¿$180M de facturación con solo dos empleados y la IA?
Sobre este blog
Raúl Ruiz Rodríguez es uno de los profesionales pioneros de la transformación digital en España. Con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia e innovación comercial, ha desarrollado su carrera ayudando a empresas y grupos editoriales a reinventar sus modelos de ingresos, modernizar sus estructuras comerciales y aprovechar las tecnologías emergentes para crecer.
Comenzó su trayectoria en los primeros años de Internet en España, allá por 1998. Posteriormente, consolidó su experiencia en el sector de medios, ocupando puestos directivos en Vocento, PRISA, Vozpópuli, Secuoya Nexus o Zinet Media Group, donde dirigió equipos de ventas/Marketing, expansión , desarrollo de negocio gestionando carteras de grandes clientes y proyectos con marcas como Kia, Movistar, BBVA, Endesa, Heineken o Repsol.
En 2021 fundó Relevado4 para ayudar a los medios de comunicación a redefinir sus modelos de ingresos y sus estructuras comerciales. Esta experiencia, basada en transformación, innovación y optimización de ventas, es totalmente aplicable a cualquier sector que necesite modernizar sus procesos comerciales, incorporar nuevas tecnologías y mejorar su rendimiento.
Hace unos días leí un artículo sobre una startup llamada Medvi que, supuestamente, factura 180 millones de dólares con solo dos empleados gracias a la IA. Más allá de los datos (que seguramente están inflados, incompletos o, quizá, mal interpretados) lo interesante, al menos para mí, no es si son dos, diez o cien personas, que también lo sería, sino qué está cambiando realmente en el negocio. Porque el titular fácil es ese: “la IA permite crear empresas gigantes con muy pocas personas”. Pero ese no es el cambio; eso es ruido goloso, pero ruido.
El cambio real es otro, más estratégico, más complejo. Ahora, una empresa puede capturar mucho valor sin poseer la cadena de valor , y aquí es donde la IA deja de ser una herramienta y pasa a ser una capa estructural. Pero para que eso ocurra hay una condición previa que muchas veces se pasa por alto: entender qué es la IA y cómo aplicarla al negocio. Porque la IA no es solo automatización ni solo eficiencia, es una capa cognitiva que permite operar, decidir y optimizar de forma distinta, y solo cuando entiendes eso puedes construir algo como Medvi.
Si analizas el caso con calma Medvi no hace nada especialmente mágico. No fabrica el producto, no tiene médicos propios, no tiene farmacia, no controla la operación, ya todo eso está externalizado. Entonces, ¿qué hace? Controla la distribución, la experiencia y, sobre todo, la relación con el usuario. Y la IA aparece justo ahí, no como sustituto del negocio, sino como el sistema que permite escalar esa capa optimizando la adquisición, mejorando la conversión, automatiza interacciones y acelera decisiones. Es decir, convierte esa capa en un sistema, por llamarlo de alguna forma.
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