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Cristina García: “Hay discursos hoy que siguen a rajatabla los principios de la propaganda nazi”

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

Carmen Reina

28 de marzo de 2026 19:54 h

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En 2021, Cristina García se topó con un recorte de prensa sobre los deportados españoles a campos de concentración nazi. Fue la primera vez que tuvo conocimiento de este hecho y fue eso mismo, el desconocimiento y silencio sobre esta parte de la Historia, lo que la llevó a fundar la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine que trabaja en Andalucía para recuperar la historia de estas personas, reconstruir sus vidas para el conjunto de la sociedad y rendirles homenaje por su lucha contra el fascismo.

García, madrileña de nacimiento y cordobesa de adopción -vive en Dos Torres desde 1999-, lleva a cabo con su asociación un arduo trabajo para buscar en archivos internacionales y nacionales información sobre los deportados. Recomponen sus vidas, paso a paso, con documentos y testimonios de familiares, desde sus municipios de origen al exilio tras la Guerra Civil, la lucha en la Segunda Guerra Mundial y la captura en distintos campos de concentración, constatando el horror que vivieron y cómo la gran mayoría de ellos fueron asesinados allí.

Con la recuperación de sus historias, la asociación ha llamado a las puertas de los municipios de los deportados para rendirles homenaje y colocar las stolpersteine -piedras de la memoria- que dejen ya constancia para siempre de sus vidas. Y ha logrado que se expidan los primeros reconocimientos oficiales de reparación por parte del Gobierno hacia estas víctimas. Pero, además, García también libra una batalla con charlas y actividades en institutos o en la Facultad de Ciencias de la Educación para que esta parte de la Historia que sufrieron 10.000 españoles, 1.600 andaluces y 353 cordobeses, se recupere para la memoria colectiva.

Sobre todo ello charla con Cordópolis en esta conversación donde, además, pone el foco en los discursos de odio que circulan y se expanden actualmente, alertando sobre el peligro de no combatirlos y advirtiendo que reproducen prácticas que ya se dieron precisamente en esa parte de la Historia que sufrieron los deportados a los campos de concentración nazis.

PREGUNTA (P). Para empezar por el principio, cuénteme cómo fue el germen de la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine, cómo nace la idea y cómo se pone en marcha.

RESPUESTA (R). Bueno, la asociación Triángulo Azul nace durante el covid, en el año 2021, cuando a través de un recorte de prensa supe que hubo españoles en campos de concentración nazis. Me llamó mucho la atención y empecé a investigar, en esa época (de pandemia) obviamente había más tiempo. Cuando terminó el covid, tanto mi marido -que es maestro y psicopedagogo-, y yo pues teníamos claro que esto la gente lo tenía que saber, porque había un desconocimiento brutal. Y, entonces, lo que hicimos fue intentar que la Junta de Andalucía acogiera un proyecto de homenaje a los deportados a campos de concentración nazi como lo tiene el Gobierno catalán o lo tenía el Gobierno balear. Pero bueno, la Junta de Andalucía ni estuvo ni está y espero que sí que esté en algún momento futuro, pero ahora mismo no lo está.

Entonces, nos pusimos en contacto con la Diputación de Córdoba y firmamos un convenio con ellos, nos comentaron que si teníamos ese interés pues que conformáramos una asociación. No era nuestra idea, pero bueno, para firmar ese primer convenio en el cual podíamos establecer qué número y qué deportados estaban en campos de concentración nazis, pues hicimos una asociación inicialmente media docena de personas, no muchas más al principio.

El primer convoy de civiles para un campo de concentración no fue de judíos, fue de españoles

P. En ese momento del germen de la asociación, ¿cuáles eran los objetivos principales que de salida se marcaron?

R. Pues el primero que nos marcamos fue el homenaje a estos hombres. Al principio no sabíamos si eran hombres y mujeres, al final por lo menos ahora sabemos que son al menos 353 cordobeses y, para ello, pues teníamos que realizar un trabajo de investigación. Yo soy bióloga, conozco el método científico y está claro que la historiografía es un método científico en el cual lo primero que hay que hacer es investigar lo que existe de otros investigadores, otra información o documentación y, a partir de ahí, entonces ya podríamos hacer los homenajes.

Firmamos un primer convenio, hicimos un primer trabajo de investigación en algunos de los pueblos de la provincia de Córdoba. Fuimos a firmar un segundo, pero ya no hubo esa posibilidad porque el departamento de Memoria (de la Diputación Provincial de Córdoba) desapareció. Pero nosotros seguimos trabajando en ese homenaje yendo pueblo a pueblo, en cada uno de los ayuntamientos, para que los representantes del pueblo hicieran el homenaje a sus vecinos y vecinas.

P. Inician esa investigación y ¿cómo se va haciendo, con qué se encuentran y cómo comienza esa recuperación de las historias de los deportados?

R. Bueno el primer paso es un trabajo mucho de gabinete, es decir, es un trabajo de ver toda la documentación, información... Es verdad que con temas de deportación a campos de concentración, sobre todo en el campo de concentración de Mauthausen que era el campo de los españoles en Austria, hay bastante documentación fuera de España. En unos archivos que son los Archivos Arolsen y en otra serie de archivos franceses, hay bastante documentación e información.

Lo primero que había que hacer era recopilar toda esa información, recopilar los certificados de nacimiento, ir viendo dónde fueron viviendo estas personas, esas calles que antes se llamaban de una manera, ahora se llaman de otra, si existen o no existen... Es decir, es un trabajo muy de hormiguita, ¿no? Y al principio éramos pocos, ahora mismo en la asociación hay un grupo de investigación que trabaja toda esta documentación para tenerla preparada antes de hacer un homenaje, pero en aquel momento éramos pocas personas trabajando con mucha documentación y con mucha información. Fue, la verdad, que un trabajo arduo, no pesado pero de muchas horas, que esas horas no se ven y la gente se cree que esto va rápido.

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

P. Me consta ese trabajo que, además, reconstruye al detalle los pasos, la vida, para precisamente hacer eso, recuperar la historia de cada persona. Entiendo que eso sería dificultoso.

R. Eso es muy dificultoso, pero lo más dificultoso de todo es encontrar a los familiares. Porque aquellos que fueron asesinados en los campos de concentración, la mayor parte de ellos eran solteros, no tienen descendientes, tienen sobrinos-nietos pero no descendientes directos. Muchos de ellos salieron de sus pueblos porque tuvieron que salir porque si no les mataban e incluso los que sobrevivieron, terminaron viviendo en Francia. Entonces, encontrar a esos familiares ha sido para nosotros la parte más compleja de toda esta investigación, aunque suene muy raro.

Eso y la parte de la historia española, que es también increíble decirlo, que indagar en esos archivos -que es verdad que cada vez se van abriendo y va apareciendo más documentación-, es muy laborioso y son muchos meses para que te den información, mientras que, por ejemplo, en Alemania pues es mucho más rápido, mucho más sencillo.

P. Antes de continuar, quería pararme en que la asociación se llama Triángulo Azul, que es un símbolo con mucha fuerza que escogieron, ¿por qué?

R. Bueno, pues el Triángulo Azul fue el triángulo que llevaron los españoles y las españolas en el campo de concentración nazi de Mauthausen en Austria. Y ese triángulo azul era el símbolo de los apátridas, de los que no tienen patria. Eso fue una decisión de Franco, de Hitler y de Pétain. Cuando les dijeron que qué hacían con todos estos españoles, que tenían en estos campos de prisioneros al principio, pues realmente Franco lo que dijo es que no eran españoles, que podían hacer con ellos lo que quisieran. Y por eso llevaban el triángulo azul de apátridas, aunque luego llevaban una S de spanier, de español, lo cual es un poco contradictorio, ¿no?

En el resto de los campos de concentración los españoles y españolas llevaban un triángulo rojo que significaba preso político. Es decir, los alemanes en esa labor de deshumanización lo que hicieron es quitarles los nombres, apellidos y ponerles un número y un símbolo. Los gitanos tenían un símbolo, los judíos otro, los homosexuales tenían otro, las lesbianas no tenían ninguno porque eso de una mujer que tuviera esas ‘desviaciones sexuales’ no entraba en su cabeza, entonces estaban dentro del grupo de los asociales. Y los españoles llevaban ese rojo en el resto de los campos de concentración. Eran símbolos para saber qué es lo que puedo hacer contigo, qué es lo que no, quién eres dentro de unos grupos muy grandes de gente que ellos consideraban que no debían de existir.

Córdoba fue la provincia andaluza con más deportados a campos nazis y la tercera de España

P. La historia de los campos de concentración a nivel internacional sí que es conocida, pero el hecho que mencionaba de saber que había muchos españoles que acabaron allí, andaluces y cordobeses, ¿eso ha sido o es muy desconocido incluso a estas alturas, no?

R. Efectivamente, no se conocía aquí en la provincia de Córdoba, no se conocía. Espero que ahora cada vez más con los pasos que vamos dando se va conociendo, pero no se conocía que hubo cordobeses en campos de concentración. Tampoco se sabe que el primer convoy que llevó civiles a un campo de concentración no fue de judíos, fue de españoles. Españoles de aquí de la provincia de Córdoba, que fueron familias enteras, con bebés, con mujeres, con niños, iban en ese convoy en agosto de 1940. No fue de judíos, fue de españoles. Y fue en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Llegaron y cuando abrieron las puertas, en un campo que estaban construyendo, vieron niños y dijeron: ¿Qué hacemos con esto? Y volvieron a meter en ese convoy a los menores de 13 años y a las mujeres.

Los de 13 años para adelante, fueron al campo de concentración nazi de Mauthausen; el resto, estas mujeres y niños que nunca se habla de ellos, en un convoy que tardó unos cuatro días aproximadamente en llegar al campo, a la vuelta tardaron casi dos semanas en ir, en verano, sin agua, sin comida, con bebés y niños chicos. Tuvieron que ir a Angulema (Francia), de allí a Irún y de allí al castillo de Montjuïc, donde estuvieron esperando a que alguien intercediera por ellas. Es decir, esas mujeres se quedaron sin sus hijos, sin sus maridos y encima en esa situación. Siempre hablamos de los campos de concentración, pero es que esas mujeres sufrieron lo indecible también.

P. Imagino que los testimonios que han podido encontrar han sido claves para reconstruir esas historias, ¿Qué cuentan esas historias, esos testimonios que han recogido?

R. Pues mira, los hay de muchos tipos, desde historias muy directas de hijos sobre todo, hijos normalmente que han nacido en el exilio y que han conocido a sus padres pero que, muchos de ellos a lo mejor no han sabido la historia a través de su padre. Han sabido la historia una vez que se ha muerto su padre.

Tenemos, por ejemplo, a una socia que es austriaca y su padre era Juan Manuel Fernández Colmenero, de Belalcázar (Córdoba). Este hombre sobrevivió, se quedó a vivir allí en Austria, trabajó en la cantera en la que estuvo a punto de perder la vida porque terminó con 40 kilos, vivió en una casa construida por los prisioneros para la Gestapo, se casó con una austriaca, nunca habló español con su hijo, nunca jamás. Solamente hablaba español con la cooperativa de españoles que habían formado para trabajar en esa cantera, y los 5 de mayo que era el Día de la Liberación. Nunca habló con ellos. Cuando se murió, a su nieta Nicole, que ahora es maestra allí en Austria le contó la historia la mujer de su abuelo. Y le contó toda la historia con un montón de recortes que ella había ido coleccionando a lo largo de toda su vid. Así conoció la historia de su abuelo y vinieron desde allí, desde Austria hasta Belalcázar para saber qué homenaje se le había hecho a su familiar. 

Es decir, historias de estas hay muchas. O la del hijo de un deportado de Fuente Obejuna (Córdoba), de la aldea de Cuenca, de Pepe Sánchez que tiene 91 años ahora y que él fue con su madre y su hermano, recorriendo y yendo detrás de su padre por toda la guerra y cuando se exiliaron, todos fueron a Francia y allí les separaron. Él es consciente de toda esa historia, de llegar a Francia, de ese campo de internamiento, separarle a su padre y su madre, su hermano y él volver a Fuente Obejuna. Volver a Fuente Obejuna y tener que salir de allí porque a la madre la cogían cada dos por tres para meterla en la cárcel, decirle dónde estaba su marido, que ella no sabía ni dónde estaba. Y tuvo que salir del pueblo e irse a Madrid, con una mano delante y otra detrás, con dos niños chicos, para poder salir adelante. Ahora toda la familia vive allí en Madrid y bueno, están bien, pero han sufrido unas historias que él te las cuenta como si fuera una novela, pero realmente ese dolor se siente cada vez que te lo cuenta ese hijo, pero no solamente eso, es que cuando tú hablas con las nietas, las bisnietas o las sobrinas nietas sigue habiendo ese dolor, es decir, ese dolor (de las familias de los deportados) pasa de una generación a otra.

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

P. Hacía mención antes especialmente y lo vuelve a hacer ahora sobre las mujeres. Porque muchos testimonios recuperados son de esas mujeres que se quedaron sin maridos, sin hermanos, sin padres. ¿Cuál fue su papel?

R. Nosotros tenemos un documental que es ‘La luz de nuestra memoria’. Realmente, ellas fueron la luz de esa memoria. Muchas de ellas es verdad que no dejaron de hablar y lo hablaron con sus familias, pero esas fueron las que menos. Normalmente, la gente tuvo que aprender a callar. Tuvo que aprender a callar porque las represalias hacia sus familias podían ser enormes y no querían que sus hijos sufrieran lo que ellas habían sufrido.

Además, muchas de estas mujeres que ya habían sido encarceladas buscando información de sus familiares, habían tenido que irse a otro pueblo, no muy lejos a lo mejor, pero no querían que nadie supiera su historia. Entonces, callaron durante muchos años. Yo creo que ese silencio es realmente por supervivencia de sus hijos, porque sabían que si sus hijos o sus hijas llegaban a saber algo de su historia, podían ser también represaliadas, podían ser víctimas de esa dictadura. No querían que se supiera nada de eso. Ese desconocimiento les protegía de alguna manera.

P. Si tuviéramos que hacer una fotografía con cifras de lo que supusieron los campos de concentración nazis a nivel de España, Andalucía y Córdoba, ¿Cuántas personas acabaron allí?

R. Pues mira, cerca de 10.000 españoles terminaron en campos de concentración nazis. Aproximadamente, fueron unos 1.600 andaluces y de cordobeses al menos 353. Estamos hablando de que Córdoba es la provincia andaluza con más deportados a campos de concentración nazis, y dentro de todo el territorio de España es la tercera, después de Barcelona y Tarragona.

Aquí hay que tener en cuenta que el norte de Córdoba nunca fue de los golpistas, jamás. No pasaron. Entonces, aquí cuando terminó la guerra, realmente mucha gente tuvo que salir fuera y hubo una depuración muy grande de gente que salió de esos pueblos. Muchos, algunas mujeres y niños, fueron a Córdoba, pero fueron también a Barcelona, fueron a Madrid, fueron a Extremadura, fueron a distintos sitios. Y estos hombres terminaron en campos de concentración intentando salir de España y llegando a Francia. No nos trataron bien los franceses, nos trataron a patadas, como algunos de estos españoles ahora también tratan a patadas a los inmigrantes, nos trataron a nosotros.

Además, tuvieron que luchar en una Segunda Guerra Mundial, además de una guerra de España donde lo único que hicieron fue defender un gobierno elegido democráticamente por todos. No hablamos de bandos. Yo cada vez que oigo bandos se me ponen los pelos como escarpias porque realmente no hubo ningún bando, ni nacional ni republicano. Aquí hubo una serie de personas que defendieron legítimamente un gobierno elegido por todos y otros que fueron golpistas directamente. Entonces, no hablamos de bandos, como no hablamos de bandos en Ucrania, ni bandos en guerras en las que ha habido un país que se ha metido en otro, ¿no?

Entonces, ese norte de Córdoba, como he dicho, nunca fue de los golpistas y estas personas tuvieron que salir y terminaron exiliándose. Terminaron en Francia luchando en esa Segunda Guerra Mundial y terminaron en campos de concentración nazis.

Ante los discursos de odio, hay mucha gente que se pone de perfil porque no va con ellos

P. Porque ese era el denominador común de todos ellos, eran antifascistas.

R. Efectivamente, es decir, gente que lo que hicieron fue: vamos a ver, tengo un gobierno elegido democráticamente, yo lo que hago es defender ese gobierno contra unos golpistas que están dando intentando dar un golpe de Estado, ya está, no hay más.

Además, mucha gente confunde los términos., es decir, confunde el término República con un término de izquierdas, que no significa absolutamente nada porque es, como tú bien sabes, una forma de gobierno. Igual que puede haber monarquía, pues hay una República. Pero aquí en España se mezclan todas las historias ¿por qué? Pues porque no hemos tenido una educación adecuada.

En la dictadura obviamente no la hemos tenido, pero es que tampoco durante la democracia. Yo, que he estudiado en democracia, no he estudiado la historia de la Guerra de España. Yo no he estudiado absolutamente nada sobre estos españoles que terminaron en campos de concentración. Es que nunca jamás he dado esa parte de la historia. Todo se ha ido metiendo debajo de una alfombra, y de debajo de una alfombra, al final, todo sale fuera.

P. Hablaba antes del campo de Mauthausen, pero los deportados cordobeses y el resto de españoles estuvieron en otros muchos que no se conocen tanto.

R. Sí, en otros muchos como por ejemplo Dachau, o Buchenwald, eh Gross-Rosen en Polonia, Mittelbau-Dora, en el campo de las mujeres -entre comillas- de Ravensbrück, también hubo dos cordobeses. Digo entre comillas de las mujeres porque muchas de esas mujeres terminaron en este campo de concentración de Ravensbrück.

Y es verdad que no se puede medir quién sufrió más, si los hombres o las mujeres, porque todos sufrieron, pero ese campo era un campo en el que las experimentaciones médicas con mujeres se les hacían a casi todas ellas. Tenían una especie de predilección por el tema del aparato reproductor femenino, en el que le hacían millones de experimentos. Muchas de estas mujeres españolas no pudieron nunca tener hijos por los experimentos (médicos) que les hicieron. Aquellas que eran utilizadas como prostitutas y que se quedaban embarazadas y llegaban a término, a sus hijos los mataban en el mismo momento del parto. Es decir, el horror sufrido en esos campos de concentración en los que había mujeres era enorme.

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

P. No sé si se puede llamar condiciones ‘de vida’ lo que tenían los deportados en esos campos. ¿Cuáles eran las principales formas de sufrimiento?

R. Pues mira, el primer sufrimiento era la deshumanización, ellos no eran considerados seres humanos, ¿no? Eso ya a una persona la marca mucho. Y todo eso en unas condiciones en las cuales, solamente desde el punto de vista de nutrición no tienen las calorías suficientes para poder sobrevivir, menos todavía en los trabajos que se les hacía hacer, ¿no? Como, por ejemplo en Mauthausen, pues subir y bajar 186 escalones con piedras de más de 40 kilos con esa alimentación que tenían. O, de repente, en medio de la noche te hacían salir fuera con menos 20 o menos 30 grados, te echaban agua y ver quién sobrevivía o no.

En algún caso se suicidaban, como en el caso del deportado de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba) Félix Paredes Consuegra, que se terminó tirando a la valla porque ya no podía más. Es decir, el tema psicológico era muy importante. Y luego a algunos les hacían también suicidarse, ¿no?

Hay una parte que es también poco conocida que es que en los campos, en este campo de los españoles, los españoles se unieron mucho. Llegaban de una guerra, sabían las condiciones en las que podían estar y lo que hacían era ayudar a aquellos que psicológicamente o físicamente no podían. Hay historias que las conocemos por familias de aquí de la provincia de Córdoba, en las que se ayudaron, por ejemplo porque trabajaban en cocina, sacaban un trozo de pan y esos grupos de españoles decidían quiénes estaban peor para darle ese trozo de pan. Hubo una especie como de planificación y orden, pese a que cuando tú estás en un campo de este tipo lo que quieres hacer es sobrevivir y te da igual el resto, ¿no? Pero hubo como un atisbo de humanidad y de decir: No, no, vamos a hacer bien las cosas, porque aquí si no vamos a terminar todos mal. Y los españoles eran conocidos por eso, por esa labor que hacían con los españoles y con otros ciudadanos de otros países.

P. ¿Cuántos murieron? ¿Cuántos salieron de allí?

R. Pues mira, de aquí de Córdoba, aproximadamente cerca de un 70% fueron asesinados. Hubo un tanto por ciento muy elevado de cordobeses que terminaron asesinados porque, realmente aquí en Córdoba la gente a principios del siglo XX a lo que se dedicaba era al campo, eran jornaleros, no eran especialistas en nada, ¿no? Para sobrevivir en un campo de concentración, además de tener una mentalidad fuerte, también había que ser útil a los alemanes. ¿Cómo se era útil? Pues un zapatero, un peluquero, una persona que a lo mejor supiera escribir y escribiera todas las notas de los propios prisioneros... Es decir, gente que les fuera útil. Y aquí (en Córdoba) la mayor parte eran jornaleros, no tenían una dedicación y en el campo de concentración eso no era útil. Directamente, iban a la cantera y en la cantera la verdad que duraban muy poco tiempo. Entonces la mortalidad de los cordobeses fue bastante elevada, teniendo en cuenta que la edad media era de 30 años, es decir que eran bastante jóvenes. Creo que hubo solamente un deportado cordobés que fue mayor de 60 años, pero realmente, la media era 30 años, eran bastante jóvenes. Por lo tanto, la mortalidad fue muy elevada con respecto a otros por ejemplo a los catalanes.

Algunos partidos políticos siguen teniendo pavor a la Historia

P. ¿Y quiénes salieron, en el momento de la liberación o cómo se lograba salir de allí?

R. No, de allí no salieron, de allí no había manera de salir. Además, cuando entrabas en el campo te lo decía el comandante del campo: ‘La única manera que tienes de salir de allí es por esas chimeneas’ (donde quemaban los cuerpos). Entonces, allí salir no era una opción y ellos yo creo que lo sabían.

Lo que pasa es que es verdad que, como comentaba sobre la unión de los españoles, ya cuando estaba terminando la guerra, hubo un catalán, Francesc Boix, conocido porque estuvo en los juicios de Nuremberg, que tuvo la valentía o la lucidez de  en mitad de toda esa miseria decir: ‘Espera un momento que esto no se lo va a creer nadie y que además lo van a negar’. Es decir, eso cuando tú estás intentando sobrevivir cada día, para mí es un pensamiento metacognitivo bastante fuerte, porque lo que quieres es sobrevivir hasta mañana, ya está. Y él lo supo. Y fue gracias a unos españoles, entre ellos cordobeses, que sacaron esos negativos (de fotografías) del campo, y gracias a esos negativos en los juicios de Nuremberg muchos jerarcas nazis no se salieron de rositas.

Fue gracias a esa lucidez que tuvieron y a esa organización que tenían los españoles. Y entre esos jóvenes españoles había muchos cordobeses de aquí, de Alcaracejos, de Belmez, de Espejo, que formaron parte de ese comando que se llamaba Poschacher y que sacaron esos negativos del campo. Tener esa lucidez cuando te estás muriendo de hambre y lo que quieres es sobrevivir, la verdad es que digno de estudio.

P. Luego a los que pudieron sobrevivir lo que les quedaba era el exilio, es decir, aquí no podían volver, no podían volver a su país.

R. No, aquí volvieron muy poquitos. Creo que de aquí de la provincia creo recordar que realmente fueron dos, uno en Córdoba y otro en Belalcázar. El resto de los que sobrevivieron se quedaron todos en Francia o en Austria, la mayor parte de ellos, en Bélgica también. No, no quisieron, no, ni se atrevieron a volver. Incluso en democracia algunos que volvieron, como en los años 90 uno de los deportados que que llegó, lo hacía con miedo a España todavía porque no tenía tan claro que no le volvieran a atrapar, porque en España para él no habían cambiado las cosas, seguía una democracia pero no se había hablado de eso, no se había hablado de muchísimas cosas, todo el mundo callaba y él no tenía tan claro que no volviera a ser capturado y tener represalias. En los años 90.

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

P. A nivel personal, ¿qué se siente al escuchar esos testimonios, esas historias de vidas totalmente truncadas. ¿Cómo te explicas que ocurriera todo aquello?

R. Pues la verdad es que no me lo explico, por mucho que puedas saber el contexto y puedas saber por qué ocurrió, puedas leer a filósofos o filósofas en este caso como Hannah Arendt, que hablan de la banalidad del mal, en el que realmente los hombres y mujeres buenos, entre comillas buenos, son los principales precursores de que haya maldad en el mundo, por decirlo de alguna manera, porque nos ponemos de perfil.

Ese ponerse de perfil hace que los entre comillas malos pues sigan avanzando y lo vemos actualmente. Es decir, esos discursos de odio es verdad que los sigue mucha gente, pero hay también mucha gente que se pone de perfil y no quiere saber porque no va con ellos. Hasta que vaya con ellos. Y en ese momento dirá, es que tenía que haber hecho algo. Pues es que ahora es el momento de hacer algo, cuando avanzan esos discursos de la ultraderecha, en el que al diferente hay que marcarlo de alguna manera, es ese es el principio de ese mal que al final termina en un campo de concentración.

Dirás ¡qué exagerada! No, no, es que eso mismo hicieron los alemanes durante años antes de que fueran utilizados los campos de concentración. Empezaron a trabajar con la gente que era diferente, con los discapacitados físicos y mentales, austriacos, alemanes, les da igual. Para ellos eran gente que eran un problema porque gastaban un dinero que se lo podían gastar los alemanes de bien, ¿no? ¿Quiénes eran los alemanes de bien? Pues esos ganaderos, esos agricultores, esa gente que podía tener ese dinero en vez de ese discapacitado. Y así empezaron a matarlos en la cámara de gas a discapacitados físicos y psíquicos, después de muchos años de ir metiendo esa información.

Y esa información se mete actualmente con las redes sociales. La gente lo tiene en la cabeza, habla de los ‘menas’ sin saber que son personas que pueden tener 12, 11, 14, 15 años. Les da igual, es una cosa abstracta, y como es una cosa abstracta lo deshumanizo y, como la deshumanizo, le echo la culpa de todos mis males a esa persona. En vez de hacer una atribución interna de tus problemas, haces una atribución externa de que son los demás los malos, ¿no? Entonces ese discurso me da pavor.

P. Decía en las preguntas del vídeo que acompaña a este texto esa frase de que el discurso de odio es el mismo que entonces pero ahora con las redes sociales, ¿no?

R. Efectivamente. Mira, ahora volvemos en mayo a un instituto de Iznájar y la otra vez que estuve les dejé un trabajo, porque salió en el debate cuando estuvimos hablando después de una charla. Yo les dije, mirad y coged los 10 puntos del Ministerio de la Propaganda nazi y decidme si actualmente lo veis en las redes sociales o en los discursos de alguna gente. Decidme qué es lo que veis aquí en estos 10 puntos, si se hacen ahora o no se hacen. Es importante que ellos mismos hagan ese análisis y saquen sus conclusiones, no es una cuestión de que yo les pueda decir o alguien les pueda decir esto, sino que saquen conclusiones ellos.

¿Se está haciendo lo mismo que estaban haciendo antes? Sí. Siguen a rajatabla esos principios de la propaganda nazi, todo está inventado ya, lo que pasa es que ahora tenemos otros medios, que son las redes sociales y medios que, de alguna manera, lo que hacen es propagar bulos y mentiras. (hay discursos hoy que siguen a rajatabla los principios de la propaganda nazi)

Y no es cuestión de opiniones. La verdad es la verdad, no es una cuestión opinable. La persona que dice una mentira o una barbaridad ahora tiene la suerte de que no le fusilen, es decir, tiene esa libertad para poder decirla, pero de ahí a que su opinión sea importante, no, perdona, tu opinión no es importante. Si es mentira, no me vale absolutamente de nada. Son dos cosas distintas que la gente mezcla.

La gente que dice que el diferente es peor y está por debajo de ti, es muy peligrosa

P. Y contra eso está el papel de ponernos o no ponernos de perfil, ¿no?

R. Sí, efectivamente. Yo creo que es fundamental en estos tiempos que corren, cada uno en su ámbito, no nos podemos poner de perfil y tenemos que liderar los procesos cada uno en su medio. Por ejemplo, los medios de comunicación, pues es verdad que hay algunos que no se pueden llamar como tal, son pseudo medios y no van a decir la verdad; pues el resto tienen que luchar por esa verdad y no callarse, a pesar de que es verdad que están muy condicionados e incluso amenazados.

P. ¿Qué intereses hay detrás de esa deshumanización que hubo entonces en la Alemania nazi o ahora, con esos mismos discursos?

R. Bueno, pues en esos discursos lo que se quiere realmente es avanzar en lo que hemos comentado, es decir, el nosotros y el ellos. Nosotros somos perfectos, somos estupendos, formamos parte de una identidad que, por ejemplo aquí es España  como la única, grande y libre, ¿no? Cuando realmente, aquí lo importante no son las banderitas ni España, son los españoles y las españolas, los problemas que tienen diariamente, cómo solucionarlos. Eso es fundamental.

Creo que la política es fundamental, es decir, la política es todo y la política es verdad que está muy denostada pero no debería de serlo. Pero esta gente que dice que pertenece a una serie de grupos, son grupos de ultraderecha, realmente, que lo que quieren es: el diferente y yo, yo y yo, y mis intereses. Es decir, una libertad individual exacerbada a lo máximo, sin tener en cuenta que lo importante es el bien común de todos. Yo quiero para todo el mundo, absolutamente para todo el mundo, lo mismo que yo pueda tener. Es decir, yo quiero el bien común para todos y que ese bien sea un bien repartido y que tengamos unos servicios públicos para todos, no solamente para la gente que pueda tenerlo o no pueda tenerlo.

P. No sé si aquí en la memoria histórica que se ha ido desenterrando nos hemos quedado en la Guerra Civil y en la represión franquista pero, de alguna manera, nos hemos olvidado del exilio y, por tanto, también de los deportados a campos nazis.

R. Sí, es verdad. Aquí en Córdoba es verdad que los historiadores e historiadoras se han centrado mucho en esa represión franquista, que es fundamental, una cosa no quita la otra. Pero es verdad que todo el tema del exilio y la deportación ha quedado un poco como relegada, bueno, pues posiblemente porque no haya historiadores e historiadoras específicamente trabajando aquí en Córdoba sobre ese tema.

A mí me encantaría que los hubiera, porque también es verdad que nosotros en la asociación tenemos una máxima: es fundamental que se conozca la historia por las familias y por las víctimas, pero todavía es muchísimo más importante que esa memoria sea de toda la ciudadanía, de todos los demócratas, porque es la única manera de que esto traspase;, si no, se quedará en algo reducto de las familias, de las víctimas, que es fundamental pero es también fundamental que esa memoria salga de ahí y sea conocida y hecha suya por toda la ciudadanía cordobesa.

Y que hablemos sin parar de ese pasado pero con un objetivo de un futuro: para que no vuelva a ocurrir algo parecido, para que no volvamos a callarnos, para que esas familias puedan hablar sin ningún tipo de condicionante. Yo creo que es fundamental.

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

P. Habla de Córdoba, pero no sé si el tema de los deportados ha sido un tema no tan estudiado también a nivel de Andalucía o España.

R. En general, en toda España, pero aquí en Andalucía más. Hablamos, por ejemplo, de Cataluña, donde lo tienen bastante asumido tanto el exilio como la deportación, muy trabajado en institutos, a través del propio Gobierno catalán, los homenajes a través del gobierno catalán, es decir, en Cataluña no se habla de la misma manera. Aquí en Andalucía ha habido una desinformación brutal y hubo una falta de conocimiento bestial, y estoy hablando de Córdoba, estoy hablando de Almería, estoy hablando de Huelva, Granada... Entonces ahora, 80 años después, lo que tenemos que hacer es, a partir de toda la información que han ido sacando los historiadores e historiadoras aquí en Córdoba de gran renombre como Antonio Barragán o Carmen Jiménez, o un montón de historiadores e historiadoras muy importantes, lo que hay que dar es el siguiente paso, es decir, esa difusión y esa divulgación de esa historia y de la memoria también.

Porque es importante, la Historia tiene que ir acompañada de unas historias de personas, para que la ciudadanía la pueda comprender. Si no, se queda en un libro, en una teoría, en que yo me lo estudio porque tengo un examen y ya está. Hay que llevarlo a la memoria local.

P. Uno de los objetivos de su asociación es la divulgación de esta parte de la Historia entre toda la población, pero muy especialmente entre estudiantes y personas que van a formar a las futuras generaciones. Estamos de hecho en la Facultad de Ciencias de la Educación donde habéis impartido unas charlas.

R. Efectivamente, después de haber estado en cerca de 40 institutos en la provincia de Córdoba, con distintas actuaciones y actividades, desde exposiciones, charlas, llevando la música y la memoria, este año hacemos un proyecto aquí en Córdoba con danza y memoria que lo traemos desde el norte de España... Después de hacer todo eso, nosotros teníamos muy claro que había que abordar el tema en la Facultad de Educación, es decir, que los futuros maestros de Primaria y del Máster de Educación conocieran esta parte de la historia.

Y no solamente que la conocieran, sino que les diéramos a conocer que hay una serie de herramientas para poder trabajar. Entre ellas, una de las herramientas fundamentales, es el marco normativo. Es impresionante en los centros -y hablo de Córdoba por el conocimiento que tengo de la provincia de Córdoba-, el desconocimiento del marco normativo de la memoria y de los derechos humanos, estando desde una Organización de las Naciones Unidas, con una Unión Europea, con tres leyes orgánicas de Educación que en todas ellas a lo largo del tiempo siempre se ha hablado de la ciudadanía democrática y de los derechos humanos, de una Ley del Menor, de leyes de Memoria....

A pesar de todo eso, que todavía en los centros educativos no se trabaje el tema de derechos humanos y memoria democrática, me parece increíble. En la provincia de Córdoba más, porque es la que conozco más. Me parece increíble que no se toque, que no haya equipos directivos que tengan claro el marco normativo, que tengan claro que hay un día específico que se ven en los centros educativos, como es el 14 de junio, el Día de la Memoria Democrática en Andalucía, y que la mayor parte de los centros no lo hagan. Tú tienes que cumplir la ley.

Y la ley aquí lo que dice, con la Ley del Menor, es que el menor es el importante. No son sus padres, sus padres se educaron hace veinte años y estos niños los estamos educando para dentro de veinte años. Ahí hay un gap de 50 años y los padres no pueden decidir qué es lo que es mejor para sus hijos según lo que ellos estudiaron. Para eso hay especialistas que trabajan aquí en la facultad de Educación, en la facultad de Psicología, en la facultad de Pedagogía, para poder trabajar mejor con esos chicos.

Es impresionante que eso no lo tengan claro. Es verdad que hay muchos padres con el tema del pin parental y todas estas historias, y puede que los centros tengan unos ciertos miedos. Pero tú (el centro) tienes una normativa muy fuerte para poder trabajar en un centro educativo con las suficientes garantías para que ese menor tenga todo desde el punto de vista educativo. Y que no se tiene por esos miedos de, ¡ay, ay, ay, a ver qué van a decir! Fíjate a la barbaridad que se llega: se llega a que trabajos que están específicamente metidos en asignaturas, como este tema de la Segunda Guerra Mundial, lleguen a decir ‘Espérate que voy a verlo a ver en el Consejo Escolar’. No, perdona, ¿tú llevas estudiar el álgebra o los logaritmos a un Consejo Escolar?, ¿no, verdad? Porque está dentro de un temario y los padres qué tienen que decir, ¿que no van a dar los logaritmos? Es absurdo, no tiene ningún sentido. ¿Tú les vas a decir que den o no den la Segunda Guerra Mundial? ¿Que den o no den que hubo 353 cordobeses en campos de concentración nazis? ¿Tú quién eres para decidir eso si ya está decidido en una ley de Educación. Entonces los equipos directivos tienen que tener muy claro qué es lo que tienen que hacer y el profesorado también. Y no ponerse de perfil.

Si no conoces la Historia, estás condenado a repetirla

P. Tenía una pregunta que era si se enseña la memoria histórica como se debiera, pero creo que ya está contestada.

R. No, no, no. No, porque ya te digo que se mezclan muchas veces las cosas. Y luego, en este caso el gobierno autonómico tendría que tener también muy claras las leyes y no las tienen.

P. ¿Las administraciones están a la altura? Porque se trata de cumplir la ley. Sé que la asociación ha tenido contacto tanto con el Gobierno central como con ayuntamientos y la Junta.

R. Me da pena decirlo porque, realmente en una sociedad democrática, este tema tendría que estar muy manido. Es decir, que te pueda gustar o no te pueda gustar la historia que hubo, está claro, pero... Esto ya ocurrió en Alemania y en Austria, allí casi todas las familias tienen, entre comillas, un nazi en su familia. Eso no quiere decir que tú tapes las cosas. Pero aquí en España a eso se le tiene pavor. Y hay algunos partidos políticos que siguen teniendo un pavor a la historia que me asombra si no es porque todavía hay un pululeo franquista que me da un poco de miedo. Porque si tú conoces tu historia, pues ya está, te puede gustar o no te puede gustar, pero es lo que hay. Y la gente tiene que ser consciente de eso. No puede depender de un partido político u otro el cómo toques la Historia. Es como si un partido político dijera, como he dicho antes, si el álgebra es importante o no es importante.

Sin conocer esa historia, tenemos los lodos que tenemos aquí ahora y el maremágnum mental que tenemos y la cantidad de desinformación que pulula en Andalucía con respecto a nuestra historia. Realmente hay que dar ese paso. Toda esa información, toda esa historiografía, todos esos datos, hay que hacerlo lo suficientemente comprensible para la ciudadanía general para que lo entienda. Y vamos muy tarde.

Entrevista N&B a Cristina García, fundadora y presidenta de la Asociación Triángulo Azul

P. En ese silencio sobre esta parte de la historia, incluso en el reconocimiento a los exiliados y deportados, se ha visto que se les ha reconocido antes en otros países como en Francia antes que aquí.

R. Sí, sí. Allí recibieron una indemnización del gobierno alemán o francés. Aquellas viudas o hijos tenían una paga, una pensión, por parte de esos países. Aquí en España, sobre los deportados, hasta que casi la Ley de Memoria de 2022 estaban ahí sin más. En esa ley sí que aparecen específicamente todas las víctimas de los campos de concentración nazis. Por eso, el año pasado, nosotros desde la asociación en base a esa ley empezamos a solicitar al Estado español esas declaraciones de reconocimiento y reparación personal, que son muy importantes para las familias porque lo que le están diciendo es lo que ellos llevan diciendo hace años: mi familiar no hizo nada, mi familiar lo único que hizo es defender un gobierno elegido democráticamente por todos y terminó luchando contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Y nadie, nadie, les ha dicho nada. El Estado español nunca les ha pedido perdón.

P. De hecho se hizo aquí en Córdoba el primer acto de reconocimiento y reparación a deportados en campos nazi...

R. Efectivamente, fue el primer acto que se hizo a nivel nacional y fue de 19 cordobeses, un malagueño y tres jiennenses. Y este año seguiremos solicitando más reconocimientos. Es increíble que después de 80 años se hagan esas declaraciones del Estado español.

También es increíble que, por mucha gente que no le guste, pues que un jefe del Estado español que es monárquico haya ido este año 2025 al 80 aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis. Puedes ser monárquico o puede ser republicano, pero es muy importante que el jefe del Estado haya ido allí y haya reconocido a los familiares. Y les haya pedido perdón, porque yo sí estaba delante cuando ellos les pedían perdón. No lo han hecho públicamente, pero sí lo han hecho personalmente.

Para mí eso es importante por mucho que yo a lo mejor, si me das a elegir entre dos formas de gobierno como monarquía o república, pues obviamente prefiero una república. Pero todos esos pasos son fundamentales y son importantes hacerlos.

Los deportados a campos nazis no eran considerados seres humanos

P. En esos pasos están también otro de los símbolos de esta causa, esas piedras de la memoria llamadas stolpeirsteine, que se colocan en el lugar originario de la persona que estuvo en un campo nazi. ¿Cuántas lleváis colocadas? Imagino que reconfortan a familiares y a su municipios. 

R. Pues llevamos 189 de los al menos 353 cordobeses deportados, ya tienen una stolpeirsteine. Y entre este año y el que viene colocaremos 49 más en la provincia de Córdoba. Luego, también hemos solicitado y se pedirán otras 41 entre la provincia de Jaén, Granada, Sevilla y Málaga. De hecho, de todas estas, hay una localidad que es Iznalloz en Granada donde va a ser un instituto el que va a hacerse cargo del pago de las stolpeirsteine y de todo el proceso, con nuestra colaboración. El ayuntamiento se ha puesto de perfil y entonces el instituto dijo: “No, yo quiero hacer el homenaje a mis vecinos.” Y lo pidió el alumnado al director y ellos son los que han liderado el proyecto, lo cual me parece importante.

Estamos avanzando en el proyecto para que todos estos hombres y mujeres que perdieron su nombre y apellidos vuelvan a tenerlo en su lugar de origen. ¿Quién le hace ese homenaje? Los representantes de su pueblo, que deberían de ser todos, es decir, todos, sean de un signo u otro político, deberían de hacer un homenaje a esos vecinos y vecinas que defendieron un gobierno elegido democráticamente por todos.

P. ¿El peligro de no conocer esta parte de la Historia es que se repita?

R. Efectivamente, es repetirla. Si tú no conoces la Historia, pues estás condenado a repetirla. Por lo tanto, solamente por eso, es importante saber. Es importante saber que cualquiera que te esté hablando de que hay gente que es diferente y que es peor y que está por debajo de ti, esa gente es muy peligrosa.

Me da igual si hablan de inmigrantes, me da igual si hablan de gente que tienen diferentes identidades sexuales, me da igual si hablan de distinta raza... es decir, cualquier persona que haga que haya 'un nosotros y un ellos', yo le diría a la gente que saliera corriendo de ellas, porque son gente peligrosa. Pueden ser tus vecinos, pueden ser tus amigos y tus amigas, pero a esa gente la única manera de combatirla es con las palabras y con la verdad. Eso es difícil porque te suelen meter en algo que a ellos les encanta, que es una discusión, en elevar el tono para que ellos sigan llevando la razón.

Por eso creo que la acción de los demócratas es no ponernos de perfil, seguir hablando de la verdad, seguir difundiendo y seguir apoyándonos unos a otros para que sigamos en democracia y no volvamos a tener otra dictadura.

P. Que hayamos aprendido algo de la Historia.

R. Efectivamente. Cuando nosotros damos las charlas, tanto a los chicos y chicas de institutos como aquí en la Facultad de Educación, ves que se les quedan unas caras entre de asombro, entre decir ‘Dios mío, ¡cómo ha podido ocurrir eso?, no saben muy bien qué respuestas dar. Cuando terminamos esas charlas y tenemos un momento para hablar con ellos, como en esta Facultad de Educación, les decimos que en ellos se pone un peso muy grande, que es la educación. Todo lo que está mal ahora es debido a que hemos tenido una mala educación. Pero es verdad que ellos son el futuro de nuestros hijos e hijas y, entonces, para nosotros era fundamental que conocieran esta parte de la historia para luego poder seguir trabajando con ellos en cómo poder llevarlos a los centros. 

Ojalá lo que nosotros hacemos como asociación lo llevara y lo hiciera la Junta de Andalucía. Realmente a mí me encantaría y poder estar en mi casa haciendo otras cosas, pero realmente no me puedo quedar en casa porque esto no puede quedarse en el olvido. Y como no lo hacen las instituciones democráticas actualmente que tenemos aquí en Andalucía, pues la sociedad civil tiene que hacer ese frente. Pero ojalá, vuelvo a decirlo, yo no  estuviera además de mi trabajo, por las tardes hasta las tantas de la noche, trabajando en algo que deberían de trabajar las instituciones de nuestra comunidad autónoma.

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