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Liga ASOBAL
Una temporada al filo que el Ángel Ximénez quiere cerrar en la élite

Celebración del Ángel Ximénez tras su último triunfo

Álex Jiménez

28 de mayo de 2026 20:06 h

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Hay temporadas que se resuelven y temporadas que se sobreviven. La del Cajasol Ángel Ximénez pertenece a las segundas, y por eso resulta tan coherente que termine como ha transcurrido: al límite, con la calculadora encendida y una última final por delante. El conjunto pontano cierra este domingo (18:00) en la pista del Frigoríficos del Morrazo Cangas un curso de extremos en la máxima categoría del balonmano español, con la permanencia todavía pendiente de un hilo, aunque en las manos del equipo pontano; y con la sensación de haber recorrido un año entero por el filo.

El escenario, eso sí, llega ordenado. El Ángel Ximénez ocupa la decimotercera plaza con 19 puntos, la última que dibuja la salvación directa, empatado con un Nava que es el único rival capaz de superarle por debajo. Y es que la ventaja de los de Toni Malla no está solo en la tabla, sino en los desempates: tiene ganado el average particular tanto al Nava como al Huesca, mientras que el Guadalajara hace semanas que selló su descenso. Esa red de seguridad convierte cualquier punto en oro. Una victoria en Cangas certificaría la permanencia de forma automática y, de paso, adelantaría a un rival, los gallegos, que llegan con 20 puntos y un margen algo más cómodo. Cualquier tropiezo, en cambio, obligaría a mirar de reojo al Nava - Atlético Valladolid.

Para entender el vértigo del desenlace conviene recordar de dónde viene el equipo. El arranque invitó al optimismo: tras un comienzo titubeante, los de Puente Genil firmaron un tramo notable en octubre, con triunfos ante Caserío, Cuenca, Nava y Huesca, y un paso adelante en la Copa del Rey que asentó al grupo en una zona tranquila de la clasificación. Nada hacía presagiar lo que vino después.

Clasificación ofrecida por Sofascore

Un camino de picos extremos

Porque a partir de finales de noviembre el suelo se abrió. El Ángel Ximénez encadenó ocho derrotas consecutivas en Liga, una sangría que se prolongó desde la visita a Torrelavega hasta el duelo ante el Bidasoa de mediados de febrero y que arrastró al equipo de la mitad de la tabla al barro del descenso. En mitad de esa tormenta llegó el movimiento más drástico del año: la destitución de Paco Bustos en Navidad y la llegada de Toni Malla a un banquillo que se había quedado sin red.

Bajo la dirección del nuevo técnico, la reconstrucción fue lenta y desigual. El empate ante el Caserío cortó por fin la racha negativa, y a partir de ahí el Ximénez alternó golpes de autoridad con tropiezos dolorosos, sumando puntos a cuentagotas en una pelea que nunca dejó de oler a quema. El punto de inflexión llegó en Copa del Rey, con un triunfo ante Ciudad de Málaga que insufló ilusión y trajo consigo una nueva victoria, al fin, en liga ante el Huesca. Sirvió para poner fin a la caída libre y reaccionar hasta que, hace apenas unos días, un doblete de Dani Serrano en los últimos cuarenta segundos doblegó al Villa de Aranda (28-27) en un Miguel Salas en ebullición. Una victoria que devolvió a los pontanos a la decimotercera plaza y, sobre todo, el control de su propio destino.

José Cuenca, en su despedida de Puente Genil

El last dance de José Cuenca

Aquella tarde tuvo, además, un segundo significado. El triunfo ante el Villa de Aranda sirvió de despedida a José Cuenca, el capitán, que esta misma semana cuelga las botas tras trece temporadas defendiendo siempre los mismos colores. Pocas trayectorias resumen mejor la identidad de un club que la de un jugador de balonmano que lo ha sido todo en un único vestuario, y el pabellón lo despidió con honores en un curso en el que la continuidad de Cuenca ha contrastado con el constante vaivén institucional y deportivo de la plantilla.

Ahora todo desemboca en Cangas. El Ángel Ximénez afronta su último examen lejos de casa, con la permanencia al alcance de la mano y un solo mandato: puntuar para no depender de nadie. Será, una vez más, una tarde de transistores y de cuentas ajenas, el cierre lógico para un equipo que ha hecho del sufrimiento su forma de estar en la élite y que aspira a firmar, sobre la bocina si hace falta, una temporada más en la Liga Asobal.

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