¿$180M de facturación con solo dos empleados y la IA?
Hace unos días leí un artículo sobre una startup llamada Medvi que, supuestamente, factura 180 millones de dólares con solo dos empleados gracias a la IA. Más allá de los datos (que seguramente están inflados, incompletos o, quizá, mal interpretados) lo interesante, al menos para mí, no es si son dos, diez o cien personas, que también lo sería, sino qué está cambiando realmente en el negocio. Porque el titular fácil es ese: “la IA permite crear empresas gigantes con muy pocas personas”. Pero ese no es el cambio; eso es ruido goloso, pero ruido.
El cambio real es otro, más estratégico, más complejo. Ahora, una empresa puede capturar mucho valor sin poseer la cadena de valor , y aquí es donde la IA deja de ser una herramienta y pasa a ser una capa estructural. Pero para que eso ocurra hay una condición previa que muchas veces se pasa por alto: entender qué es la IA y cómo aplicarla al negocio. Porque la IA no es solo automatización ni solo eficiencia, es una capa cognitiva que permite operar, decidir y optimizar de forma distinta, y solo cuando entiendes eso puedes construir algo como Medvi.
Si analizas el caso con calma Medvi no hace nada especialmente mágico. No fabrica el producto, no tiene médicos propios, no tiene farmacia, no controla la operación, ya todo eso está externalizado. Entonces, ¿qué hace? Controla la distribución, la experiencia y, sobre todo, la relación con el usuario. Y la IA aparece justo ahí, no como sustituto del negocio, sino como el sistema que permite escalar esa capa optimizando la adquisición, mejorando la conversión, automatiza interacciones y acelera decisiones. Es decir, convierte esa capa en un sistema, por llamarlo de alguna forma.
Esto puede recordar a modelos como Amazon, pero hay una diferencia clave. Amazon no fabrica la mayoría de lo que vende, pero sí controla la cadena logística los pagos, infraestructura, marketplace. Es un modelo basado en integración, pero Medvi, no. Medvi es lo contrario, ya que desintegra la cadena . No posee las piezas, “solo las conecta. Y eso cambia completamente el tipo de empresa que estás construyendo, pero también cambia algo más importante, que es el tipo de ventaja competitiva. Amazon es difícil de copiar porque controla la infraestructura, pero Medvi, en cambio, es mucho más fácil de replicar porque no tiene activos críticos propios. Su ventaja no está en lo que posee, sino en cómo conecta y optimiza, y eso dibuja un escenario distinto, con negocios más rápidos y flexibles, pero también más fáciles de replicar.
Y aquí vuelve a aparecer la IA, pero ahora en su papel más importante. Porque este tipo de modelo solo es viable si tienes una capa que aprende, ajusta y optimiza continuamente. Sin esa capa, esto no escala. Con ella, se convierte en un sistema adaptable, ya que la IA no elimina la complejidad del negocio, la gestiona, no sustituye la operación, la coordina y no crea el modelo, pero permite que funcione.
Antes, el valor estaba en construir toda la cadena (producto, operación, distribución) ahora, sin embargo, el valor se está concentrando en otro punto, en la capa que conecta todo eso con el cliente y la optimiza en tiempo real. Esto cambia completamente las reglas del juego. Puedes crear un negocio relevante sin poseer los activos ni encargarte directamente de la ejecución, y aun así apropiarte del valor, pero esa misma lógica funciona para cualquiera, y ahí surge la tensión: modelos más ágiles y veloces, sí, pero también más expuestos y con menor capacidad de defensa.
Por eso, reducir la IA a una herramienta de productividad es quedarse muy corto, es hacer más con menos, es entender cómo funciona, aplicarla correctamente y, a partir de ahí, rediseñar el negocio. Y esto conecta con algo que estamos viendo en muchos sectores, también en los medios por ejemplos. Durante años, el valor estaba en producir contenido. Hoy, cada vez más, el valor está en quién distribuye, quién tiene la relación, quién controla el acceso y quién sabe optimizar todo eso.
Medvi no demuestra que la IA sustituya empresas demuestra algo mucho más incómodo y es que muchas empresas estaban construidas en la parte correcta de la cadena para un contexto que ya no existe. Y aquí está la pregunta de verdad, al menos para mí, que no es si puedes o debes usar IA, es si sabes entenderla y aplicarla en el lugar adecuado del negocio. Porque en este nuevo escenario no gana quien produce mejor, gana quien diseña mejor el sistema, y, ahí, la IA deja de ser una herramienta para convertirse en ventaja competitiva.
Sobre este blog
Raúl Ruiz Rodríguez es uno de los profesionales pioneros de la transformación digital en España. Con más de 25 años de experiencia en medios de comunicación, marketing, estrategia e innovación comercial, ha desarrollado su carrera ayudando a empresas y grupos editoriales a reinventar sus modelos de ingresos, modernizar sus estructuras comerciales y aprovechar las tecnologías emergentes para crecer.
Comenzó su trayectoria en los primeros años de Internet en España, allá por 1998. Posteriormente, consolidó su experiencia en el sector de medios, ocupando puestos directivos en Vocento, PRISA, Vozpópuli, Secuoya Nexus o Zinet Media Group, donde dirigió equipos de ventas/Marketing, expansión , desarrollo de negocio gestionando carteras de grandes clientes y proyectos con marcas como Kia, Movistar, BBVA, Endesa, Heineken o Repsol.
En 2021 fundó Relevado4 para ayudar a los medios de comunicación a redefinir sus modelos de ingresos y sus estructuras comerciales. Esta experiencia, basada en transformación, innovación y optimización de ventas, es totalmente aplicable a cualquier sector que necesite modernizar sus procesos comerciales, incorporar nuevas tecnologías y mejorar su rendimiento.
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