José Luis Navarro Jr.: “Al boxeo le he entregado toda mi juventud”
Córdoba vive a día de hoy un momento del esplendor en cuanto al boxeo internacional, con tres figuras de primer orden que se han erigido como referentes de presente y futuro de dicha disciplina en España. Uno de los más sólidos en cuanto a trayectoria profesional es José Luis Navarro Jr. (Córdoba, 2000), hijo del mítico púgil que llegó a dominar Europa, y que está emprendiendo su propio camino con el reto de escribir su propia historia, y si es posible, superar a su progenitor. De momento, ya ha deslumbrado la escena española con un ascenso fulgurante en muy pocos años, acumulando hasta cuatro cinturones y con vistas de pugnar en pocas semanas por el título continental absoluto del peso supermedio, su primer gran reto en su trayectoria.
Ambición sin límites desde la humildad del que se lo ha trabajado todo. Del que ha malvivido por buscar su propio sueño. Del que ha ganado con soberana destreza y ha tenido que volverse para dormir en una habitación compartida. Del que ha besado la lona en su propia tierra, pero se ha levantado para volver a pelear por la gloria. Y la ha conseguido. De momento, es solo un sendero labrado a base de pequeños éxitos, pero que busca llega a una primera gran meta deportiva.
En plena preparación por el Europeo, El Cazador atiende a Cordópolis durante un breve paso por su tierra. No son vacaciones, sino más un pequeño retiro para visitar a los más queridos. Eso sí, el trabajo se mantiene en el gimnasio de su padre, que lleva el nombre del apodo que encarnan ambos. Casi una hora de conversación sobre el amor al boxeo por encima de todas las cosas. Un sueño sin red de caída. “No hay plan b”, como él mismo asegura.
PREGUNTA (P). Bueno Jose, estás de paso puntual por Córdoba, aunque ahora mismo, si no me equivoco, estás en plena preparación para el Campeonato de Europa.
RESPUESTA (R). Sí, tenemos muchas ganas de este campeonato y tenemos que coger esta oportunidad que hemos perseguido tanto tiempo y tenemos que ir por todas.
Mi primer recuerdo del boxeo es en un gimnasio en el sótano de El Arcángel
P. Después de ciertos contratiempos y mucho tiempo de espera para poder al fin pelear por ese cinturón. Hubo muchas trabas, se retiró incluso un rival en el último momento. Pero bueno, se pudo hacer la subasta, y además, la ganasteis. Eso imagino que da impulso.
R. Sí, claro, sobre todo el hecho de haber ganado la subasta y hacer el combate delante de tu gente, aunque no sea en Córdoba, pero más o menos soy casi madrileño. Los madrileños me han acogido muy bien y tengo muchas ganas de este reto.
P. Ya hay fecha, incluso.
R. El 19 de junio en el hipódromo.
P. Y será una velada histórica.
R. Así es, estará mi campeonato de Europa y el campeonato de Europa de Aaron Alhambra. Además, Cintia Sánchez, la niña esta que es influencer y que es la hostia, hace un campeonato del mundo joven de la WBA.
P. Será tremendo.
R. Sí, sí, y yo creo que hacía muchísimos años que no se celebraban dos campeonatos de Europa en la misma velada.
P. Esperemos que los dos se quedan aquí.
R. Hombre, esperemos, sí, sí (risas). Toco madera.
P. hablando del tema de la subasta y demás, no sé si tú estás muy metido en ese mundo. ¿Cómo funciona una subasta en boxeo?
R. Esto es a sobre cerrado. Cada equipo pone un sobre y a las 12:00, creo que era la hora de la EBU, se abren los sobres y el que tenga más dinero dentro, es el que se lo lleva.
P. ¿Podéis calcular lo que el otro equipo tiene preparado?
R. De las pistas que te van dando, porque tú hablas, intentas negociar, le ofreces 50, te dice que no, o le ofreces otra cosa y te dice que no hay una negociación.
P. Entonces primero se intenta negociar.
R. Se intenta negociar entre los equipos. La mayoría de veces pasan de ti, pero has podido ir cogiendo pistas por un lado y por otro. Y bueno, nosotros la hemos ganado. De hecho, nos hemos pasado de largo en la subasta, ha sido una locura. No se ha visto esto en la vida, tío.
Yo siempre he dicho que mi sueño era ser boxeador y campeón
P. Después de que se cayera el primer rival, que fue Jacob Bank, creo que recordar.
R. Bueno, el primero realmente fue el inglés, Troy Williamson.
P. Cierto, sí, ha habido tres o cuatro cambios. Me refiero a este último que ya estaba todo cerrado.
R. Sí, sí, ese es.
P. Y se cae la misma mañana de la subasta.
R. Correcto, la misma mañana y decidieron poner a un compañero suyo de la misma promotora y a este le hemos ganado la subasta por una cifra flipante, creo que ha sido 180.000 o 190.000 la subasta. Y evidentemente el otro ha dicho que sí (risas).
Se han tirado un poco el rollo. Esto es como una partida de póker. Uno tira un farol, el otro también, pero a la hora de la verdad pusieron un sobre muy bajo, nosotros pusimos el alto Y claro, nos lo hemos llevado, pero nos hemos pasado mucho, tío. Ha sido jodido.
P. Al final todo eso entiendo que se ocupa la promotora, que no es que tú tengas que buscar patrocinadores para costearlo ahora.
R. No, no, es la promotora y detrás de ellos están sus propios patrocinadores. En mi caso, esto es gracias a JHM Promotions, es la promotora que me apoya y que ha puesto el dinero. Y cuando hay dos aspirantes, sería el reparto cincuenta/cincuenta de la subasta, mientras que cuando hay campeón, se lleva sesenta el campeón y cuarenta el aspirante.
P. Bueno, el rival es Oliver Zaren, también danés. Lógicamente, sin desvelar nada de la estrategia, pero qué puedes decirnos de él o qué esperas del combate. Es zurdo, que entiendo que eso hace que la táctica tenga más importancia.
R. Es ambidiestro.
P. Esto imagino que complicará algo las cosas.
R. Sí, claro, los zurdos siempre te lo complican. Y también otro dato curioso que no está cayendo la gente, es que mi padre hizo el primer Campeonato de Europa con un zurdo. Y ahora yo lo hago contra otro zurdo, así que será bonito.
P. Otra conexión.
R. Eso es, fíjate.
P. Más adelante volveremos al momento actual, pero sí me gustaría hacer un repaso de tu trayectoria y de tu vida personal y profesional. En primer lugar, el sitio en el que estamos entiendo que es muy especial para ti.
R. Sí, sí, claro, es lo que siempre ha deseado toda la persona que se dedica a este deporte. Siempre ha sido el sueño de mi padre y ahora lo tiene. La verdad que esto es impresionante. Las instalaciones que hay y los metros que hay, es la hostia.
Mi padre me castigaba sin boxeo porque no estudiaba
P. Imagino que para ti, ahora para tu carrera, te ayuda muchísimo.
R. Así es, no tienes que irte al gimnasio de otro. Estás en tu casa. Lo hace todo más cómodo. Entras cuando quieres, sales cuando quieres (risas).
P. Todos sabemos de dónde te viene el talento y el amor por el boxeo, pero sí me gustaría saber cuál es el primer recuerdo que tienes de este mundo.
R. Mi primer recuerdo es El arcángel, en el sótano, que había un gimnasio que se lo cedió Rafael Gómez a mi padre, para cuando estuviera aquí en Córdoba e hiciera las preparaciones aquí. Yo iba de chico y me encantaba, sobre todo el olor. Recuerdo el oro a sudor, a gimnasio sucio. No se me olvida, tío. Lo tengo en la pituitaria y me encanta. Cada vez que huelo ese olor, tengo unos recuerdos grandísimos. Y eso, me gustaba ir con mi padre de pequeño a ese gimnasio.
P. ¿Tú eres del año 2000 no?
R. Eso es. Parece que no, pero ya han pasado años (risas).
P. Entonces, tu padre ya estaba retirado en estos recuerdos que mencionas.
R. Sí, sí, mi padre ya estaba retirado. Pero él entrenaba por su cuenta.
P. Y bueno, cuando vas creciendo, tu padre ya tiene un trabajo, digamos, más normativo, creo que estaba por ese entonces en Diputación. Pero era leyenda del boxeo y venía de dedicarse a algo que imagino que no era lo habitual en tu entorno, ¿cómo empiezas a asimilar el apellido que tienes?
R. En el colegio, sobre todo. Lo típico que preguntan: ¿tu padre en qué trabaja? Pues en esto, en lo otro, en la Junta de Andalucía. Otro padre no sé qué, y te dicen: ¿Y el tuyo? Pues el mío boxeador. Bueno, era boxeador. En ese caso ya estaba en Diputación, pero yo siempre he dicho que mi padre era boxeador. Y cuando me preguntaban que cuál era mi sueño, siempre he dicho que era ser boxeador y ser campeón, vivir de esto.
P. No pudiste verlo en directo, pero imagino que a través de cintas y eso sí que lo habrás visto.
R. Sí, sí, muchísimo. Y me lo sé todo. Con ver un poquito de vídeo, sé qué pelea es, contra quién, dónde. Y si veo unos guantes, también sé qué peleas es. Lo sé todo, todo.
P. Tenías esa vena friki.
R. Sí, sí, claro.
P. ¿Desde el primer momento lo tenías claro que querías dedicarte a esto?
R. Bueno, como todos los niños de España, te iba a decir Córdoba, pero en verdad todos los del mundo, era el mundo del fútbol. Siempre he jugado a fútbol. Quieras o no, mi tío era futbolista y de niño, pues lo normal, fútbol, fútbol y fútbol, como cualquier otro. Hasta que un día ya empecé a dejar el fútbol un poquito de lado, me iba con mi padre al gimnasio y me empezó a picar más el gusanillo. No sé si fue a los 13 años que dije: se acabó ya el fútbol. Empecé poquito a poco en el boxeo, mi padre a la vez me castigaba porque no estudiaba. Me decía: si no estudias, no hay boxeo. Me castigaba sin ir al gimnasio. Llamaba al gimnasio y les decía que no me dejaran entrar. Y no podía ir. Pero cuando cumplí los 18 años, ya no tuvo más remedio que dejarme entrenar.
Llegué a Madrid sin un duro y dormía con mucha gente, pero estaba encantado
P. No ayudó lo de los estudios (risas).
R. No, no (risas). Se ve que no hizo mucho efecto.
P. Hablabas hace un momento de tu tío. Al final, el deporte era algo innato en tu familia. Y no uno cualquiera, sino el deporte de élite.
R. Sí, sí. Mi tío (Rafa Navarro) aquí en Córdoba ha sido, para mí, el número uno. Y no porque sea mi tío, pero vamos, ha sido el número uno, tío. Tenía una zurda acojonante en la banda. Y mi padre, es lo que iba a decir, no me dejaba entrenar boxeo, cumplí los 18 y ya me dio por perdido y ya empecé a los 21 mi carrera profesional.
P. Imagino que en un primer momento, tu familia diría: bueno, es el pensamiento de un niño. No le daría tanta importancia.
R. Es eso, mi padre me decía: estudia, estudia. Yo le decía: ¿para qué voy a estudiar? Si yo voy a ser boxeador. Si yo voy a ser campeón del mundo. Que ojalá lo sea, eh, pero de pequeño siempre he tenido eso en la cabeza.
P. Como todos, es un deporte muy sacrificado, pero quizá este especialmente por la implicación física que tiene. ¿Tuviste apoyo de tu familia en todo momento?
R. Sí, sí, es complicado. Por eso entiendo a mi padre a día de hoy, entiendo que no quisiera que me dedicase al boxeo, porque es muy duro. Al boxeo le tienes que dedicar tu vida. En mi caso he dado mi juventud, para que me dé algo. Y te estás jugando tu integridad física. Te lo estás jugando todo. Un día te subes al ring, te dan un mal golpe y ahí te has quedado. Es muy jodido. O te lesionas, ¿y ahora qué haces? Yo lesionado no tengo nada. Pero bueno, no hay plan b.
P. De momento va saliendo.
R. Va bien, va bien por ahora (risas).
P. Creo que llegaste a tener cierto contacto con el mundo militar antes de meterte de lleno en el boxeo.
R. Sí, sí, cuando vino la pandemia, había muchas limitaciones con el contacto por los microbios y todo eso y dije: hostia, ¿y ahora yo qué hago? Yo no sé hacer otra cosa. Dije: bueno, me meto en los militares, cojo puntos o lo que sea y ya meto en la Guardia Civil. Una paja mental que me hice, me apunté a una academia por aquí cerca. Pero a los dos días me llamó Ricardo, me dijo que me fuera a Madrid, cogí las maletas y me fui.
P. Dejaste rápido lo de los militares (risas).
R. Ya te digo si lo dejé. Y menos mal, sabes (risas).
P. Pero claro, ahí no eras profesional ni nada.
R. Ahí empezó mi carrera profesional. Me dijo: vente. Y no me lo pensé dos veces. Era mi sueño. Yo hablé con él en 2016, en la mejor pelea entre españoles, el campeonato de Europa entre Rubén Nieto y Nicolás González, que fue un peleón. Ahí estuve con Ricardo y le dije: Ricardo, yo quiero ser profesional, que si hace falta duermo en el ring, pero yo me quiero venir a Madrid. Y me dijo: no te preocupes, que yo te llamaré. Y me llamó, no sé si en 2020 o 2021 y me fui para allá.
Ricardo es mi segundo padre
P. Te he escuchado decir alguna vez que de pequeño soñabas con que te entrenara Ricardo (Sánchez Atocha).
R. Sí, sí, yo veía los vídeos y decía que ese tenía que ser mi entrenador. También verlo con Castillejo, con Poli, son las figuras más grandes que ha habido aquí en España. Y que sea con Ricardo, pues será por algo.
P. ¿Qué edad tenías cuando te marchas a Madrid?
R. Creo que 21.
P. Siendo tan joven, te marchas de tu ciudad, cambio de entorno, para dedicarte en exclusiva a lo que te gusta, pero en un mundo que sabes que es muy complicado, ¿cómo fue el primer impacto?
R. Para mí no fue ningún impacto. Yo estaba deseando, era el sueño que tenía desde pequeño. A cualquier persona quizá no le gusta llegar a Madrid sin un duro, sin apenas ropa, tenía una maleta de mierda y ya está. No tenía nada. Nada. Y dormía en un chalet, que había muchas habitaciones, y ahí dormía con gente más rara que la hostia, sabes (risas). Pero yo estaba encantado. Entre mi mierda estaba encantando, porque sabía que iba para arriba como la espuma.
P. Me llama la atención eso. ¿Cómo encaras ese periodo de tiempo? Imagino que Madrid tiene un coste alto.
R. Ahí se fueron atando cabos. Unos meses antes de irme para Madrid, mi padre tuvo un accidente con la moto, que creo que está aún por ahí la moto (señala hacia la entrada del gimnasio). Se pegó un hostión que te cagas. Se reventó el hombro y no podía dar sus clases personales. Y la gente decía: que venga tu hijo. Cogí y empecé yo a dar las clases personales, gané dinero, y entonces me llamó Ricardo. Me fui con ese dinero, sobreviví hasta que debuté. Tampoco te creas que era mucho, no sé si eran 600 o 700 euros, pero como pagaba 300 de habitación, era poquito, pues con eso iba poco a poco sobreviviendo. No tengo ningún vicio. No fumo, no bebo, no salgo de fiesta, no hago nada. El único vicio que tengo es comer bien.
Y eso, como no tenía ningún gasto, bueno, el único gasto que tenía era el metro. Y con muy poquito, sobrevivía.
P. Sobrevivir para buscar tu sueño.
R. Sí, y además estaba encantado. Había días que decías: hostia, podría estar yo en mi casa dando clases o lo que sea, pero en general estaba encantado.
P. Realmente, mirándolo ahora con el paso del tiempo, ibas sin red. Era apostarlo todo a eso.
R. Sí, sí, yo no sabía ni donde iba, ni donde iba a dormir ni nada. No sabía nada, tío. Yo me llamó Ricardo, fui para allá y se acabó. Ricardo me recogió en su coche, me llevó a un chalet que había muchas habitaciones hechas para alquilar. Ahí me metí y ya está.
P. ¿Qué tiempo transcurre hasta que te estableces realmente?
R. Fue rápido. Es verdad, que me acabo de acordar ahora mismo, que yo iba, como no tenía coche ni nada, tenía que coger un metro ligero e ir hasta un Carrefour, que estaba a tomar por culo, y compré el menaje. Compré la olla, los cuchillos, los cubiertos. De todo. Y me acuerdo de vuelta, que tenía que andar, no sé decirte, como un cuarto de hora hasta la casa. Iba cargado y subiendo una cuesta y pensé: no sé qué hago yo aquí, con lo bien que estaría yo en mi casa. Me acuerdo que lo pensé, pero tiré para adelante. Me entró el agobio ese, de sudor cuando no puedes más, pero bueno, fue solo un pequeño susto. Y acostumbrarme, es que estaba encantado desde el primer día que llegué y dije: hostia, ya estoy aquí, menos mal.
P. Imagino que tu padre, desde la distancia, a partir de ese momento ya sí que empezó a apoyarte más.
R. Sí, aunque él siempre se mantuvo a distancia, no se ha metido nunca. Ha ido él a su bola y yo a la mía, porque sabía que estaba con Ricardo, que es el número uno en esto y sabía que estaba en buenas manos. Se ha mantenido al margen siempre.
El vídeo con Ibai me ayudó a crecer muchísimo en redes sociales
P. No es un padre de dar muchos consejos y demás.
R. No, la verdad que no. Mi segundo padre es Ricardo en este caso, él me ha cuidado como un hijo y a día de hoy lo sigue haciendo.
P. Al final se repetía un poco la historia entre boxeador y entrenador. ¿Te pesó el apellido en algún momento en esos inicios?
R. No, creo que no.
P. No sé si donde entrenas ahora guarda alguna similitud con dónde entrenaba tu padre.
R. No, no, qué va. Ojalá. Mi padre entrenaba en un gimnasio, que estaba allí concentrado y tenía su habitación dentro del gimnasio y todo. Ojalá, ya te digo.
P. No tiene nada que ver.
R. Nada, nada. Yo tengo que coger el coche, ir a comprar. Él no se preocupaba de nada de eso.
P. Pero en el entorno al que llegas, sabían quién era tu padre.
R. Sí, claro.
P. ¿No te pesa el apellido en ningún momento?
R. No, en ningún momento. Sí es verdad que yo quería hacer todas las peleas por KO, que también es lo que me llevó a esas dos derrotas, por ir un poco de cabra loca, pero son cosas de las que se aprenden y ya está. Perdí, me levanté y seguí. Al lío.
P. Tu debut profesional llega en julio del 2021, en una combate con Youssouf Kone, que ganas por KO en el primer asalto. Habías hecho muy poquito en amateur.
R. Nada, no había hecho casi nada. Muy poco. Era suicida (risas).
P. ¿Cómo recuerdas ese primer combate?
R. Nervios pocos, a ver, esa cosilla que tienes en el estómago. Pero nervios como tal no. Yo sabía que estaba muy preparado. Aunque no tuviera ese recorrido amateur, yo iba a salir con todas. Salí con todas y la gente la verdad es que flipó. Llevaban muchos años sin ver un debut tan potente.
Si soy campeón de Europa me podré morir casi tranquilo
P. De ahí llegarían otros seis KOs consecutivos más, incluido uno en Alemania ante Dimitar Tilev. ¿Cómo surge esta pelea en Alemania?
R. Pues Ricardo, que es el mago, hizo esa pelea. Me ofreció, dijeron que no. Había, por lo que se ve, un colombiano y este, cuando quedaban cinco días para la pelea, dijo que no podía ir, que se había lesionado y dijo Ricardo: tengo a Navarro, es lo único que queda. Y dijeron: pues tráetelo. Fuimos allí y dimos la sorpresa.
La verdad que al chaval le jodimos la carrera, tío. A partir de ahí, se acabó. Era su debut con esa promotora y le jodimos poder firmar con la promotora. Al final me querían a mí (risas).
P. Al final es lo que tiene este mundo. Cuando estás empezando, una victoria o una derrota te cambia la vida.
R. Ya te digo. Te cambia el rumbo absoluto.
P. Después de esos combates, que todos fueron con KO. ¿Cómo te sentías? ¿Cómo veías que estaba creciendo tu nombre?
R. Fue impresionante. La verdad que la victoria en Alemania, con un 15-0, que iba a allí que, según la gente, me iban a matar, que iba al matadero. Y cogí allí y lo noqueé sin esfuerzo casi, eso fue un boom impresionante. Fue la hostia. Ya la gente empezó a creer en mí, empezaron a hablar y ya vino el Campeonato de España con Landaeta.
P. Lo has comentado antes. En tu cabeza estaba ese récord de tu padre. Aunque fuera una cosa muy difícil, pero estaba en tu cabeza.
R. Sí, sí, hombre.
P. Creo que eran 19 seguidos.
R. Exacto, 19 seguidos.
P. Una barbaridad.
R. Sí, quería hacerlo también. Pero no, vi que la gente también pega (risas).
P. Una victoria, imagino, que muy especial se dio en octubre del 2022, precisamente aquí mismo donde estamos ahora. Creo que fue tu primera pelea profesional en Córdoba. ¿Cómo recuerdas aquella velada?
R. Era la primera pelea aquí en Córdoba. Llevaba mucho tiempo sin haber una pelea profesional en Córdoba, se llenó el gimnasio, hubo un ambiente muy guapo. La verdad que me sentí muy bien, tío. Dije: hostia, aquí ya puede empezar la cosa a funcionar.
P. Lógicamente, la gente te conocía, pero a nivel más mediático en tu tierra fue un impulso. Te habías criado como boxeador prácticamente en Madrid. Mucha gente quizá no te ubicaba.
R. Sí, sí, subió. La gente ya empezó a decir: hostia, que Navarro tiene un hijo. Y está boxeando y está ganando todas por KO. Eso empezó a tener un poco de entusiasmo. La gente empezó a verme.
P. Además, desde ahí se te empezó a vincular más en esa relación con el Córdoba CF. Llevabas la camiseta como en su momento portaba tu padre, Ricardo también creo recordar que la llevaba puesta. No sé si ya lo habías hecho en combates anteriores o todo surgió ahí y cómo nació esa idea.
R. Es la misma que llevaba mi padre. Nació aquí. Yo siempre había querido hacerlo, pero prefería pararme a un día importante. Me la quería haber puesto en un Campeonato de España o de Europa, cuando saliera fuera con una pelea importante. Pero dije: hostia, es el momento. Vi mucha gente escribiendo, mucho apoyo. Y decidí ponerme la camiseta del Córdoba. Me la puse y la verdad que se quedó de puta madre.
P. Luego es algo que has mantenido en el tiempo. Como hemos hablado antes, el fútbol ha estado también muy ligado a tu vida.
R. Quería hacerlo desde el minuto uno, pero quería separar, mi padre es mi padre y yo soy yo. Somos dos personas totalmente diferentes. Lo que pasa que bueno, dije: me la voy a poner. Y me la puse.
P. Llegamos a 2023, que fue un año agridulce y quizá un punto de inflexión en tu carrera. Primero en febrero con esa velada en Vista Alegre, en el primer combate ante Landaeta, con el cinturón nacional en juego, con el público a tu favor, pero cedes por KO técnico en el sexto asalto. Estaba todo muy dispuesto para que ganaras y llega esa derrota.
R. Fue jodido. Esa noche era la mía, tío. Estaba hecho para que ganase yo. Landaeta era un boxeador impresionante, muy perro viejo. Yo venía muy en bragas, como se dice. No tenía esa picardía de agarrarme. No sé. También veía las colas entrando a Vista Alegre y eso me encendió. Aquí tengo que ganar. Pero bueno, así es la vida y ya está. No solo estaba Córdoba y España viéndome y esperando este resultado. Era el mundo entero. Todas las promotoras del mundo estaban ahí esperando a lo que pasara. Se supone que iba a ganar fácil, pero en este deporte nunca se sabe. Además, había un inversor que nos daba dos millones al año.
P. En caso de ganar.
R. Sí, claro. Perdí y desapareció. Eso era un pasito para abrirme al mundo. Ocho peleas, ocho KOs, y campeón de tu país. Era fuera es dinero. Pero se me jodió todo.
Sería un hito que un mismo entrenador haga campeón de Europa al padre y al hijo
P. ¿Consideras que esa derrota cambió tu mentalidad o manera de boxear? Imagino que no es lo mismo una derrota a los puntos, que esa que fue por KO técnico.
R. Fue por un KO, también, por la picardía esa de agarrarme. Yo dije: tío, yo no me voy a agarrar, no voy a poner la rodilla en el suelo. Estoy en mi casa. Es humillante, no lo voy a hacer. Pero me engatilló. Tiró golpes por tirar, yo no contestaba y el árbitro lo paró. No me acuerdo, tampoco, yo vi al árbitro y dije: coño, ¿por qué lo paras?
P. Está la imagen, sí.
R. Dije: hombre, tío. Pero luego fui a Ricardo y me dijo que estaba bien parado. Entonces me callé, me puse un punto en la boca y enhorabuena a Landaeta.
P. ¿Cambió tu mentalidad?
R. Totalmente. Después hicimos la revancha con Landaeta y era un Navarro totalmente diferente. La gente se pensaba que me iba a volver a ganar Landaeta, en un mes y medio creo que la revancha. En menos de dos meses no se cambia a un boxeador. Y se cambió.
P. ¿Tuviste algo de presión escénica?
R. No, yo no suelo tener ese tipo de presión. No puedes hacer nada.
P. Pero imagino que boxear en tu tierra no es lo mismo que hacerlo en Madrid o en Málaga.
R. Sí, en Córdoba estás arropado, tienes esa presión de ganar. Pero no es una cosa que sienta pánico escénico. Hay gente que se bloquea. Yo soy muy frío para eso.
P. Como has dicho ya, solo dos meses después, pero ahora en Madrid, se reedita el combate. Y ahora sí te proclamas campeón de España, consiguiendo tu primer objetivo.
R. Sobre todo era quitarme un peso de encima. Trabajamos muchísimo para esa pelea, pero muchísimo, muchísimo. Y salió a la luz el trabajo que tendría que haber salido ese día, pero nadie es profeta en su tierra como quien dice.
P. Sigues sumando victorias, en agosto peleas de nuevo, y otro momento clave llega en noviembre con la disputa del cinturón de Europa Silver. Otro jarro de agua fría ante el francés Tamba.
R. Sí, y aunque hubiera perdido con Landaeta, yo seguía creyendo mucho en mí. A mí me da igual quién se ponga delante, el que sea. Nunca hemos rehuido a nadie. En este caso fue Tamba, que nadie quería boxear en Europa con él. Era el 'comeniños'. Pero dije: yo quiero estar ahí. En el primer asalto, espectacular. Lo pillamos que tambaleó, y en el siguiente, dije: bueno, vamos a terminar rápido.
P. Tú ibas a por el KO.
R. Bueno, tanto como eso no porque no puedes ir buscando el KO, pero sí iba metiendo presión para meter mis manos duras. Tuvimos un cruce de golpes ahí como dos locos. Él me engatilló y caí al suelo.
P. Recuerdo que primero hubo una que caíste y te levantaste.
R. Sí, me caí, me levanté. Y dije: aquí es matar o morir. Que me saquen con los pies por delante. Y en vez de agarrarme o moverme, fui a por él y me volvió a engatillar y fui al suelo.
P. En el momento que caes al suelo por primera vez y tienes que levantarte. ¿Qué sientes?
R. Es una sensación que nunca había tenido. Nunca me habían tirado. Y cuando me vi en el suelo. Eso es una humillación. Es algo humillante, por lo menos para mi manera de verlo. Dije: aquí puerta grande o enfermería. Me fui a por él y me volvió a tirar.
P. Tamba es muy buen boxeador.
R. Sí, sí. En el primer asalto lo pillé, y es lo que te digo. Esto es la ruleta rusa. Nos liamos a palos, le solté un hook de izquierda, que le pasó rozándole la cara y si lo hubiera engatillado yo, hubiera caído él. Pero me pilló a mí y así es la vida, tío.
En Alemania me dijeron que iba al matadero y gané por KO
P. 2024 sería de crecimiento y seguir sumando experiencia, aunque por el camino conquistas el título IBF Mediterráneo ante Riccardo Valentino. Al final era seguir haciéndote un nombre para el reto europeo final.
R. Poquito a poco, ir dando pasos. Es lo que quería Ricardo, ir creciendo como boxeador, cogiendo experiencia. No he tenido la experiencia en el campo amateur y la he cogido en el campo profesional, que quieras o no es más difícil, pero poquito a poco me han ido poniendo rivales que subían el nivel, he ido contestando y hasta ahora.
P. Llegamos a 2025, que sí que sería otro punto de inflexión en tu carrera. En febrero te proclamas campeón de Europa Silver en la revancha de la primera derrota, pero no pudo ser contra Tamba, sino con el suizo Kongolo.
R. Iba a ser Tamba, pero dijo: que me voy. Paso. Y se quitó del medio.
P. Te proclamas campeón de Europa Silver. Otro objetivo cumplido.
R. Me gustó mucho porque me superé. Kongolo era un boxeador impresionante. Estuvo sancionado por doping, no sé si fueron dos años o lo que sea. Y en ese tiempo, en ese transcurso de los dos años, estuvo haciendo K1. Y por lo que se ve, era un máquina. Fue campeón del mundo. Era el número uno.
Le levantaron la sanción, hizo un par de peleas importantes, las ganó. Lo pusieron contra mí y ganamos en el once para el doce, creo, que tenía el ojo como un huevo, tío. Y eso también me emocionó mucho, porque llegué al asalto doce, casi. Y eso fue que me superé.
P. Y para más impacto, campeón del Internacional IBO en mayo y del Iberoamericano en diciembre.
R. Bueno, hice también la segunda defensa del Europeo.
P. Es verdad, sí.
R. Con Zaouche. Esa pelea fue impresionante. Fue la pelea del año.
P. Lo has dicho antes, que la valoras incluso por delante de la primera.
R. Kongolo y Zaouche los valoro muchísimo. Kongolo fue la primera vez que pasaba tantos asaltos y con Zaouche me caí, me levanté, lo tiré y hasta el doce en el último asalto, como campeón, lo noqueé.
P. Me llama la atención la cantidad de combates que se pueden acumular en tan poco tiempo. No sé si es común o hay algún tipo de margen recomendado entre una pelea y otra. En otros deportes de contacto, por ejemplo la UFC que está ahora muy en boga, como mucho vemos una o dos peleas de un luchador al año. Imagino que una parte es el tema económico.
R. Sí, sí, claro.
P. Pero a nivel de salud no sé si hay algo recomendado.
R. Yo por ahora estoy bien. Si sufres un KO o una lesión, pues sí es recomendable estar un tiempo parado, pero lo mío no es normal. Y menos con peleas tan importantes como estamos haciendo. No es muy recomendable (risas).
P. Lo hablábamos al principio. Se ha hecho esperar, con una renuncia de por medio, pero bueno, la pelea por el Europeo absoluto se acerca. Es tu gran objetivo, por encima del Campeonato de España o cualquier otro.
R. El Campeonato de España no era objetivo. Yo sabía que lo iba a ser. Como decía mi padre, que lo vi hace poco. Yo veo un campeón de España y digo: vale, muy bien, campeón de España, pero eso no te da de comer. Cualquier pringado como quien dice puede ser campeón de España. Yo no quería quedarme ahí.
P. ¿En qué punto estás?
R. Ahora Campeonato de Europa. Ese es mi punto. A corto plazo, de Europa, y a largo plazo, el campeonato del mundo. Pero ahora mismo estoy 100% centrado en el Campeonato de Europa.
P. Te hemos visto mucho también en estos meses trabajar tu marca personal, sobre todo en redes sociales. Que se te conozca. Con muchos vídeos, incluso algún blog.
R. Yo por mí, de móvil tendría un Nokia de estos de colgar y poco más. Lo que pasa que si no le das a las redes sociales, no eres nadie. No te conoce nadie, tío. Y por ejemplo, si vas a salir fuera o lo que sea, lo que quieren ver son los números que tienes, cuánta gente mueves. Eso hace mucho. Y me he puesto al lío y la verdad que está gustando. No soy una persona que hable mucho, porque no me gusta hablar ni tirarme el rollo, pero estoy haciendo las cosas creo que bien, me muestro como soy. No soy un vende humos ni nada de eso que se suele ver en redes sociales. Y a la gente parece que le está gustando.
P. Incluso te hemos visto en un vídeo de Ibai, con Ilia Topuria. ¿Cómo surge aquello y qué tal la experiencia?
R. Me llamó Sandor Martín, el campeón de Europa. Me llamó y me dijo: ¿quieres ir? Y yo: claro, vamos para allá. Y la verdad que encantado. Echamos un ratillo muy bueno.
A Omar (Montes) ya lo conocía desde hace tiempo. Con Ilia teníamos, bueno, no nos conocíamos.
El primer combate con Landaeta era mi noche, pero fue jodido
P. Omar fue de hecho el que te pilló.
R. Sí, sí, y porque lo cortaron (risas).
Y eso, con Ilia tenemos el mismo peluquero. No nos conocíamos, pero sí estábamos vinculados. Él sabía quién era yo, y yo sabía quién era él, evidentemente. Ibai sí era el que estaba un poco más perdido, más desubicado, no sabía quién era.
P. Tú sí lo conocías, imagino.
R. A Ibai, sí, claro.
P. Eso te ha dado crecimiento, entiendo.
R. Sí, me ha abierto mucho campo. Él mueve mucho latinoamericano. El vídeo creo que lo vieron cinco millones de personas. Me siguió muchísima gente. Gente escribiendo. Siempre me han dicho: saluda a México o Uruguay. Pero esta vez flipé.
P. Cuando te llaman, tú sabes que vas a ser protagonista.
R. Sí, sí. Un vídeo de Ibai, no sé cuantos millones y además protagonista. El foco está en ti. Fue un pelotazo. A ver si me llaman para el siguiente (risas).
P. Me gustaría hablar un poco también del momento del boxeo cordobés, que yo creo que cuenta a día de hoy con una salud muy buena, con tres figuras principalmente de talla internacional. Estás tú, además de Rafa Lozano y Noelia Gutiérrez. Imagino que los conoces bien, ¿cómo ves este momento actual?
R. Está subiendo. Córdoba siempre ha tenido una cantera muy buena, pero nunca ha resaltado. Tú fíjate también: mi padre en su época, y ahora yo en la mía.
P. Y es que sois tres hijos de figuras muy importantes del boxeo a nivel nacional e internacional. No sé si ha ocurrido eso alguna vez en la historia. Pero llama la atención.
R. Efectivamente, estamos siguiendo los pasos de nuestros padres y a ver hasta dónde llegamos. Es impresionante. Con Rafa padre tengo muy buena relación, con el hijo he coincidido poco, pero a Rafa sí lo veo mucho en las veladas.
Y fíjate, somos tres cordobeses, bueno, Noelia está aquí en Córdoba, pero somos dos que hemos tenido que coger las maletas e irnos. Las instituciones tienen que ponerse el mono de trabajo y decir: tenemos dos chavales que están despuntando muchísimo y se han ido de la ciudad. Será por algo.
P. Las dos últimas ya. ¿Dónde esperas verte a finales de este 2026?
R. Campeón de Europa. Ojalá y Dios quiera, como campeón de Europa. Sería impresionante. Las noches en el hipódromo son muy bonitas. Entonces, si soy campeón de Europa, me puedo morir casi tranquilo.
P. Sería cerrar ese círculo y cumplir ese hito con Ricardo.
R. Es que es muy raro, tío. Dónde ves tú que un mismo entrenador haga campeón de Europa al padre y al hijo. Hay 30 y pico años de diferencia. Para muchos sería una carga o una presión, pero para mí es un aliciente a tirar un poquito más en los entrenamientos.
P. ¿Cómo percibes esto en tu familia?
R. No suelen decir nada. Son muy suyos. Mi tío está a su bola, mi padre a la suya. Nos apoyamos. Cuando hay un problema están ahí los primeros, pero cada uno a su bola. Somos así.
P. ¿Está en tu mente traer de nuevo algún combate tuyo a Córdoba?
R. Me encantaría. Si hago el Campeonato de Europa y lo gano, una defensa aquí en Vista Alegre sería un sueño. Y además, no ha habido un Campeonato de Europa desde mi padre la última vez, y él tiene el récord de asistencia en Vista Alegre. Lo reventó. No cabía un alfiler.
P. Molaría superarlo.
R. Molaría. Ya no puedo porque en números de KOs, me ganó. Pero a nivel de boxeo sí me gustaría superarlo. Me encantaría hacerlo en Vista Alegre, pero si no vemos apoyo de las instituciones, nos tendremos que ir fuera.
P. ¿Se ha intentado traer algo en este tiempo?
R. Creo que sí. Teníamos pensado hacerlo en Córdoba el Campeonato de Europa. Lo malo es el aeropuerto. Y ahora te tienes que traer a alguien desde Málaga o Sevilla y jodes mucho al rival. Hay quien estaría encantado de joder al rival, pero no es plan. Luego el karma te responde.
Es impresionante que tres cordobeses estemos siguiendo los pasos de nuestros padres en el boxeo
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