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Del Universidad Laboral al Coto Córdoba CB: los antecedentes califales en la segunda categoría de baloncesto

Jugadores del Coto Córdoba CB celebran el ascenso a Primera FEB

Cristian López

4 de mayo de 2026 20:01 h

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La hazaña protagonizada por el Coto Córdoba CB quedará para siempre grabada en los libros de historia del baloncesto cordobés. No es para menos, ya que la entidad, con apenas un lustro de vida, ha logrado alcanzar la Primera FEB, segunda categoría masculina a nivel nacional, en tiempo récord, llevando de vuelta a la ciudad a dicha división más de dos décadas después. Así es, puesto que, como ya se ha contado, hace 24 años que un equipo califa no figuraba en el escalón de plata. Concretamente, desde la temporada 2001-02, que acabó con el descenso desde la Liga LEB del mítico Cajasur Córdoba. Desde entonces, hubo muchos intentos de recuperar la ilusión y, sobre todo, el nivel competitivo, pero nadie jamás logró alcanzar el techo hasta ahora.

Un camino dorado y, pese a tener ciertos referentes, cosechado a base de explotar un terreno casi desconocido, teniendo en cuenta lo mucho que han cambiado las categorías desde aquellos primeros años del siglo XXI. Es más, se trata de la primera vez que un club de la capital logra el salto a la segunda división por la vía deportiva, siendo el segundo en la historia de la provincia. Hitos para acumular en una mochila marcada por un legado inolvidable y que recoge el testigo de aquellos precedentes que hicieron soñar a Córdoba con llegar a lo más alto.

Así, la primera incursión del baloncesto local en el segundo escalón nacional tuvo lugar en la década de los sesenta de la mano del Areté Universidad Laboral, pionero en cuanto al “profesionalismo” en el deporte de la canasta y que puso el nombre de Córdoba en la Segunda División, que entonces era la categoría de plata, entre 1965 y 1968. Sin embargo, tanto el baloncesto español como el cordobés estaban dando sus primeros pasos, por lo que las reformas en las categorías hicieron que, desde 1969, dicho club pasara a competir en la recién creada Tercera División.

La Universidad Laboral fue el pionero, aunque realmente el que dejó una huella imborrable sería el Juventud Córdoba a partir de los años 80. Hasta ahí nos tendremos que trasladar para vislumbrar el siguiente episodio en clave de plata para la ciudad. Aquella entidad llegó por primera vez a la entonces Primera B en la 1981-82, después de una excelente campaña 1980-81 en Segunda División, siendo líder de su grupo y un firme favorito al ascenso en la fase en Ponferrada. Sin embargo, pese a que le bastaba con ser cuarto, acabó como quinto clasificado y tuvo que esperar una renuncia, que llegaría por parte del Porcelanas Galicia Santa Clara, con lo que obtuvo su plaza en la citada categoría, tal y como cuenta Antonio Raya en el libro 'La canasta a la sombra de la Mezquita'.

Con todo, esa aventura apenas duró una temporada, pese a que la plantilla estuvo formada por nombres recordados como los de Manolo García, Santi López o Jordi Dalmau, además del fichaje estrella de Carlos Cabezas, padre del mítico base del Unicaja. Sin embargo, ni las formidables actuaciones del hispano-uruguayo evitaron el descenso del club de Andrés López.

Así, la siguiente incursión sería en la 1986-87, entonces bajo la denominación de Colecor Juventud, llegando a esa Primera B por una ampliación de equipos. En ese caso, la trayectoria duró hasta 1988, siendo recordado en estos años la llegada de los primeros estadounidenses, tales como Darryl Braden y George Morrow, aunque el más destacado de todos fue Derrick Gervin, una máquina ofensiva que acabó con una media superior a los 46 puntos por partido. Aquel equipo evitó un primer descenso por una nueva ampliación de equipos, aunque no se mantendría en el verano de 1988, ya entonces bajo el nombre de Cajasur Juventud.

Eduardo Burgos celebra el ascenso del Pozoblanco a Liga EBA, entonces la segunda categoría

Finalmente, la época dorada del Cajasur tendría lugar a partir de la década de los 90. En la 1992-93 compró los derechos del Maristas de Málaga, que ya no necesitaba la plaza en Primera B al haberse fusionado con el Caja de Ronda, por lo que emprendió un legado de hasta diez campañas consecutivas en la segunda categoría, que pasó de Primera B a Liga EBA y, finalmente, Liga LEB a comienzos de siglo. Fueron, de largo, los mejores años del baloncesto cordobés, con varias presencias en fase de ascenso a ACB y técnicos recordados como Rafa Sanz, además de jugadores como Joe Alonso, Miguel Ángel Luque o Manolo Camacho.

Su trayectoria llegó, como se ha dicho, hasta el 2002 y, desde entonces, Córdoba ha estado huérfana de un equipo en la segunda categoría. Eso sí, como último precedente, en este último legado del Cajasur apareció otra figura destacada como fue el Cajasur Pozoblanco de Eduardo Burgos que disputó una temporada (1995-96) en Liga EBA, en ese entonces siendo el segundo escalón, convirtiéndose además en el primer club cordobés que llegaba a esa categoría con un ascenso deportivo.

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