Las ocho mejores notas
Hace muchos años, un profesor de Literatura de Fernán Núñez, Miguel Ángel Toledano, me explicó la causa por la que tanta gente del pueblo había estudiado y prosperado. E incluso los que no habían podido sacarse una carrera, habían emprendido, con tremendo éxito: “Cuando eres joven, aquí solo hay dos salidas: o el campo o estudiar”. Y no, no conozco a nadie que en aquellos años considerase trabajar en el campo como la mejor opción, por una infinidad de razones.
El pasado Martes de Feria, en una biblioteca llena hasta reventar, David Uclés contaba lo que le dijo su padre el día que lo dejó en Córdoba para que estudiase Traducción: si los estudios no iban bien, su futuro era ser guardia civil o los olivos que cultivaba su familia desde hacía décadas.
Por desgracia, la mayor parte de los alumnos que se matriculan en la educación pública lo hacen porque no pueden hacerlo en un concertado o un privado. Si no, no tengo duda de que más del 80% optaría por esta opción. En la concincia de los padres siempre pesará que la concertada o la privada siempre va a ser una opción mejor, que abra más puertas y que genere menos problemas. Cuando al menos en igualdad de condiciones parece que es exactamente al revés.
Esta semana hemos conocido las notas de la PAU en Córdoba, la antigua Selectividad, que tantos hicimos y sufrimos, y que tantos recuerdos nos trae. Las ocho mejores notas de la PAU en Córdoba son de estudiantes de la educación pública. Un tercio de los estudiantes cordobeses están matriculados en la concertada o la privada. Prácticamente la mitad de los centros escolares de la provincia son ya o concertados o privados. La proporción no es la misma que el resultado de la PAU.
Más allá del cliché de que en la concertada o privada las notas son más flexibles que en la pública (algo que está por demostrar y en lo que no creo), hay varios factores diferenciales que hacen que la pública tenga mejores resultados. El primero es que aún hoy sigue teniendo mejores recursos, paga mejor a sus profesores, que tienen que superar unas oposiciones cada vez más complicadas. Pero para mí el más importante es que para muchos estudiantes es, como el título de esta columna, la última oportunidad.
Estoy cansado de una frase que se repite mucho en el turbocapitalismo que viene de Estados Unidos: para hacerte rico antes tienes que haberte arruinado dos o tres veces. Los que venimos de abajo sabemos que en la vida real solo hay una oportunidad, que no se va a volver a repetir.
En la pública toca madurar mucho antes y saber que es ahora o nunca. Que si no sacas nota, no vas a poder hacer lo que realmente te gusta. Y que equivocarse es un lujo que no te puedes permitir.
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
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