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Hay que tender puentes

Manuel García Parody

Blogópolis Opinión / Manuel García Parody

12 de junio de 2026 20:00 h

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El pasado 24 de mayo publiqué en este mismo medio un artículo bajo el título de “Democracia versus socialismo”. En él, tras una serie de reflexiones, me atreví a proponer la abstención del PSOE en el debate de investidura del próximo presidente de la Junta de Andalucía. Primero, porque el vencedor de las últimas elecciones autonómicas ha sido el Partido Popular, por holgada mayoría, y le corresponde gobernar. Segundo, porque al no tener mayoría absoluta, precisa del apoyo o de la abstención de otras formaciones políticas para lograr la investidura. Tercero, porque frente a la eventualidad de un pacto de mayor o menor alcance entre el PP y la extrema derecha antidemocrática que representa Vox, el PSOE debería sacrificarse, aceptar su derrota, facilitar esa investidura y luego hacer una oposición responsable, como establecen las reglas del juego democrático.

Comprendo que a más de un militante y votante socialista le haya parecido desacertada e inadecuada la propuesta que sugerí. Pero vuelvo a insistir en ella cuando se aproxima el momento de la verdad en el Parlamento autonómico. Al escribir estas líneas el previsible pacto PP-Vox, que ya es realidad en otras Comunidades, no se ha producido en Andalucía. Esto quiere decir que estamos a tiempo de impedir que se produzca aquí, con las nefastas consecuencias que aparejaría a la calidad democrática y a la pérdida de muchos de los valores que contempla nuestra Constitución.

Hasta hace poco llegué a creer que lo escrito el 24 de mayo era solo producto de mis reflexiones o simples elucubraciones derivadas de mi edad. Pero observo que no estoy solo. El portavoz socialista en el Parlamento de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, ha dicho en la cámara regional que su grupo está dispuesto a apoyar y salvar los presupuestos autonómicos a cambio de que el PP rompa con Vox y sean cesados sus consejeros, proponiendo la firma de siete grandes acuerdos estratégicos en áreas fundamentales. Es más o menos lo que señalé en mi artículo. Como era previsible, el PP ha respondido diciendo que la propuesta socialista ha llegado tarde y después de haber votado en contra de la señora Guardiola en su investidura como presidenta de Extremadura. Esta fue la postura del entonces candidato, Miguel Ángel Gallardo, después de haber conseguido el peor resultado para su partido en unas elecciones autonómicas. No carecen de razón los populares extremeños porque esa propuesta debió haberse producido en la investidura y no después, cuando los pactos PP-Vox se han consumado.

Si en Extremadura parece muy difícil romper con la deriva que ha supuesto la entrada de los antidemócratas en el Gobierno regional, en Andalucía aún hay tiempo para evitarlo. Por ello aplaudo las declaraciones de Óskar Martín, secretario general de UGT-Andalucía, que acaba de señalar la necesidad de un acuerdo estratégico entre PP y PSOE para posibilitar el Gobierno de Juanma Moreno sin las ataduras de Vox. O sea, romper con la equivocada política de bloques antagónicos que hoy impera en España y “tender puentes entre demócratas de verdad”. Si ese acuerdo es aceptado por el PP de Andalucía, nadie podrá poner en duda su compromiso con la democracia por encima de intereses personales y partidistas. Si lo hace el PSOE habrá reafirmado que la DEMOCRACIA es su principal seña de identidad. Ya lo dijo Indalecio Prieto al manifestar que era “socialista a fuer de liberal”. Porque no se puede ser liberal y garantizar el disfrute de la libertad sin ser socialista, ni esta militancia es posible sin poner por encima de todo a la libertad –la verdadera y no la de tomar cañas- y a la democracia.

Estoy de acuerdo con esa política de tender puentes. Primero, porque es lo que señala el raciocinio, no lo que demandan las vísceras. Segundo, porque siempre es preferible un entendimiento en aquello que de verdad nos une, para evitar a quienes propagan la destrucción de nuestro orden democrático. Y tercero, porque es lo que nos enseña a Historia.

En esto me van a permitir que les hable como historiador y les señale dos ejemplos a considerar para intentar ver más allá de la cortedad que hay ante nuestras narices. El primero de ellos nos lleva a la reconstrucción de Europa tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial. Entonces fue necesario, entre otras cosas, un gran acuerdo entre la democracia cristiana y la socialdemocracia para evitar que reverdeciera el fascismo o se impusiera el totalitarismo stalinista. Gracias a ese gran acuerdo Europa alcanzó unas cotas de estabilidad política y de bienestar que aún perviven.  

El otro ejemplo hay que buscarlo en el Reino Unido, con la reforma electoral preconizada en 1884 por el premier liberal William Ewart Gladstone y pactada con los conservadores. Aquello creó tensiones en su propio partido y le perjudicó momentáneamente, hasta el punto de perder las elecciones de 1886. Pero no dudó en hacerla porque con esas reformas se ampliaba el derecho al voto y se evitaban los movimientos revolucionarios que asolaban al resto de Europa. Así, el Reino Unido continuó sin sobresaltos su camino para conseguir pasar de un régimen liberal controlado por las minorías a otro cada vez más democrático.

La opinión que traslado en estas líneas no deja de ser la de un simple ciudadano que cree en los valores de nuestra Constitución y en la democracia. Un ciudadano que conoció lo que fue España bajo una dictadura en la que la libertad fue suplantada por la tiranía. Un ciudadano que ha dedicado su trayectoria profesional a la investigación y a la docencia de la Historia. Buena parte de ella ha abarcado lo que fue el pasado del socialismo cordobés en particular y español en general. Su historia no ha sido la de los maximalismos –aunque de todo ha habido- sino la de un partido y una organización sindical que han contribuido más que nadie a hacer de España un país democrático que preconiza como sus valores la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo. Si ha contribuido a este logro, tiene ahora la responsabilidad de preservarlo cuando se asoman nubarrones sobre su futuro. Por ello aplaudo las palabras de Álvaro Sánchez Cotrina y Óskar Martín que han sabido imponerse a quienes hoy deberían callar y dar un paso atrás después de haber sufrido las mayores derrotas electorales de su partido en Extremadura y Andalucía. Los perdedores en ambos territorios han de asumir la lección de reconocer sus fracasos. No les queda más alternativa que permitir la llegada de una savia nueva que anteponga el sentido del Estado y la prioridad de la defensa de la democracia a todo lo demás. Aún hay tiempo para ello. Esto es más sencillo que lo que hicieron otros socialistas que les precedieron: pagar con sus vidas la defensa de la libertad.

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