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12 de mayo de 2026 20:01 h

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Hay tradiciones que no entienden de tiempo ni de distancia. En la pedanía de El Calonge, en Palma del Río, el juego de los bolos serranos ha logrado sobrevivir tanto al tiempo como a la distancia gracias a la memoria colectiva de un pueblo aferrado a sus raíces. Las de unos protagonistas que son los descendientes de quienes, hace más de 70 años, abandonaron la aldea jiennense de Bujaraiza, hoy sumergida bajo las aguas del Embalse del Tranco. Aquellos colonos que un día tuvieron que hacer la maleta y emprender una nueva vida lejos de su tierra de origen, y con ellos viajaron sus costumbres, sus creencias y, cómo no, sus juegos. Entre ellos, un deporte que ha sobrevivido gracias al empeño de las generaciones posteriores.

El actual Club de Bolos Serranos de El Calonge nació en 2009 con una doble intención: recuperar el vínculo con su tierra de origen y dar forma organizada a una práctica que nunca dejó de existir en esta pequeña aldea palmeña. Lo que durante décadas fue una actividad transmitida casi de forma familiar, en el entorno más puro del ocio generacional. De boca en boca entre las calles del pueblo. Sin altavoz, sin focos. Tradición pura, de madres a hijos. De abuelos a nietos. Aquello, que un día no fue más que un pasatiempo rural, se convirtió entonces en un proyecto deportivo con vocación de futuro. Y en ese legado, la cantera ha jugado un papel esencial.

Y es que si algo define al club es su apuesta decidida por los más jóvenes. No hay otra base para subsistir. Así es, lejos de limitarse a competir, sus integrantes han entendido que la supervivencia del juego depende de enseñar, cuidar y motivar a las nuevas generaciones. Niños y niñas han crecido entre boleras, aprendiendo no solo la técnica, sino también el valor cultural de una tradición heredada. Ese trabajo constante ha permitido que el relevo generacional no solo esté garantizado, sino que sea hoy uno de los mayores orgullos del club.

“Yo desde que tengo uso de razón existía este deporte aquí en El Calonge”, recuerda José López Tete, delegado de Córdoba de la Federación Andaluza de Bolo Serrano, quien valora la evolución que ha sufrido dicha disciplina en la pequeña localidad cordobesa, sede del único club existente en la provincia. “Aquí en el pueblo todo el mundo juega. Esto ha evolucionado mucho. Antes solo había una pista en la bolera y luego pusimos tres para que pudieran jugar más categorías”, afirma, destacando a su vez que “ha tenido una progresión muy buena. Antes solo jugaban los hombres y ahora ya juegan también las mujeres, los niños y todo el mundo que quiera”.

CD Bolos Serranos "El Calonge"

En esa tarea formativa sobresale la figura de Modesto Fernández Mendoza, recordado por su dedicación incansable a la enseñanza del juego. Fue él quien, durante años, se encargó de transmitir los conocimientos a los más jóvenes mientras mantenía viva la actividad para los mayores. Su huella es tan profunda que la bolera, reformada recientemente, lleva hoy su nombre como reconocimiento a una labor que va mucho más allá de lo deportivo.

Junto a esa dimensión formativa, el club también ha sabido adaptarse a los cambios. Atrás quedaron las bolas y mingos de madera, sustituidos por materiales más modernos como el teflón, y a la modalidad tradicional de valle se sumó la de montaña tras el reencuentro con clubes de la provincia de Jaén. Una evolución que no ha roto con el pasado, sino que lo ha enriquecido. Cuna de pioneros cordobeses, que ahora incluso han querido levantar la voz como referentes de una práctica que lleva años arraigada en El Calonge.

CD Bolos Serranos "El Calonge"

El crecimiento del club también se refleja en su estructura y en su gente. Bajo el impulso de Pedro Ruiz Naranjo, El Calonge alcanzó su consolidación deportiva e institucional. Desde hace unos años, Irene Ruiz decidió tomar el relevo en la presidencia, convirtiéndose en la primera mujer al frente de la entidad. Hoy, la igualdad no es una excepción, sino una realidad en sus filas, con tantas niñas como niños formando parte de una cantera que no deja de crecer. Porque en El Calonge, más que un deporte, los bolos siguen siendo una herencia que se cuida desde la base. Y que sigue sumando hitos.

La propia Irene Ruiz valora con orgullo que el club mantiene a más de una decena de niños y niñas practicando dicho deporte, el cual está comenzando incluso a calar en los colegios, como ya sucede en otras provincias como Jaén. “El problema es que aquí hay poquitos niños y muchos de ellos lo conocen porque sus abuelos son de aquí y se lo han enseñado, pero no viven ellos aquí”, puntualiza, además de remarcar que “aquí celebramos cada año el Campeonato de Andalucía o el Campeonato de España y este año hemos hecho historia siendo la primera vez que la selección femenina se proclama campeona de Andalucía”.

Sea como sea, las categorías inferiores disfrutan de una práctica deportiva que mira a su propia historia. Los pequeños crecen absorbiendo la pasión de los mayores. El Calonge apela a sus raíces. A las de aquellos que un día trajeron una tradición, que se mantiene viva con el paso de las generaciones. De boca en boca. Ilusiones compartidas. De mayores a pequeños. Un grupo de irreductibles amantes del bolo andaluz con sede en Palma del Río.

CD Bolos Serranos "El Calonge"
CD Bolos Serranos "El Calonge"
CD Bolos Serranos "El Calonge"
CD Bolos Serranos "El Calonge"
CD Bolos Serranos "El Calonge"
CD Bolos Serranos "El Calonge"
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