El filial del Córdoba CF encuentra su hueco en el epílogo más descafeinado
El Córdoba CF cierra este domingo (21.00) la temporada 2025-26 frente al Huesca en El Arcángel sin demasiados argumentos competitivos sobre la mesa, más allá de intentar asegurar el noveno puesto y firmar su tercera mejor puntuación histórica en Segunda División. Sin opciones reales de play off y con un rival ya descendido, la enfermería volverá a marcar el guion, dejando así el partido, casi por descarte, en una ventana abierta para mirar hacia abajo. Hacia el filial. Y la pregunta que sobrevuela el cierre del curso es si, después de toda una Liga sin apenas hueco para los jóvenes, esa puerta se abrirá por fin de verdad.
Las bajas, una vez más, marcan el contexto. El parón por sanción de Álex Martín, que aguantó 22 jornadas apercibido hasta caer en Ipurúa, se suma a los problemas físicos arrastrados durante semanas: Rubén Alves, Xavi Sintes y Franck Fomeyem siguen fuera, y a la nómina se añaden las ausencias ya conocidas -salvo sorpresa- de Albarrán, Trilli, Adilson Mendes y Alberto del Moral. Iván Ania, eso sí, recupera a Dani Requena y Christian Carracedo, ambos sancionados frente al Éibar, lo que devuelve algo de músculo a la medular y al costado derecho. Pero el eje de la zaga, la zona más castigada del curso, sigue desnudo.
Una temporada sin sitio para la cantera
La fotografía global del año es elocuente. Solo dos futbolistas del filial han llegado a estrenarse oficialmente con el primer equipo durante toda la temporada: Marcelo Timorán, lateral internacional con Bolivia, que disputó 34 minutos en la victoria de Zaragoza (0-1) en la primera vuelta y fue titular en la eliminatoria copera de Cieza, y Dani Albuera, que también jugó los 90 minutos en aquel partido del KO. Más allá de lo visto en Copa del Rey, la utilización de Timorán fue, una vez más, por las urgencias de un lateral izquierdo sin efectivo. Y, más allá de esos dos nombres, la cantera ha vivido la categoría de plata desde la grada o, como mucho, desde el banquillo.
Hasta seis canteranos llegaron a entrar en alguna convocatoria liguera sin debutar. Por la lista pasaron Alejandro Arévalo, Miguelón, Amin (fichado en invierno procedente del Bergantiños), Dani García, Javi Antrás y, la semana pasada, Ángel Rodríguez; pero ninguno saltó al césped. La distancia entre asomarse a la convocatoria y pisar el campo se mantuvo intacta durante prácticamente todo el campeonato, incluso en jornadas con escenarios aparentemente propicios: contra el Málaga, en la jornada 22, ni siquiera figuró un central específico en la lista pese al escenario de bajas.
“Más un marrón que un premio”
La frase de Ania después del 2-0 de Ipurúa resumió bastante bien el discurso del cuerpo técnico durante el curso. El asturiano reconoció que llegó a valorar dar entrada a alguno de los chicos en aquel partido, pero descartó la idea porque, a su juicio, “no era el momento de meterlos perdiendo 2-0”. El movimiento, dijo, habría sido “más un marrón que un premio”. La explicación es comprensible en términos competitivos, pero deja en el aire una pregunta más amplia: si no es con muchas bajas, sin nada en juego y en un partido ya cuesta abajo, ¿en qué escenario sí?
El cierre del domingo, al calor de El Arcángel, frente a un rival descendido y sin la presión de los puntos, parece reducir esa pregunta a su mínima expresión. El propio Ania, tras la derrota armera, deslizó la posibilidad: “Ojalá que el próximo domingo alguno pueda debutar”. Los tres futbolistas del filial que ya viajaron a Eibar vuelven a estar en la órbita (Dani García, Ángel Rodríguez y Javi Antrás), aunque cabe la posibilidad de que se vista de corto alguno más.
Las opciones reales, en cualquier caso, siguen siendo limitadas. Todo apunta a que Juan María Alcedo repetirá como central improvisado, e Isma Ruiz aparece como la papeleta más probable para acompañarlo, tal y como ya ocurrió en el tramo final de Ipurúa. La entrada de un canterano, si se produce, llegaría más por la vía del descuento que por una apuesta de fondo. Pero al menos, después de una temporada en la que el filial apenas ha sido visible más allá de las sesiones de entrenamiento, el cierre del curso ofrece una pequeña oportunidad. Tarde, sí. Y a la fuerza. Pero oportunidad al fin y al cabo.
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