Cuatro años de cárcel por pegar a su novia, atarla y amenazarla con verla “chorrear sangre como un trofeo de venado”
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a un hombre a una pena de cuatro años y dos meses de prisión por diversos delitos de lesiones y amenazas graves contra su expareja y el hijo menor que tienen en común. El fallo muestra un escenario de violencia extrema ocurrido en febrero de 2024, en el que el acusado llegó a amordazar a la mujer y a colocarle una cuerda en el cuello mientras profería amenazas de muerte frente a sus hijos.
Según la sentencia, a la que ha accedido este periódico, la pareja mantenía una relación de seis años y medio en el momento de los hechos, fruto de la cual nacieron dos hijos. Por entonces, estos tenían tres y cinco años. Los hechos que se han considerado probados comenzaron el 4 de febrero de 2024, cuando el acusado propinó dos guantazos a la mujer en su lugar de trabajo tras sospechar que un hombre llamaba a su móvil. Ese mismo día, durante el trayecto de regreso a casa y ante sus hijos, el condenado comenzó a golpearla con un destornillador, causándole heridas en las nalgas y el muslo, y llegó a clavarle una navaja en la ropa, perforando su chaqueta y pantalón.
El episodio más violento se produjo el 22 de febrero, después de que la víctima comunicara su intención firme de romper la relación. Durante el trayecto a la casa a la que vivían, el condenado le iba dando bofetadas y besos mientras le decía textualmente que “la quería ver chorreando sangre como un trofeo de venado”. Ya en la vivienda, la obligó a sentarse en la cocina y le puso un cuchillo de 16 centímetros en el cuello para exigirle ver sus conversaciones de WhatsApp.
Posteriormente, el acusado la ató de muñecas a una silla con una cuerda, le introdujo un trapo en la boca para que no gritara y anunció que se iba a suicidar colgándose de una lámpara o de la barandilla de la escalera para que ella lo presenciara. Al no conseguirlo, le colocó una cuerda alrededor del cuello a la víctima, tiró del nudo y la empujó, provocando que cayera al suelo boca arriba mientras la amenazaba con que “iba a matar a los niños delante de ella”. La víctima logró escapar tras pegarle una patada al cuchillo, zafarse de las cuerdas y refugiarse en casa de un vecino.
A pesar de la brutalidad de los hechos, el tribunal ha absuelto al procesado de los delitos de asesinato en grado de tentativa, trato degradante, detención ilegal y maltrato habitual. A juicio del presidente y las dos magistradas, las agresiones y amenazas “estuvieron encaminadas a causar lesiones y no a terminar con la vida de la víctima”, ya que, además, las heridas sufridas “no son objetivamente suficientes” para causar la muerte .
Respecto al trato degradante por atarla y amordazarla, el tribunal ha aceptado que el acusado inmovilizó a la víctima para evitar que impidiera que este se suicidara. Por tanto, han considerado que “no hubo ánimo de lesionar la dignidad humana de la víctima”. Sobre la retención, han considerado que esta fue “meramente instrumental” para cometer los otros delitos, y sobre el maltrato habitual, el tribunal ha apelado a las versiones contradictorias sobre el clima diario de la pareja.
Agresión a su hijo menor
Además, el hombre ha sido condenado por agredir a uno de los hijos de la pareja. Según la sentencia, en una ocasión, el acusado agredió al menor dándole un fuerte guantazo en la cara. Aunque el acusado lo negó, un tío de la víctima testificó haber presenciado cómo el condenado le “reventó la boca” al niño y le “partió el labio” durante una celebración familiar. Este mismo testigo afirmó haber visto al acusado propinar “patadas en el suelo” al pequeño Ángel Jesús.
En la exploración judicial del niño, este relató que el año anterior su padre le pegó una “hostia” en la cara, aunque matizó que en esa ocasión “no le pasó nada”. También mencionó que su padre le pegaba palizas en la cara a su madre cuando ella no hacía las cosas bien
Con todo, el tribunal lo ha condenado cuatro años de prisión por tres delitos de lesiones de género, cuatro meses por la agresión a su hijo y 18 meses por amenazas graves. Además de la cárcel, se le ha impuesto la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de las víctimas y de comunicarse con ellas durante periodos de hasta dos años . En concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar a la víctima con 540 euros por las lesiones físicas .
Finalmente, la sentencia ha decretado la libertad provisional del procesado, hasta que la sentencia sea firme, al haber cumplido ya en prisión preventiva la mitad de la pena total impuesta.
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