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El humo regresa a Córdoba, que acumula una semana con la calidad del aire en niveles “desfavorables”

Córdoba bajo el humo del incendio en Huelva

Alfonso Alba

13 de agosto de 2026 19:59 h

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El humo de incendios lejanos está dejando en el Valle del Guadalquivir, y en Córdoba capital, uno de los veranos con peor calidad del aire de los últimos años. De hecho, desde la gran intrusión de calima de marzo de 2022, en Córdoba no se registraban unos valores tan malos del aire respirado y medido por las diferentes estaciones que tiene la Junta de Andalucía en la ciudad de Córdoba.

El cambio de viento, de nuevo desde el oeste, ha vuelto a encajar el humo procedente del incendio declarado el 6 de agosto en Huelva sobre el Valle del Guadalquivir. De nuevo, el ambiente se ha vuelto mortecino y el aire respirado, contaminado con una alta concentración de partículas PM10, las más peligrosas para las personas con patologías respiratorias. Este jueves por la mañana, los valores volvían a ser muy altos, aunque no tanto como los registrados durante la intrusión de humo de los incendios de Ávila y Madrid.

La estación de medición de la avenida Al-Nasir registraba a las 11:00 de este jueves una concentración de 80 microgramos de PM10 por metro cúbico de aire, frente a los 50 microgramos que marcaba a la misma hora del miércoles. Es decir, en apenas 24 horas la concentración se ha incrementado en un 60%.

El dato confirma que el episodio de contaminación no ha terminado. Al contrario, después de una ligera mejoría durante los últimos días, el cambio en las condiciones meteorológicas ha vuelto a favorecer la acumulación de partículas en el aire de la capital. La contaminación vuelve a hacerse visible en forma de una atmósfera grisácea y una menor nitidez del horizonte, pero el problema fundamental está en aquello que no se ve: las partículas que permanecen suspendidas en el aire que respira la población. La propia Junta, en su informe diario, señala que en Córdoba capital la situación de la calidad del aire respirado es “desfavorable”.

Una semana de contaminación

El episodio tiene ya una duración excepcional. El incendio de Niebla comenzó el 6 de agosto y al día siguiente, a las 7:00, la estación de Al-Nasir ya registraba 34 microgramos de PM10 por metro cúbico. Desde entonces, según los datos horarios disponibles, la concentración no ha descendido de ese nivel.

El 9 de agosto, a las 7:00, el registro había aumentado hasta los 41 microgramos. La situación empeoró de manera muy notable durante la madrugada del día 10, cuando a la 1:00 se alcanzaron los 90 microgramos por metro cúbico. A las 11:00 de aquel mismo día el valor seguía siendo de 84 microgramos. Después llegó una cierta mejoría, pero no el regreso a una situación normal. Este miércoles, a las 11:00, Al-Nasir registraba 50 microgramos. Este jueves, a la misma hora, eran ya 80.

La evolución dibuja una curva que muestra cómo el episodio se ha prolongado durante días y vuelve ahora a intensificarse. No se trata de un pico aislado, sino de una exposición continuada de la población a concentraciones elevadas de partículas.

De los incendios de Ávila y Madrid a los de Huelva y Sevilla

El verano está dejando una sucesión de episodios en los que Córdoba está recibiendo contaminación generada por incendios situados a decenas o cientos de kilómetros. El episodio anterior estuvo provocado por el transporte de humo procedente de los grandes incendios registrados en el centro de la Península, especialmente en las sierras de Ávila y Madrid. La concentración de partículas alcanzó entonces niveles extraordinarios. El 27 de julio, la estación de Al-Nasir llegó a registrar 140,35 microgramos por metro cúbico de PM10, el máximo que hemos documentado en este episodio.

Ahora el origen es diferente. La columna de humo procede fundamentalmente de los incendios que afectan al suroeste peninsular y que, dependiendo de la dirección del viento, encuentran en el Valle del Guadalquivir un auténtico corredor natural para su desplazamiento.

El cambio de viento hacia el oeste ha vuelto a favorecer que los restos de la humareda queden atrapados en el valle. La configuración geográfica de Córdoba, rodeada por Sierra Morena al norte y las sierras Subbéticas al sur, contribuye a que, bajo determinadas condiciones de estabilidad atmosférica, las masas de aire contaminado tengan dificultades para dispersarse.

80 microgramos: qué significa para la salud

Las PM10 son partículas en suspensión de un diámetro inferior a diez micras. Son suficientemente pequeñas para penetrar en las vías respiratorias y alcanzar zonas profundas del aparato respiratorio. Cuando proceden de incendios forestales, además, no constituyen simplemente polvo. El humo contiene una compleja mezcla de partículas y sustancias generadas por la combustión de la vegetación y de otros materiales presentes en el área quemada.

La concentración de 80 microgramos por metro cúbico registrada este jueves a las 11:00 es un valor horario. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud para las PM10 está establecida sobre una media de 24 horas, con un valor guía de 45 microgramos por metro cúbico. Por tanto, ambos valores no deben compararse como si fueran exactamente la misma magnitud.

Pero el dato horario sí permite comprobar la intensidad del episodio. Y, sobre todo, la sucesión de mediciones durante varios días demuestra que la población lleva tiempo expuesta a concentraciones elevadas.

La exposición a partículas puede provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos y molestias respiratorias. En las personas con asma, EPOC u otras enfermedades pulmonares, un episodio de este tipo puede provocar un empeoramiento de los síntomas. También son especialmente sensibles las personas mayores, los niños y quienes padecen enfermedades cardiovasculares.

El riesgo aumenta cuando la concentración se mantiene durante periodos prolongados. Por eso, en situaciones como la actual resulta especialmente importante evitar el ejercicio físico intenso al aire libre durante los momentos de mayor contaminación. Al hacer deporte aumenta la frecuencia respiratoria y, por tanto, también la cantidad de aire —y de partículas— que entra en los pulmones.

El humo ya no es solo un problema visual

Uno de los problemas de estos episodios es que la percepción de la población puede no coincidir con la medición de las estaciones. Cuando la ciudad queda cubierta por una nube de humo, el problema resulta evidente. El olor, la visibilidad y el aspecto del cielo alertan a los ciudadanos. Sin embargo, cuando la humareda se dispersa visualmente, existe el riesgo de interpretar que el episodio ha terminado.

Los datos de Al-Nasir demuestran que no es así. La concentración puede seguir siendo elevada aunque la nube de humo sea mucho menos evidente. Este jueves, con 80 microgramos por metro cúbico, el aire continúa cargado de partículas.

La evolución de esta semana demuestra además que el problema puede cambiar rápidamente con la meteorología. El mismo lugar que ayer registraba 50 microgramos a las 11:00 ha pasado hoy a 80. El cambio de viento ha vuelto a modificar la situación en cuestión de horas.

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