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Asaja pide a la Junta que vuelva a autorizar la recolección nocturna del olivar súperintensivo que afectaba a los pájaros

Pájaros muertos mezclados con aceitunas recién cogidas del olivar súper intensivo por la noche, en una imagen de archivo.

Redacción Cordópolis

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La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba, al igual que ya han solicitado otras provincias, así como la propia ASAJA-Andalucía, ha reclamado a la Junta que permita de nuevo, “a la mayor brevedad posible”, la recolección nocturna de aceituna en los olivares en seto. La petición llega apenas unos días después de que la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente haya prorrogado durante otro año la suspensión de esta práctica mediante cosechadoras cabalgantes entre el ocaso y la salida del sol. Esta prohibición se produjo después de que se detectase una alta mortalidad entre los pájaros que aprovechaban la noche para dormir en estos olivares y que acababan dentro de las cosechadoras.

Asaja Córdoba considera que la restricción generalizada debería sustituirse por un sistema más selectivo, que permita trabajar durante la noche en la mayor parte de las explotaciones y limite la cosecha únicamente en aquellas zonas o circunstancias en las que se haya acreditado una afección concreta sobre la avifauna. “Carece de sentido mantener una limitación generalizada”, asegura la patronal agraria en Córdoba.

Entre los argumentos del sector figura la calidad del fruto. Asaja sostiene que las temperaturas más bajas durante las noches de septiembre, octubre y noviembre permiten que las aceitunas lleguen a la almazara en mejores condiciones, con menores daños mecánicos y menos riesgo de fermentación. La asociación añade que las bajas temperaturas favorecen la conservación de aromas y otros compuestos relacionados con la calidad del aceite de oliva virgen extra.

Otro argumento de peso para la patronal es la transformación de los olivares y el aumento, paulatino, cada año, de este tipo de cultivos.“ La problemática de la mano de obra de cara a recolección, unida a la falta de rentabilidad de otros cultivos (especialmente los herbáceos), hacen que cada año haya en nuestra provincia más superficie de olivar en seto, y los periodos de recolección son los que son, o sea, la campaña de recogida con cosechadoras no puede prolongarse en el tiempo. Además, ante un posible escenario de inviernos lluviosos, como el pasado lo fue, las campañas de recolección, haciéndolo solo en horario diurno, de prolongarían de una manera manifiestamente inviable. Nuestra agricultura se moderniza y se adapta a las necesidades de nuestros tiempos, y esta prohibición de la recolección nocturna, va contra lo mismo”, aseguran.

La organización agraria insiste en la importancia del factor laboral en sus reivindicaciones. A su juicio, recuperar los turnos nocturnos permitiría reducir la exposición de los trabajadores a unas temperaturas diurnas cada vez más elevadas y adaptar mejor las labores agrícolas a los episodios de calor que se registran durante el comienzo de las campañas.

“La polémica suspensión se remonta a octubre de 2019, cuando la Junta prohibió por primera vez la recogida nocturna en los olivares en seto mediante cosechadoras cabalgantes aplicando el principio de precaución. La Administración autonómica puso entonces en marcha un proyecto para estudiar el impacto real sobre las aves y analizar posibles técnicas que hicieran compatible la actividad agrícola con la protección de la biodiversidad”, aseguran.

Los posteriores trabajos coordinados por el IFAPA realizaron 44 controles sobre 137 hectáreas representativas de olivar en seto y contabilizaron 8.127 ejemplares pertenecientes a 66 especies. La Junta concluyó que estos olivares albergan una importante riqueza de avifauna y que la cosecha mecanizada nocturna genera efectos negativos sobre determinadas especies, “aunque en alrededor del 30% de la superficie controlada fueron nulos o muy bajos”.

Durante estos años también se han probado diferentes fórmulas para reducir el impacto, como la cetrería, dispositivos acústicos, láseres, robótica y equipos de gas. En ensayos realizados durante la campaña 2022-2023, un sistema tecnológico instalado en las cosechadoras redujo significativamente la mortalidad directa, afirma la patronal. La Junta mantiene el veto por el riesgo para las aves, aunque admite ensayos de tecnologías que permitan reducir la mortalidad.

La Junta publicó el pasado 5 de agosto una nueva resolución que mantiene la suspensión durante otro año. La norma contempla excepciones exclusivamente para proyectos experimentales de I+D, de carácter no comercial y previamente autorizados. También deja abierta la posibilidad de levantar la restricción si futuros estudios acreditan métodos suficientemente seguros para evitar daños a la fauna. El plan prevé al menos 80 inspecciones nocturnas en explotaciones andaluzas para vigilar su cumplimiento.

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