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Una película estrenada en Venecia retrata el paso de Gerda Taro por el frente de Córdoba

Fotograma de la película.

Alfonso Alba / Redacción Cordópolis

4 de septiembre de 2026 20:06 h

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La historia de Gerda Taro, una de las figuras fundamentales de los orígenes del fotoperiodismo de guerra, vuelve a la actualidad con La ragazza con la Leica (The Girl with the Leica), la película dirigida por la italiana Alina Marazzi que ha inaugurado la sección Orizzonti de la 83ª Mostra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia. El largometraje, estrenado mundialmente el 2 de septiembre, recupera la trayectoria de una fotógrafa que murió con apenas 26 años mientras cubría la Guerra Civil española y que durante décadas quedó eclipsada por la fama de su compañero profesional y sentimental, Robert Capa.

Protagonizada por Emilia Schüle como Gerda Taro, Aaron Altaras como Robert Capa y Luna Wedler como Ruth Cerf, la película combina ficción, fotografías y materiales de archivo para reconstruir la vida de la fotógrafa alemana, desde sus años de compromiso político y su huida de la Alemania nazi hasta su exilio en París, su relación con el fotógrafo húngaro Endre Ernő Friedmann —quien acabaría adoptando el nombre de Robert Capa— y su participación en la cobertura de la Guerra Civil española, especialmente durante el Frente de Córdoba. El reparto incluye también a Lucas Englander, Thomas Schubert, Sebastian Schneider, Idan Weiss, Lia von Blarer, Hans-Christian Hegewald, Jeremy Mockridge y Joel Basman.

Marazzi sitúa el punto de partida del relato en París, el 14 de julio de 1937. Taro pasa junto a Capa y a sus amigos el último día antes de regresar al frente español. A partir de ese momento, la narración se mueve entre distintos momentos de su vida: su activismo político en Leipzig, los años de exilio, su encuentro con Friedmann, el nacimiento de su relación sentimental y profesional y el descubrimiento de la fotografía como una herramienta para intervenir en la realidad.

La propia Marazzi ha explicado que su intención era devolver visibilidad a una figura femenina olvidada por la historia. En una entrevista publicada durante el festival, la directora señala que el proyecto nació de su interés por el personaje descubierto a través de la novela de Helena Janeczek y que llegó a trabajar con la escritora en una primera adaptación del libro.

Córdoba, uno de los escenarios esenciales de la fotografía de guerra de Taro y Capa

La presencia de España resulta fundamental en la película y, dentro de la experiencia española de Taro y Capa, el frente de Córdoba ocupa un lugar especialmente relevante. Ambos fotógrafos estuvieron en la provincia durante agosto y septiembre de 1936, en los primeros meses de la Guerra Civil. El archivo del International Center of Photography conserva fotografías de esa etapa realizadas en Córdoba y atribuidas tanto a Capa como a Taro. Entre ellas se encuentran imágenes fechadas en agosto-septiembre de 1936 y localizadas expresamente en Córdoba.

El nombre de Córdoba está además inevitablemente asociado a una de las fotografías más famosas y controvertidas de la historia del fotoperiodismo: Muerte de un miliciano, conocida internacionalmente como The Falling Soldier. Durante décadas se consideró que la imagen había sido tomada en Cerro Muriano, pero diversas investigaciones situaron el escenario en las inmediaciones de Espejo, localidad cordobesa situada a unos 50 kilómetros de aquel enclave. Estudios posteriores han localizado el lugar de la toma en el entorno de Espejo y han identificado además otros personajes que aparecen en la serie fotográfica realizada por Capa y Taro.

La fotografía, sin embargo, continúa rodeada de interrogantes. Se ha discutido tanto su localización como la identidad del miliciano y, sobre todo, si la escena representa realmente la muerte de un combatiente alcanzado por un disparo o si fue una imagen preparada. También se ha debatido la autoría concreta de la fotografía, debido al trabajo conjunto que Taro y Capa desarrollaron durante aquellos años.

Esa compleja relación entre ambos fotógrafos constituye precisamente uno de los aspectos que la película recupera. Taro y Friedmann trabajaron como un tándem y contribuyeron a construir el personaje de Robert Capa, nombre que utilizaría el fotógrafo húngaro. La estrecha colaboración profesional hizo que, durante años, la atribución de algunas imágenes resultara complicada.

Más allá de la fotografía concreta de Muerte de un miliciano, los fondos conservados por instituciones fotográficas documentan ampliamente la actividad de Taro en el frente cordobés. El International Center of Photography, por ejemplo, identifica como obra de Taro una fotografía de tres soldados republicanos realizada en septiembre de 1936 en el frente de Córdoba, cerca de Espejo.

La película convierte el archivo en parte de la narración

Uno de los elementos distintivos de La ragazza con la Leica es precisamente la utilización del archivo histórico no como simple ilustración, sino como parte del lenguaje cinematográfico. Marazzi combina imágenes contemporáneas recreadas para la película con fotografías, noticiarios y otros documentos de la época.

La película incorpora incluso fragmentos de Tierra de España (The Spanish Earth), el documental realizado por Joris Ivens en 1937 sobre la Guerra Civil española, además de otros materiales históricos.

Gerda Taro, cuyo nombre real era Gerta Pohorylle, nació en Alemania en 1910 en el seno de una familia de origen judío. Tras la llegada del nazismo huyó a Francia, donde conoció a Endre Ernő Friedmann. Ambos desarrollaron una estrecha relación sentimental y profesional y comenzaron a trabajar juntos en el mundo de la fotografía. El nombre de Robert Capa surgió precisamente dentro de esa estrategia profesional para comercializar sus trabajos.

La fotógrafa viajó a España para cubrir la Guerra Civil y regresó al frente en 1937. El 26 de julio de ese año resultó mortalmente herida en Brunete después de que un tanque republicano la arrollara mientras se encontraba junto a vehículos que abandonaban la zona de combate. Murió poco después, con 26 años, y ha sido considerada la primera fotoperiodista fallecida mientras cubría un conflicto bélico.

Su muerte contribuyó paradójicamente a consolidar el mito de Capa mientras su propia obra quedaba relegada durante décadas. El reconocimiento de Taro comenzó a crecer con fuerza mucho después, especialmente a partir de la recuperación y estudio de materiales fotográficos que permitieron revisar la atribución de algunas imágenes de la Guerra Civil.

De la novela de Helena Janeczek al cine

La película parte libremente de La chica de la Leica, la novela de la escritora Helena Janeczek publicada en España por Tusquets Editores. La obra obtuvo el Premio Strega en 2018 y reconstruye la vida de Taro a través de los recuerdos de las personas que la conocieron, comenzando por el desfile fúnebre celebrado en París tras su muerte. La edición española apareció en 2019, con traducción de Carlos Gumpert Melgosa.

La adaptación cinematográfica no se limita a trasladar literalmente la novela. La propia Biennale señala que está “libremente inspirada” en el libro, mientras que Marazzi ha explicado que la obra literaria fue fundamental para acercarla a la complejidad del personaje. El guion está firmado por la propia directora junto a Valia Santella.

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