Un nuevo informe revela que el lanzacohetes de Córdoba aún tiene tecnología israelí pese al embargo
El fin del comercio de armas con Israel y el plan de desconexión tecnológica de su poderosa industria militar anunciado por el Gobierno español ha sido una mera cortina de humo para neutralizar la presión social aunque sin efectos prácticos verificables. Esa es la contundente conclusión de un nuevo informe emitido por el prestigioso Centro Delàs de Estudios por la Paz publicado la semana pasada bajo el título de Opacidad y desinformación en las relaciones armamentísticas entre España e Israel.
El dosier, de 31 páginas, analiza detalladamente la aplicación del real decreto ley 10/2025 de “medidas urgentes contra el genocidio de Gaza”, que cumple ahora seis meses desde su promulgación. El exhaustivo trabajo, firmado por el profesor Eduardo Melero Alonso, examina con detenimiento la situación del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad, conocido por sus siglas SILAM, que se fabrica en Córdoba en el Parque Tecnológico de Rabanales tras la firma de un contrato en diciembre de 2023 entre el Ministerio de Defensa y un consorcio formado por Escribano M&E y Rheinmetall Expal.
Los lanzacohetes SILAM incorporan tecnología militar israelí suministrada por el gigante armamentístico Elbit Systems, cuya eficiencia mortífera está “probada en combate” en Gaza y los territorios palestinos ocupados ilegalmente desde 1967. Ante la creciente presión social y política, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció en septiembre de 2025 el inicio de un embargo de armas a Israel y un plan de desconexión tecnológica que afectaba de lleno al proyecto de Córdoba.
El informe del Centro Delàs niega que la desconexión de la patente israelí se haya producido realmente y sostiene que el Ministerio de Defensa “engañó a la opinión pública” al hacer creer que se había anulado el contrato con Escribano para buscar una alternativa a la tecnología aportada por Elbit Systems. Minutos después de que el Consejo de Ministros aprobara la suspensión del comercio de armas con Israel el 9 de septiembre pasado, el contrato de SILAM era formalmente anulado, según quedó reflejado en la Plataforma de Contratación del Sector Público.
El Centro Delàs asegura que la rescisión del contrato no se produjo de forma efectiva ni tuvo consecuencias jurídicas de ningún tipo. “Lo que se anuló fue la publicación del anuncio de adjudicación”, indica el informe del investigador Melero, de tal forma que el lanzacohetes SILAM ha seguido su proceso de fabricación con la inclusión de la tecnología israelí pactada con Elbit Systems. “Jurídicamente”, explica el documento de Delàs, “para anular la adjudicación de un contrato se tiene que acordar el desistimiento (…) o su resolución”.
En ese caso, el Gobierno tenía que haber iniciado un “procedimiento administrativo en el que, entre otros trámites, debe darse audiencia a la empresa adjudicataria del contrato”. La anulación de la publicación del anuncio, por tanto, “no implica ni desistimiento ni resolución de contratos”, afirma el Centro Delàs. Y añade: “La Plataforma de Contratación del Sector Público no recoge ningún acuerdo por el que se desiste del contrato o se resuelve, a pesar de que es obligatorio que se hagan públicos, según el artículo 8.1a) de la Ley 19/2013 de 9 de diciembre” de transparencia.
Todo ello pone de manifiesto, en opinión del observatorio de estudios por la paz, que el objetivo del Ministerio de Defensa era “desinformar a la opinión pública española”. Delàs también pone en duda la veracidad del plan alternativo presentado públicamente por Escribano y Rheinmetall en diciembre pasado para descartar la tecnología israelí de los lanzacohetes que se fabrican en Córdoba. “Resulta llamativo cuando en septiembre de 2025 se planeaba realizar ensayos en el mar de la munición utilizada por el SILAM”, según denuncia el dosier del Centro Delàs, en consonancia con la información publicada por Cordópolis en octubre pasado. Este periódico ya reveló entonces que Escribano había entregado al Ejército un prototipo del SILAM en diciembre de 2024, lo que arrojaba serias dudas sobre la presunta desconexión militar israelí.
El Ministerio de Defensa anuló la publicidad de los contratos del SILAM pero mantuvo los ensayos en el mar que perseguían calificar los cohetes Accular, Extra y Hawk Predator, además del sistema lanzador. “Todos estos cohetes se encuentran bajo patente de la empresa israelí Elbit Systems”, según indica Delàs en su informe.
El centro de investigaciones antimilitaristas cree además que la alternativa a Elbit Systems que baraja Defensa y las empresas concesionarias puede provenir de un programa armamentístico alemán, donde se produce y comercializa el sistema EuroPULS, una variante del modelo israelí resultado de la cooperación tecnológica entre Elbit Systems y KNDS Alemania. Esa sería la manera de “burlar” las restricciones del embargo español, toda vez que el real decreto ley no prohíbe las operaciones en el interior de la UE. La firma armamentística israelí, además, cuenta con una filial en Alemania: Elbit Systems Deutschland GmbH. El Gobierno alemán es un fiel aliado del régimen de Tel Aviv y uno de sus principales proveedores de armas incluso en los meses más mortíferos del genocidio de Gaza.
El dosier de Delàs acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de haber mantenido una “política activa” de “opacidad” y “desinformación” sobre las relaciones armamentísticas entre España e Israel, pese al embargo decretado hace seis meses. Todas las cuestiones planteadas a Defensa sobre el lanzacohetes SILAM han sido contestadas en términos “vagos” y “generales” cuando no con “información engañosa”. Y agrega: “La secretaria de Defensa mintió en sede parlamentaria al afirmar que se habían anulado los contratos adjudicados”.
El demoledor informe denuncia la ausencia de “voluntad política” para imponer un “embargo integral” de armas a Israel y asegura que mantener este tipo de relaciones con Tel Aviv implica colaborar con la industria de seguridad y defensa de un “Estado genocida” que aplica desde hace décadas contra los palestinos un “régimen de apartheid”.
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