El gran viaje de Nohemí: de la planta de paliativos del Reina Sofía a reencontrarse con sus hijos en Honduras
Hay viajes que no se miden en kilómetros, sino en la intensidad de las emociones que los impulsan. Nohemí, una paciente ingresada en la planta de cuidados paliativos del Hospital Reina Sofía de Córdoba, ha sido la protagonista de uno de los últimos deseos llevados a cabo por la Fundación Ambulancia del Deseo. Su ilusión era clara, pero compleja: volver a Honduras para abrazar a sus hijos, a quienes no veía desde hacía varios años.
Cumplir el deseo de Nohemí no ha sido una tarea sencilla. Dada su “frágil” estado de salud, el operativo requirió lo que el equipo de Fundación Ambulancia del Deseo ha descrito como una “organización increíble”. Detrás del éxito de esta misión, ha habido un arduo trabajo administrativo de llamadas telefónicas y burocracia para conseguir todos los permisos necesarios para el traslado internacional.
En este proceso, la fundación ha destacado de manera especial la labor de una trabajadora social del Reina Sofía, Jésica, quien, según palabras del equipo, “movió cielo y tierra” para que toda la documentación estuviera en orden a tiempo.
El día de la partida, la emoción inundó las estancias del hospital cordobés. Nohemí se despidió entre lágrimas del personal de la planta que la había cuidado durante su ingreso. Fue en ese momento cuando conoció a los voluntarios que harían posible su sueño y a la mascota de la fundación, el osito Mario, al que abrazó con una “ternura infinita”. Sus ojos, según relata la entidad, estaban llenos de una mezcla de agradecimiento, esperanza y una profunda emoción.
La expedición comenzó con un traslado en ambulancia desde Córdoba hasta Madrid, un trayecto en el que Nohemí estuvo acompañada por su hija Desiré y por la propia Jésica, quien no quiso dejar de supervisar su estado de salud hasta el último momento. Al llegar al Aeropuerto de Madrid-Barajas, el equipo médico que la acompañaría en el vuelo transatlántico ya la esperaba para garantizar sus cuidados durante las horas de aire.
Este hito ha sido posible gracias a la suma de “granitos de arena” de todas las personas involucradas que han logrado cumplir el sueño de Nohemí.
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