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La portada de mañana Viernes, 14/06/2024

Rafael Juan: “Cuanto más duro fue el PP, más apoyo tuvo Rey Heredia”

Rafael Juan | ALVARO CARMONA

Manuel J. Albert

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A pesar de ser ya un símbolo de la lucha de los colectivos sociales, el Centro Social Rey Heredia sigue pareciendo lo que siempre ha sido: un colegio. Son las cinco y media de la tarde del miércoles y en el patio un par de padres ojean la prensa mientras cinco niños juegan con bicis yendo de arriba abajo. En los pasillos hay un trajín pausado de gente que entra y sale de las distintas aulas tornadas en talleres, bibliotecas y hasta una emisora de radio con el nombre de Alberto Almansa.

Imposible determinar una media de edad de quienes habitan Rey Heredia. Hay niños de siete años correteando en la hermosa biblioteca cedida por particulares. Monitores voluntarios van detrás de ellos esquivando a personas de mediana edad y otras que, sin duda, han vivido más de sesenta inviernos. En las paredes cuelgan murales pacifistas del grito de OTAN No, bases fuera o en favor de la insumisión al servicio militar. Otra pista de que aquí se peinan canas.

En la cocina se amontonan garrafas de agua porque el Ayuntamiento todavía no ha accedido a la primera petición de la Acampada Dignidad tras alcanzar un acuerdo de cesión: recuperar el suministro de la red de Emacsa. Así que el comedor que cada día da de comer a 100 personas sigue siendo ilegal. De hecho, todo en ese centro: los cientos de libros que guarda y presta, los talleres que imparte, las clases particulares gratuitas que da a los escolares y las comidas que sirve a personas sin recursos; todo es, aún, ilegal. Hasta que se cumpla la cesión.

Nos reunimos allí con Rafael Juan, portavoz de la Acampada Dignidad y uno de los diez imputados por la ocupación del inmueble que fue denunciado por el mismo Ayuntamiento que ha prometido entregárselo a los colectivos del Distrito Sur. Con él hablaremos de la génesis del proyecto, sus vicisitudes, sus lecturas políticas, sociales y sus proyectos futuros.

La charla la tenemos en la biblioteca. Unas niñas juegan con un álbum de cromos pero acceden a dejarnos solos cuarenta minutos. Luego volverán para seguir a lo suyo entre libros y más libros.

PREGUNTA. ¿Cómo empezó todo esto?

RESPUESTA. Comenzó después de la Feria de 2013 en una propuesta que hacemos desde el Colectivo Prometeo a los colectivos sociales de Córdoba, sobre todo al Bloque Crítico Sindical que llevaba varios años trabajando con colectivos sociales como Ecologistas en Acción, el 15M y asociaciones de vecinos. La propuesta consistía en pasar de las manifestaciones de toda la vida, de los primeros de mayo y de las huelgas generales a otro modelo. Hacía falta una acción rompedora en Córdoba que despertara a la gente que todavía no se había incorporado a esas lucha a pesar de que se estaba pasando tan mal. La idea era irnos barrio por barrio en tiendas de campaña para pasar dos o tres días cada semana en una zona verde para llevar acciones llamativas como teatritos, repartos de publicidad o escraches delante de bancos para animar a la gente a arrimarse. De ahí viene nuestro nombre: Acampada Dignidad.

P. ¿Cómo se acogió esa idea?

R. De manera fenomenal. Desde el primer momento. En junio de 2013 celebramos dos asambleas ciudadanas, en julio otras dos, en agosto una más y en septiembre la última antes de empezar el 4 de octubre. La idea era la de irnos barrio por barrio, pero en la manifestación que montó el Bloque Crítico contra la reforma de las pensiones, nosotros también participamos. Y claro, pasamos por delante del colegio Rey Heredia. Sabíamos el estado en el que estaba porque muchos vivimos en este barrio y sabíamos que era un espacio que había sido reclamado por los colectivos sociales desde hacía tiempo sin que el Ayuntamiento ni la Junta hubiesen dicho ni que sí ni que no. Esa tarde pasamos por ahí y unos compañeros le dieron un pequeño empujón a la puerta que estaba abierta. Ahí entramos muchos de los que estábamos en la manifestación y a partir de ese momento decidimos que nos quedábamos dentro.

Hacía falta una acción rompedora en Córdoba que despertara a la gente. Por eso nace la Acampada Dignidad

P. Os llamaron adalides de la patada en la puerta…

R. Podemos ser adalides del pequeño empujón. (Risas) De la patada no porque no hubo que darla. En fin… Son expresiones que tratan de inocular en la gente la idea de que somos unos violentos o unos cafres. Siempre lo que se intenta es que el enemigo tenga una mala imagen de cara a la gente. Pero creo que no lo consiguieron.

P. ¿De verdad que no teníais preparada la entrada en el cole? Viendo vuestra evolución en este año largo siempre me ha llamado la atención vuestra organización… Algo así no se improvisa.

R. Ten en cuenta que teníamos mucho trabajo hecho previamente para las acampadas que te comentaba. Y ese trabajo previo lo trasladamos aquí, al colegio. Claro que en las semanas anteriores a la ocupación habíamos oído hablar del colegio. Nos parecía una buena opción pero en el verdadero momento en el que se decide entrar es cuando pasamos por delante y vemos que la puerta se puede abrir. Y una vez dentro, en asamblea, decidimos quedarnos.

P. ¿No había entonces un plan previo más o menos organizado de ocupar este centro?

R. No.

P. La idea se limitaba a ir por los barrios con las acampadas.

R. Sí.

P. Rey Heredia estaba siendo reivindicado por colectivos del Distrito Sur desde que se cerró. Pero en ese momento era de la Junta.

R. Se cerró en diciembre de 2011. La última clase que se dio fue la de antes de las vacaciones de Navidad de ese año. Desde ese momento se empieza a solicitar su uso por parte de los colectivos. Pero la desafección -que se llama en la jerga legal- por parte de la Junta solo se produce en diciembre de 2013 porque el Ayuntamiento de Córdoba lo pidió en una Junta de Gobierno celebrada el 8 de noviembre de ese año. Un mes después de que nosotros entrásemos.

El verdadero momento en el que se decide entrar en Rey Heredia es cuando pasamos por delante y vemos que la puerta se puede abrir

P. Entonces, vosotros ocupasteis un bien de la Junta.

R. Ocupamos un edificio que estaba afectado al uso educativo por parte de la Junta, aunque el propietario era el Ayuntamiento de Córdoba.

P. ¿Si hubiera sido un centro de plena propiedad de la Junta, que ha estado gobernada por el PSOE e IU se habría ocupado de la misma manera que siendo de una administración del PP?

R. Igual. Y si hubiese sido solo Izquierda Unida en solitario la que estuviese en el poder, también. Y si hubiese sido de Podemos, igual. Si por algo nos hemos caracterizado en la Acampada Dignidad es que no contemplamos los temas relativos a partidos políticos. Contemplamos acciones, ideas y nada más. Estuviera quien estuviera en el poder habríamos hecho exactamente lo mismo. Ya ves que este centro estaba casi compartido por el Ayuntamiento y la Junta. De hecho, los colectivos del Distrito Sur se habían dirigido a ambos organismos por escrito. Pero el Ayuntamiento contestaba y la Junta solo decía que el dueño último era el Consistorio.

P. ¿Pero entendéis que se haga una lectura política de vuestra ocupación y uso del colegio Rey Heredia?

R. Si por política te refieres a que ha sido una acción partidista porque ha sido contra el PP, no es el caso. Pero evidentemente todo el mundo es libre de hacer la interpretación que quiera, sobre todo influenciada por las declaraciones de los implicados. Nosotros solo dijimos que los colectivos sociales del barrio, los colectivos que habían pedido este colegio de buena manera, llevaban dos años sin ser escuchados. A pesar de las peticiones hechas con registro de entrada, a pesar de su intención de reunirse personalmente con personal del Ayuntamiento, nunca se les hizo caso. Lo que queríamos con esta acción rompedora era demostrar que hay un momento en el que no hay más remedio que actuar con rebeldía y desobediencia civil cuando las leyes y los políticas son injustos. Y en ese sentido, estamos amparados por la solemne Declaración Internacional de los Derechos Humanos. Y queríamos demostrar que, cuando recurres a esa rebeldía y a esa desobediencia civil, lo más probable es que te hagan caso. Y si no te hacen caso, al menos lo has intentado.

P. Hablemos de política sin partidos. ¿Rey Heredia es un centro social como reza su fachada o es un centro social con, además, una fuerte carga política no ligada a ningún partido? La génesis está en el Colectivo Prometeo que es una entidad de impulso político sin estar vinculado a ningunas siglas.

R. El centro Social Rey Heredia puede llevar la misma carga política y en el mismo sentido que la que puede haber en el Colectivo Prometeo. Pero me atrevería a decir que también tiene la misma carga política que la que puede tener un colectivo antielecciones y antipartidos como es la CNT, que está presente en Rey Heredia. Aquí hablamos de un contenido político desde el sentido de que los ciudadanos toman parte en la determinación de su futuro y su presente. En ese sentido político sí somos un centro político totalmente. Y si tú le aplicas a esa política una línea social, combinas la política con el centro social. Por eso, desde que entramos el primer día dijimos, ¿qué es lo primero que necesitamos? Pues si la gente no tiene para comer, decidimos que por lo menos aquí tenga un sitio para comer. Porque el no comer es lo que le impide a las personas pensar en organizarse, en ir a reuniones, a asambleas, a manifestaciones y a luchas reivindicativas. Por eso fuimos cubriendo las necesidades básicas, para poder darle luego al centro el contenido social y reivindicativo que puede tener.

Si hubiese gobernado Izquierda Unida, también habríamos ocupado Rey Heredia. Y si hubiese gobernado Podemos, igual

P. El comedor social que pusisteis en marcha, ¿fue una respuesta social y ciudadana a una necesidad básica? ¿O tiene también un punto de campaña de imagen y de -esa palabra tan en boga- populismo?

R. En esto voy a ser tajante. De populismo nada. Por eso nunca le quisimos llamarlo comedor social, le llamamos Cocina Abierta y le seguimos llamando así. Porque la persona que quiere comer echa una mano en el comedor. De hecho, los que cocinan son en el 90% gente que también viene a comer. Y ese día o bien preparan la comida o ayudan limpiando o haciendo otras cosas. A ver, este comedor responde a una necesidad muy sencilla y tan obvia que en poco tiempo se ocupó el centenar de plazas que tenemos para dar de comer cada día. Era una necesidad. Ahora bien, tengo que reconocerte que sin la Cocina Abierta, Rey Heredia no habría sido visto de la misma manera por determinadas personas. No porque nosotros busquemos el populismo, sino porque por desgracia hay mucha gente que dice “estos son unos anarcoides y unos desgraciados pero por lo menos le están dando de comer a pobrecitos que no tienen nada”. La pena es que haya una parte de la sociedad que nos perdone por ese hecho. Eso es lamentable. Hay quien trae un kilo de arroz o un kilo de macarrones y con eso ya descarga su conciencia. Por desgracia eso es así y nos va a costar mucho tiempo cambiarlo.

P. Hay quien confunde la caridad con la solidaridad.

R. Sí. Y hay muchos que se quedan solo en la caridad. Este pobre necesita un eurito, se lo das y te quedas tranquilo. Pero la solidaridad es decirle a la persona ven y echa una mano. Puede que suene a demagogia pero es real, aquí hay albañiles parados que han venido a comer pero han sido los que han arreglado esto. Y los pintores, los electricistas y algún que otro profesor. Hemos tenido de todo. Aquí hemos visto cuál es la realidad de la sociedad. Pero quiero recalcar que aquí a nadie se le ha negado nunca la comida aunque no contribuyen en nada. Mucha gente viene, come y se va.

P. ¿Habéis tenido profesores de los que dan clases que necesitasen del comedor?

R. Sí, ha habido profesores que están en paro, pasándolo fatal y sin ingresos que vienen, comen, y luego dan sus clases aquí.

P. ¿Qué ha hecho más campaña por el Rey Heredia, el comedor social o la política que adoptó el Ayuntamiento con vosotros? Los cortes de agua y las denuncias en los tribunales os pueden haber causado problemas pero pienso que al final han reforzado vuestra imagen.

R. Puedes tener razón en eso. De hecho, muchas veces lo hemos comentado entre nosotros: mientras más autoritarios se ponían, provocaban, por un lado, una reacción en nosotros y nuestro entorno de más solidaridad; y por otro lado nos dábamos cuenta de que la gente también veía con muy malos ojos esa postura del Ayuntamiento. Pero la principal causa de que la gente nos mire bien, por decirlo así, es la cocina, el comedor y las clases a los niños. Eso último, que empezó en noviembre de 2013, fue clave porque cuando los niños empezaron a venir y veían que quienes daban clases eran profesores de instituto. Y los padres se lo decían a otros padres. Y algunos de los que pensaban que solo éramos unos okupas que nos habíamos metido de botellón, empezaron a traer a sus hijos. Porque en la primera evaluación escolar en la que estaba el centro abierto ya se notaban esa mejoría en el resultado académico de algunos niños. Y ahí es donde yo creo que se dio un punto muy importante porque la gente se dio cuenta de que esto era algo muy distinto a lo que muchos pensaban.

Queríamos demostrar que cuando recurres a la rebeldía y a la desobediencia civil, lo más probable es que te hagan caso

P. Algo muy distinto a lo que pensabais incluso vosotros mismos. Lo digo porque hay un trecho entre esa primera idea de las acampadas itinerantes por los barrios a tener una sede fija. ¿Esta alteración de los planes no os causó problemas internos?

R. No, de hecho fue bastante mejor para nosotros y así se entendió. El tener una base en la que poder desarrollar todos los proyectos era muy interesante. Hemos perdido el no poder ir al Parque Figueroa, por ejemplo. O a Cañero.

P. Por eso lo decía, ¿ crees que os habéis dejado los barrios fuera del proyecto y os habéis centrado mucho en el Distrito Sur?

R. No, el resto de la ciudad no vive ajeno a Rey Heredia porque los colectivos sociales de Córdoba, sean del barrio que sean, vienen aquí. Cualquier colectivo de cualquier barrio de cualquier temática que no tenga dónde reunirse, viene aquí. E incluso aquellos que sí lo tienen, vienen aquí para apoyar.

P. Pero en los barrios están los centros cívicos donde, en teoría, se debe de dar respuesta a eso, ¿no?

R. Pero no es lo mismo. Por un lado no tienen la capacidad física de absorber toda la actividad que sí aceptamos nosotros; y, dependiendo del tema que toque, tampoco pueden usarlos: si se habla de temas sindicales, políticos o religiosos tampoco pueden tocarlos. Aquí en Rey Heredia somos más abiertos aunque siempre hemos pedido que lo religioso y lo político se mantuvieran al margen. Solo lo hemos pedido pero nunca lo hemos exigido.

P. Pero yo he estado en ruedas de prensa aquí donde se ha hablado mucho de política. Con Julia Anguita y otras personalidades.

R. Pero al hablar de política siempre me refiero a tema partidista o electoral. Julio Anguita siempre ha venido como miembro del Frente Cívico Somos Mayoría que no participa en ninguna candidatura electoral. Solo ha servido de pegamento en Ganemos, hasta donde ha podido. Pero constituido ya Ganemos, el Frente Cívico como tal ha dado un paso atrás y los que han quedado son personas a título particular. Es lo que hablábamos antes: política en el sentido de hacer política, no de partidos.

P. El concejal Miguel Ángel Torrico ha utilizado en alguna ocasión el término anarcoides para referirse a vosotros. Una de ellas fue tras la fallida cerveza que ibais a tomar con el alcalde y que se frustró. ¿Cómo fue aquello?

R. Yo llamé al teléfono del alcalde sin que él contestara a la segunda semana de estar aquí. Le dejé un mensaje y le mandé un SMS indentificándome. Al día siguiente me llamó Miguel Ángel Torrico instándome a quedar para el viernes siguiente a las 14.00 en la taberna Salinas para tomar una cerveza. Dejó claro que no podíamos tener esperanza de obtener ninguna de nuestras reclamaciones. Además, nos advertía que la cita quedaría suspendida si se comunicaba a los periodistas. Aceptamos las exigencias pero entremedias la ministra Ana Pastor vino a inaugurar los pisos sociales para mayores. Un grupo de colectivos fuimos a protestar por la reforma de las pensiones. Entonces Torrico nos llamó, nos dijo que no podía confiar en nosotros por lo ocurrido con Ana Pastor y quedó anulada la cerveza.

P. ¿Alguna vez ha venido alguien del equipo de Gobierno a Rey Heredia para saber qué era esto o qué hacíais aquí?

R. No. A no ser que fuese alguien al que no conocemos y que anduviese por aquí sin presentase, no. Aquí no ha venido nadie. Nunca.

P. Y aun así, este pulso tan largo que habéis tenido con el Ayuntamiento parece que lo habéis ganado. Han cedido en su postura y han cedido el edificio. ¿Por qué crees que ha sido eso?

R. No lo sé… No sabría decirte a ciencia cierta más allá de elucubraciones. Pero ojo, estamos a día 11 de febrero [la entrevista se celebró el miércoles] y en la Junta de Gobierno de este mes tenía que haberse aprobado la cesión. Pero la Junta de Gobierno ya ha tenido lugar y ni siquiera se tocó el tema. Estamos hablando de que solo hay un acuerdo, un compromiso para que a finales de febrero se solucione la cesión y de momento no la tenemos todavía. Y no sabemos todavía lo que puede pasar…

P. ¿Y el tema de los tribunales?

R. Pues estamos pendientes de que se nos dé fecha.

P. Vosotros habéis pedido que ya que la solución estaba encauzada se retirase la denuncia contra diez de vosotros por la ocupación.

R. El día anterior a la reunión en la que ya se produjo el acuerdo, le dijimos al Ayuntamiento que entenderíamos como un gesto de buena voluntad dos cosillas: ponernos el agua ya -que tampoco se iba a arruinar por poner el dinero un solo mes estando dispuestos nosotros a pagarla después- lo que nos permitiría legalizar la cocina; y la otra petición era que, una vez firmado el acuerdo y hecho el traspaso, que el Ayuntamiento retirara la denuncia. Al agua nos dijeron que no de entrada y en cuanto a la denuncia, aceptaron que cuando se produjera el traspaso la retirarían. Literalmente dijeron que cuando se firmara el traspaso diez de nosotros íbamos a tener buenas noticias en otro ámbito.

P. Si no se lleva a la próxima Junta de Gobierno… ¿Qué margen de paciencia tenéis?

R. No nos hemos planteado nada. Nosotros queremos creer en la palabra de estas personas, es un compromiso público y ha tomado partido de manera muy coherente y sensata el Consejo de Distrito. Este acuerdo está adoptada por personas que se entiende que se visten por los pies y queremos creer que al final, un poquito más tarde o un poquito más temprano, se llevará a cabo. Y si no se hace, ya nos plantearemos qué hacemos. El verdadero peligro es el agua. Vamos tirando sin ella pero no puede seguir así. Ellos verán… Se echan encima las elecciones y el tiempo de tomar decisiones como corporación también se va acabando. Si no lo hacen, desde luego tendremos motivos para protestar.

En la Junta de Gobierno de este mes tenía que haberse aprobado la cesión de Rey Heredia y ni siquiera se ha tratado

P. Está claro que vuestra relación con el Partido Popular en el Gobierno local no ha sido fluida, ¿pero os habéis sentido arropados o respaldaos por los partidos de izquierda del Ayuntamiento, IU y PSOE?

R. (Suspira) Sí…

P. Ese suspiro…

R. Vamos a ver, sobre todo por Izquierda Unida. Pero es que ha habido momentos y momentos. El PSOE de primeras no nos quería ni ver. Y sé positivamente que su postura al principio era completamente coincidente con el Equipo de Gobierno local del PP. IU sí que presentó dos mociones de apoyo pero hubo un momento en que nos echaron de un pleno del Ayuntamiento, cuando yo grité que queríamos agua y seguimos luego gritando el resto. Yo eché de menos que los concejales de IU no se levantasen de ese pleno que ya estaba casi acabado y se fuesen con nosotros en ese momento. Creo que son necesarios ese tipo de gestos cuando nos referimos a gente que se dice de izquierdas. Pero tengo que subrayar que, en concreto Francisco Tejada, se ha portado con nosotros muy bien con mociones muy trabajadas. Y nos ha echado una mano muy grande. Pero esperábamos ese plus añadido de decir “estamos con vosotros y si os echan del Ayuntamiento, los de IU nos vamos también”.

P. ¿Y con el PSOE qué tal?

R. El primer pleno al que asistimos los de la Acampada Dignidad estaba todavía como portavoz Juan Pablo Durán. Y la Junta todavía no había hecho la desafección del colegio en favor del Ayuntamiento. Ni siquiera éste lo había pedido. Así que, al finalizar el pleno, me acerqué a Durán y le trasladé una petición para la delegada de Educación: que la Junta mantuviese el colegio como un centro con usos educativos pero abierto. Todo con tal de que no se lo entregase al Ayuntamiento para que nos echara de allí.

P. Entiendo que no coló…

R. Juan Pablo Durán nos dijo literalmente que lo del Rey Heredia era algo que ellos se querían quitar inmediatamente de encima y que en el momento en el que el Ayuntamiento se lo pidiera se lo iban a devolver. Y a los pocos días la Junta de Gobierno lo pidió y en en un plazo muy corto se devolvió. Con lo cual, pues no, no nos hemos sentido respaldados por el PSOE aunque es cierto que la última moción sobre nosotros que presentó IU fue apoyada por el PSOE. Y la intervención de Inmaculada Durán fue casi de reconocimiento. Dijo que en un principio nos veía de una manera pero que, con el paso del tiempo, había visto que la labor que aquí se hacía era muy loable. Pero en eso ha quedado solo.

P. ¿Crees que la Junta os ve con un poco de acojone, preguntándose si el siguiente problema se lo vais a montar a ellos?

R. No lo sé, tampoco creo que tengan motivos para estar asustados de nada. También recuerdo a Torrico preguntándonos que por qué no nos habíamos ocupado el C4. Y nosotros decíamos aquí de broma que nos nos diese ideas… Porque eso es otra cosa que clama al cielo y que pone de los nervios a cualquiera. Como el polideportivo de Fidiana que lleva tres años sin abrirse, como la cárcel que está ahí como está y que ya nos ha costado más de 200.000 euros arreglar los desperfectos del vandalismo mientras podía estar usada por colectivos que le habrían dado uso y habrían evitado eso destrozos.

El PSOE de primeras no nos quería ni ver

P. Otro espacio abandonado es el del polideportivo del Sector Sur que hace unos años fue ocupado unos meses por diversos colectivos. ¿Cuáles son las principales diferencias entre esa experiencia y la de Rey Hereda?

R. No sabría decírtelo bien porque yo no estaba entonces en Córdoba. Pero por lo que me cuentan compañero que hoy están aquí y vivieron aquello desde dentro es que la principal diferencia es la organización que aquí hemos demostrado a la hora de darle un uso inmediato concreto. Aquel edificio, además, tenía problemas diversos que impedían avances, entre ellos el de su propia arquitectura.

P. Tuvimos ese primer intento del polideportivo, tenemos Rey Heredia, ¿habrá alguna nueva experiencia de espacio autigestionado?

R. Nuestra intención es que lo haya. Yo creo que sí que lo va a haber pero lo que no puedo decir es cuándo. Además debe de haber un proceso nuevo. Porque la etapa política y electoral que vivimos ha provocado que mucha gente que estaba en los movimientos sociales se haya trasladado a la política. En nuestro caso no han sido muchos, pero algunos se han ido a los ganemos y a los podemos, los equo o los izquierda unida. Por eso creo que este año electoral va a hacer que este tipo de nuevas iniciativas se ralenticen. Pero los que estamos aquí tenemos en mente hacer otro, sí, seguro. Y si pudiéramos hacerlo en varios barrios a la vez, mejor. Porque creemos en la idea de las pequeñas comunidades de autogestión. Y lo creemos tanto los anarquistas que están aquí, que siempre han defendido esa manera de convivencia como los que, como yo, no somos anarquistas. Lo creemos quienes consideramos que será la mejor manera de vivir después de esta crisis asoladora, que todavía no ha terminado.

P. Siempre habéis defendido que se ocupen espacios públicos . ¿El paso por la ilegalidad que habéis vivido vosotros es imprescindible o se puede alcanzar un acuerdo con los propietarios públicos?

R. Resulta que en Europa cuando un colectivo quiere ocupar un espacio público en desuso no solo lo permiten sino que le dan subvenciones. Y eso es porque entienden que ese grupo hace cosas que las instituciones tendrían que hacer. Es que están promovidos, casi. Nosotros a lo que aspiramos es que eso ocurra aquí y que el Ayuntamiento de Córdoba nos dijera, mirad tenemos estos espacios y bajo unas condiciones podéis usarlos. Lo lógico sería promover eso. Y si las instituciones no dan ese paso pues tendremos que repetir lo de Rey Heredia y car de nuevo en la ilegalidad. Ya éramos conscientes en su momento pero bueno…

P. ¿Merece la pena?

R. Claro. Salvando todas las distancias, que son enormes, es como el ejemplo de Rosa Parks, la chica negra que entró en un autobús y se sentó cuando estaba prohibido por las leyes racistas. Sabía la que le iba a caer pero si no lo hacía tal vez los negros seguirían de pie en los autobuses. Sé que la comparación es odiosa pero me sirve para ilustrar el tipo de decisiones de rebeldía que nos mueven. Y creemos que tienen que extenderse en la sociedad porque si no, nos machacan.

P. Pero el tema de la propiedad sigue siendo controvertido. Mucha gente no entiende que se ocupe algo que no es suyo, aunque sea de una institución pública o un banco.

R. No solo pasa en Córdoba, ocurre en todas partes. Ese es el sistema capitalista que nos ha imbuido a todos que la propiedad privada es sacrosanta y es lo prioritario. Y se ha llegado a dar el caso de edificios que han sido ocupados por personas desahuciadas y el propietario de ese bloque no ha presentado denuncia pero, sin embargo, ha ido la Policía Local y ha sido la institución municipal la que promueve esa preponderancia de la propiedad privada. Y eso, aunque ni siquiera sea de ella. Así es el sistema. Y no hablamos de propiedades particulares, hablamos de propiedades públicas o de entidades financieras en desuso. Y lo lógico es que si no se van a utilizar, que alguien se meta dentro y lo haga.

P. ¿Cuál es el futuro inmediato de Rey Heredia?

R. Muy ilusionante. Si se cumple la cesión vamos a enriquecernos de gente nueva porque colectivos del Distrito Sur que hasta ahora no habían participado al tener yuyu de venir a un sitio ocupado ilegalmente van a empezar a venir.

P. ¿Aunque ideológicamente no tengan mucho que ver?

R. Claro, a nosotros no nos preocupa eso, nosotros queremos la diversidad, el debate, la contradicción. Eso es lo que enriquece la sociedad.

P. ¿Y si se acerca una cofradía… ?

R. Será la nueva asamblea que se componga la que decida quién entra y quién no. Ya no será la Acampada Dignidad la que lo decida. Creemos estar en sintonía con el Consejo de Distrito cuando decimos que las cofradías, los partidos políticos, y ese tipo de organizaciones, tienen ya sus sitios para reunirse. A título personal, creo que si un día nos viene una cofradía y nos dice que no tiene sitio para reunirse le diríamos que sí, que se pueden quedar, pero no creo que sea el caso. Las hermandades y las cofradías no es que tengan un sitio, tienen 40 para reunirse.

Los que estamos aquí tenemos en mente hacer otro Rey Heredia. Sí, seguro

P. Te he puesto un ejemplo un poco radical, no hablo solo de cofradías, me imagino que entre los que estáis en Rey Heredia puede haber muchos cristianos de base. No sé si la religión a través de ese plano social enfría mejor cabida

R. Los colectivos de Rey Heredia siempre nos hemos unido a través de las cosas que tenemos en común. Los cristianos de base que hay aquí comparten con nosotros su plano social pero la cristiandad y religiosidad lo desarrollan en otros sitios. Lo mismo ocurre con los anarquistas, su mensaje antipartidos políticos o antielecciones lo siguen practicando en su propio entorno. Pero en Rey Heredia llevamos a cabo aquello en lo que estamos de acuerdo y luego los vicios de cada uno los llevamos a otros ámbitos. Y hasta ahora no ha habido problema ninguno, de hecho, ha sido un pegamento. Pero eso dependerá, como digo de la nueva asamblea.

P. ¿Seguiréis siendo un centro abstemio?

R. Sí claro, desde luego. Siempre lo hemos sido.

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