Alberto de Paz: “En la tele hay que aguantar mucha presión que no se ve”

Alberto de Paz | MADERO CUBERO

En su perfil de Linkedin, la más conocida red social de contactos profesionales, se puede leer una descripción de lo más peculiar. Pianista, subcampeón de Got Talent España, improvisador, mago y showman. Por ese orden. Que podría ser otro e incluso añadir algunas facetas más. Alberto de Paz Mora (Córdoba, 1974) se ha convertido en las últimas semanas en una celebridad local tras su trepidante paso por un concurso de televisión, aunque cuando uno habla con él le queda la sensación de que esa notoriedad efímera no le llega a satisfacer del todo. En él arde la llama del deseo de la trascendencia en el tiempo, el alimento del espíritu de los artistas. Alberto lo es. Por genética -su abuelo, el escultor Manuel Mora Morita, tiene una calle en su honor; su hermana es profesora de danza...- y por una vocación construida sobre sueños infantiles, series de dibujos animados y el idioma que sus padres le enseñaron: hablar a través de la música.

El hombre del piano, el cordobés al que apodaron el Spotify humano por su habilidad para interpretar cientos de melodías a la carta y ante una audiencia millonaria en televisión, es también un aventurero que se atreve con casi todo y un cinéfilo empedernido. Nada más cruzar el umbral de su casa, uno se encuentra rodeado por carteles de películas: La vida es bella, La misión, El mago de Oz, Indiana Jones y el templo maldito, Regreso al futuro... Se presta con naturalidad a la sesión de fotos. Se ve que tiene tablas. En los puños de su camisa blanca, unos gemelos con forma de claqueta. "¿Qué os gustaría escuchar?", pregunta. En la pared luce un póster con la icónica imagen de Silvester Stallone con los brazos abiertos tras subir los 72 escalones del Museo del Arte de Filadelfia. Hablamos de Rocky. "¿La uno, la dos, la tres, la cuatro o la cinco?", contesta De Paz. "La uno, la uno...". Y ahí va. Sus dedos vuelan. "Todo el mundo conoce la clásica de la película, la fanfarria, pero esa banda sonora tiene canciones preciosas", cuenta. Y salta a Adrian, una composición de estilo más intimista.

 "'Ésta es bellísima, suena cuando después del combate la busca a ella. Bill Conti compuso una banda sonora increíble". Y después se va a Eye of the tiger. "Ésta es mucho más energética", explica. Podría estar horas y horas saltando de una canción a otra. Y uno sospecha que esa percepción no resulta en absoluto exagerada.

Inmersos todos en un ataque de cinefilia, surgen preguntas raras: ¿Te han dicho que te pareces a Adam Sandler? "Pues sí. Y también algunos me veían cierto aire a Ben Stiller. Hace unos años me decían que tenía un parecido con Tom Cruise. Ahora ya no. Y digo que afortunadamente porque ahora tiene toda la cara llena de botox", bromea. Unas voluminosas carpetas en las que se lee, escrito con rotulador, el nombre del concurso Got Talent, atestiguan que ha habido largas horas de estudio detrás de la última experiencia televisiva de Alberto de Paz. Se suele decir que no hay buena improvisación sin mucho tiempo de ensayo previo.

PREGUNTA. Vamos por partes. Pianista.

RESPUESTA. La de pianista es la faceta que más me describe y la que más me identifica. Lo soy desde los siete años. Mi padre era pianista. Murió cuando yo era muy jovencito, con siete años, y él me ponía con un añito o con dos delante del piano. Yo me quedaba un ratito siempre aporreando las teclas. Cuando comencé, la verdad es que no me gustaba nada el piano. Mi madre era la que estaba ahí, erre que erre. Lo que pasa es que yo, en vez de tocar a Mozart o Beethoven, pues me ponía a interpretar la sintonía de D'Artacan y los tres mosqueperros, David El Gnomo... En fin, las series de dibujos animados que había en aquella época, cuando éramos niños. Mi madre me decía: '¡Que no! ¡Que no es eso lo que tienes que tocar!'. Con cuatro o cinco años ya me empezó a gustar mucho más, pero me costó meterme.

Con siete años, en vez de tocar a Mozart o Beethoven, pues me ponía a interpretar la sintonía de D'Artacan y los tres mosqueperros, David El Gnomo..."

P. ¿Y esa querencia a tocar lo que te apetecía deriva en tu faceta de improvisador?

R. Yo creo que eso va más con la memoria. La gente me dice que tengo un disco duro importante en la cabeza, que he ido forjando con el tiempo. Yo tengo mucho material guardado ahí y luego lo desarrollo musicalmente. Y eso es fundamentalmente porque me gusta mucho lo que hago. Cuando tenemos realmente interés por algo, pues no se olvida. La faceta de improvisador viene porque me gusta tocar muchas canciones de oído, pero lo de ser improvisador más profesional viene más adelante, cuando conozco el IEM, el Instituto de Educación Musical en el que trabajo, que está dirigido por Emilio Molina y tiene una metodología en la que se enseña al niño desde pequeño a ser consciente musicalmente de lo que está haciendo. Improvisar es hablar. Si te das cuenta, la formación del músico clásico es solo interpretar. Le dan una partitura, toca y ya está. A muchos les quitas la partitura y no saben qué hacer.

P. Es como un curso de oratoria músical, ¿no?

R. Correcto. Es saber cuáles son las funciones de las notas musicales, la armonía, la melodía... para luego tú llevarlas a tu propio lenguaje.

P. Lo de mago...

R. Esto viene por mi abuelo materno, aunque me cuentan que a mi abuelo paterno también le gustaba la magia, pero yo a él no le conocí. Mi abuelo es famoso en Córdoba, tiene una calle: Manuel Mora Valle Morita. Él hizo mucho sobre todo por la Virgen de las Angustias. Hizo los diseños de los mantos. Hay muchos san rafaeles en Córdoba que son obra de él. Él era escultor con especialidad en vaciado y profesor de la Escuela de Artes y Oficios. Él tenía un carácter así muy jovial, siempre contando chistes, y le gustaba mucho el tema de la magia. Yo de pequeñito me acuerdo de sentarme con él a ver a Juan Tamariz, de jugar con el Magia Borrás, que nos regalaban antes. Así, poquito a poco, me voy metiendo en esta afición. Y resulta que mi hermana, que es profesora de danza, tenía un compañero que es Paco Santofimia, el mago Flain que te Flain, y él fue mi primer mentor. Ahí ya conocí el Círculo Mágico Cordobés, que pertenece a la SEI, la Sociedad Española de Ilusionismo. Pasé mi examen y ya me integré con ellos.

Yo de pequeñito me acuerdo de sentarme a ver a Juan Tamariz, de jugar con el Magia Borrás, que nos regalaban antes. Así, poquito a poco, me voy metiendo en esta afición"

P. ¿Y cómo se vive ahí dentro?

R. Pues la verdad es que tiene su encanto, aunque hay que decir que antes más que ahora. Hace años no había internet y tenías que ensayar en pisos francos, secretos... Ahora, con internet, por desgracia se destripa todo. O casi todo. Por eso la magia ha subido tanto de nivel, porque hay que inventar cosas que no se sepan. Hoy día en España el nivel mágico es tremendo. Yo soy un don nadie en esto comparado con la gente que ves por ahí.

P. Y además de todo, profesor.

R. Sí. Y showman. Esto me viene un poco de la faceta de presentar actos.

P. ¿Pero mezclas todo eso?

R. Sí, hay actos y situaciones que igual te permiten mezclar distintas facetas y eso me divierte mucho. Yo soy profesor pianista acompañante, entonces yo en la clase toco mucho más que hablo. La batuta la lleva la profesora de danza y yo pues pongo música, hago que trabajen el oído y tal... pero mi función es diferente a la del profesor, yo ahí estoy en un segundo plano. Pero sí es verdad que cuando hay actos didácticos para la ciudad, como el programa Descubre la Danza, pues ahí ya la figura del showman crece cada vez más. Además está el tema de hacer magia por la calle, que curte mucho, o lo de salir en televisión, que aporta mucha experiencia. Y a partir de todo eso inventé el Show de Alberto de Paz, que es donde se pone todo. Todavía lo estoy madurando, lo tengo que mejorar mucho, pero ya hay una base estable sobre el show.

P. ¿Qué te dicen los alumnos?

R. Ellos están encantados de que su profe sea subcampeón de Got Talent España y siempre me felicitan y me dicen que me ven por la tele, sobre todo los más pequeños, que son una ricura. Ellos ya me conocen y me ven como alguien cercano, de todos los días, y por eso se asombran cuando ven que te haces fotos por la calle con la gente y te felicitan. Lo llevan bien y están contentos. Con ellos tengo un rollo genial.

Ellos están encantados de que su profe sea subcampeón de Got Talent España y siempre me felicitan y me dicen que me ven por la tele, sobre todo los más pequeños, que son una ricura"

A Alberto de Paz se le metió pronto dentro el veneno de la televisión. Le gustan los concursos. Le arde la adrenalina al probarse en la competición. En Got Talent ha conseguido dar un giro más en su camino por las principales cadenas del país. Ha estado en todas. Le ha importado poco que le catalogaran a veces como un friki. A veces hay una delgada línea entre dar espectáculo o dar el espectáculo. Y este cordobés sabe bailar sobre ella y salir airoso. Ha aprendido a dominar la situación y a manejar situaciones de tensión ante las que otros se derrumban. "En el programa me quitaron cuatro años de golpe, lo que no me parece mal. Dijeron que era un pianista de 38 años y no sé de dónde lo sacaron, pero tampoco les pregunté mucho", bromea. Le bastó una actuación para que todo el mundo supiera quién es Alberto De Paz.

P. ¿Qué tal en Got Talent?

R. La experiencia ha sido muy buena, lo que pasa es que es cierto y verdad que he tenido mucha presión y eso no se ve. Se nota de puertas para adentro. Ves que la gente ya espera mucho de ti y la dirección del programa también está siempre pidiendo un poquito más, un poquito más... Todo eso, claro, en pro del espectáculo y de mi propio beneficio. La verdad es que he disfrutado de muchos momentos, claro que sí, pero ha habido otros en los que he tenido mucha tensión. Pero con todo lo he pasado genial.

P. ¿Qué gana uno en un concurso si no gana?

R. Mi caso es distinto, porque yo no soy cantante. Quienes lo son tienen una casa de discos detrás. Yo lo que he podido ganar es darme a conocer un poquito más, dar a conocer mi producto original. Y sobre todo que agencias y productoras más potentes a nivel nacional conozcan lo que hago y que pueda trabajar con ellos.

P. ¿Algún contacto en ese sentido?

R. Sí, sí, hemos tenido ya algún contacto con alguna que otra agencia que están interesadas. Sobre todo tenemos el interés de una de Barcelona que es más potente y quizá puedan salir cosas interesantes con ellos.

Ves que la gente ya espera mucho de ti y la dirección del programa también está siempre pidiendo un poquito más, un poquito más..."

P. ¿Qué se cuece en un programa concurso como Got Talent? ¿Hay pactos? ¿Enchufes?

R. No, no. Aquí no hay pactos. Además, según la política del programa, nosotros no podemos ver nunca la actuación de los compañeros. Lo que se cuece es una gran sintonía entre los concursantes. Al final depende todo del jurado o del público, no de nosotros. La gente desde casa es soberana para eso.

P. En Córdoba te has convertido en una celebridad.

R. Lo he notado. Los que me conocían de vista pues ya se acercan. Y los que no me conocían de nada, pues ya hay de todo. Los ves que te miran y sonríen diciendo: 'Ése es el de Got Talent'. Luego otros se te acercan, te saludan, te dan dos besos... También se hacen fotos contigo. Yo estoy notando que la ciudad me conoce un poquito más y eso para mí es un motivo de orgullo. Me gusta que estén contentos por el hecho de que un cordobés, un paisano suyo, haya estado en televisión y llegado a la final de un concurso. Es una sensación muy bonita. A mí ese tipo de fama no me agobia en absoluto, sino todo lo contrario. Hombre, a los niveles de Bisbal ya es otra cosa. Para mí es un honor estar cerca de la gente y sentir que valoran lo que haces.

P. Eres todo lo contrario al prototipo del artista atormentado frente al piano.

R. No, para nada. Soy humano y tengo mis momentos. Mis subidas y mis bajadas. Como todo el mundo. Y hay veces en las que te sientas delante del piano y te llega la inspiración de esta forma. Pero poco a poco, a través de la maduración de la persona y del desarrollo de la profesión. Y cuando uno encuentra lo que le gusta hacer en esta vida, eso es maravilloso.

A mí ese tipo de fama no me agobia en absoluto, sino todo lo contrario. Hombre, a los niveles de Bisbal ya es otra cosa. Para mí es un honor estar cerca de la gente"

P. Lo tuyo con los concursos es casi una adicción.

R. Empecé en el año 1993, en Telecinco, en la competencia del Qué apostamos. Era un programa que presentaba Bertín Osborne con Arantxa del Sol, Carmen Russo y el hijo de aquel humorista andaluz... ¿Cómo se llamaba? Sí. Pepe Da Rosa junior. Era un programa como el Qué apostamos, de pruebas y tal. Yo había llamado en su momento diciéndoles que tocaba el piano de espaldas, como había visto en la película de Mozart. Ellos no lo vieron una prueba miuy objetiva y entonces lo que hicieron fue meterme en una banda con cinco locos. Uno tocaba la guitarra eléctrica de espaldas, otro la batería con el culo, otro la flauta con la nariz y otro el trombón de varas con el pie. Nos llamaron la orquesta imposible y nos hicieron tocar la sintonía del programa. Ahí empecé. Después de eso la gente empezó a conocerme un poquito más en El semáforo, el programa de Chicho Ibáñez Serrador, en el que estaba Cañita Brava, ¿recuerdas?. Fue en el 96 y ahí hice una actuación ya en solitario tocando el piano de espaldas. Me quedé segundo, que parece que mi sino en los concursos sea ése. Y me acuerdo en la Feria de Córdoba, hace ya veinte años, que la gente me paraba y me reconocía de la televisión. Ese programa tuvo mucho tirón.

P. Y no sólo acudía a concursar en programas de espectáculo.

R. También fui a concursos culturales. Estuve en Audacia y en Alta tensión, con Constantino Romero. A éste no sé si fui por la cultura general o por conocer a Constantino Romero. Yo soy un enamorado de las voces de doblaje del cine en España, que por suerte o por desgracia tenemos las mejores del mundo. Y digo por suerte o por desgracia porque tenemos la suerte de contar con un talento extraordinario, pero también la desgracia de que por eso mismo no vemos más películas en versión original subtítulada. Me acuerdo de que le pedí a Constantino que me hiciese la voz de Mufasa, de El Rey León. Él infló su bazo y a mí se me saltó una lágrima cuando dijo: 'Simba'. Fue un momento único. Luego también he estado en programas más distendidos, como el Ahora caigo, con Arturo Valls. Increíbles fue el primer talent show que hice, con Carlos Sobera y Santiago Segura. Ahí fue uno de los desafíos más imperantes, porque tenía sólo dos segundos para escuchar una melodía, reconocerla y tocarla al piano. Era muy difícil. Cada vez voy intentando superarme a mí mismo en lo que puedo.

Me acuerdo de que le pedí a Constantino Romero que me hiciese la voz de Mufasa, de El Rey León. Él infló su bazo y a mí se me saltó una lágrima cuando dijo: 'Simba'

P. ¿Llevas la cuenta de los programas en los que has intervenido?

R. Son unos doce a nivel nacional. En Canal Sur he salido un par de veces, pero a nivel nacional he estado en todas las cadenas. Las de la época, claro, porque ahora mismo hay cuatrocientas. Pero sí, he estado en Televisión Española, Telecinco Antena 3, Canal Plus, Canal Sur...

P. ¿Y se gana dinero?

R. Pues, hombre, algo sí. En Audacia conseguí ganar un millón de las antiguas pesetas, porque fue en 2001. Que luego se te quedan en 750.000 por el veinticinco por ciento que se lleva Hacienda pero que está muy bien. A su casa vienen. En Alta tensión gané 180.000 pesetas y un móvil, de la época en la que los móviles eran como un ladrillo de la construcción. También me llevé un viaje a Londres. De la tele he sacado cosas, claro que sí. En los programas de cultura he podido conseguir algún dinero y en los de talent, como son más difíciles y solo gana uno, pues lo que te llevas es la experiencia y el conocer cosas nuevas en esta vida.

P. Eres un amante de las redes sociales y practicante activo.

R. Sí, el tema de las redes sociales me ha ayudado mucho. En Facebook tenía casi cinco mil amigos y debido a mi profesión, por haber dado muchos cursos, tanto impartidos como recibidos, conozco a mucha gente en todos los rincones de España. En Madrid, Cataluña, Levante... Al seguir conectado permanentemente con ellos a través de Facebook, pues me ha ayudado para difundir lo que hago y mis andanzas en la televisión. En este último concurso, en Got Talent, me ha servido de mucho porque he sentido cerca el apoyo y los ánimos de toda la gente, aparte de que es importante para conseguir votos porque al fin y al cabo es el público el que decide. Ahora me estoy metiendo un poquito con Twitter y con Instagram, porque parece que el Facebook está llegando a su tope en Estados Unidos. Estamos abocados a hacernos a esto porque es lo que nos toca vivir en nuestros días: renovarse o morir.

P. Se te ve con asiduidad apoyando a causas solidarias.

R. Bueno, por mi amistad con Bernardo Jordano, siempre estoy dispuesto a lo que haga falta con Miaoquehago. Hace tiempo grabamos un vídeo, por el aniversario, aunque por cosas del destino aún no se ha podido editar pero se hará pronto. Llevo siempre las pulseritas por si encuentro a algún famoso para que se las ponga. Y, por supuesto, si hay alguna fiesta o cualquier cosa y me llaman, pues allí estoy yo. También colaboro con la Asociación del Minusválido. Tengo un hermano que está allí en Rabanales, en Promi. Ése es el mejor público y los niños más grandes del mundo. Allí vamos cada vez que podemos y porque también tengo sangre de mi sangre allí, con mi hermano. También iré a una asociación de autismo. Yo, siempre que me llaman y puedo, estoy allí. Nunca haremos esfuerzo suficiente para esos niños.

Tengo un hermano que está allí en Rabanales, en Promi. Ése es el mejor público y los niños más grandes del mundo. Allí vamos cada vez que podemos"

P. Se suele decir que hay pocas cosas que sean capaces de unir a grandes multitudes por encima de creencias: dos de ellas son la música y el fútbol. Dos de tus grandes pasiones. Hace unas semanas publicaste un vídeo versionando al piano el himno del Córdoba CF y rápidamente se hizo viral.

R. Sí, fue a través de un amigo. Me comentó que por qué no tocaba el himno del Córdoba, lo grababa y lo podíamos meter en una cuña de radio o algo así. Y ese mismo fin de semana, un día antes de irme a Got Talent, me puse a grabarlo en vídeo con mi camiseta del Córdoba, como abonado que soy. Mi amigo Fernando lo grabó a una toma, directamente, y ya aproveché para ponerle los rótulos del concurso y una petición de apoyo. Yo sabía que el fútbol movía cosas, pero la verdad es que me sorprendió el impacto que tuvo y la cantidad de gente que lo vio y lo compartió. Fue una cosa a toda velocidad. A la media hora tenía más de cinco mil reproducciones y trescientos compartidos. Ahora creo que irá ya por las noventa mil y tres mil y pico compartidos. La verdad es que ha sido muy bonito. Se unieron el corazón y el fútbol. Fue una gran idea y a la gente le gustó.

P. ¿Te imaginas tocarlo en El Arcángel?

R. Me lo preguntaron algunos compañeros en programas de radio y claro, a mí me encantaría. Más que un saque de honor o cualquier otra cosa, me gustaría poder interpretarlo para dar las gracias a todos los cordobesistas y a la gente de Córdoba que me ha apoyado en el concurso, que sé que ha sido mucha.

P. ¿Estás siguiendo al Córdoba esta temporada?

R. Sí, claro. Voy al estadio menos de lo que yo quería porque con todo lo que tengo... Soy abonado de Preferencia Alta. Yo siempre me saco mi carné, pero suelo ir al cincuenta por ciento de los partidos. La música me ocupa mucho y los fines de semana, también. ¿La temporada? Pues yo creo que empezamos muy bien, nos pusieron el caramelito en la boca, nos dejaron poco a poco saborearlo, pero desde las navidades la única alegría que hemos tenido es saber que Florin se quedaba hasta el final con nosotros y poco más. Esto es... uf. Vamos para abajo y no sé cómo va a terminar todo esto. Yo decía al principio que veía al equipo para un siete. Un buen equipo para estar en Segunda División sin problemas y cerca de los puestos de arriba. El Córdoba hizo un nueve en la primera vuelta, pero en esta segunda está demostrando que está para un cinco o cinco y medio, o... Antes nos dio mucho más de lo que esperábamos y ahora nos da mucho menos de lo que esperamos. Ha sido un cambio difícil de entender y duro de asimilar para los aficionados. Como se suele decir, ni tan malos antes ni tan buenos ahora. El otro día hicieron un buen partido, pero la pelota no quiso entrar. Es una vorágine de todos en conjunto, no es cuestión de buscar más culpas en uno o en otro. Cada uno tiene su cuota. Al final hemos llegado hasta aquí y no creo que pase otro milagro com hace dos años, que nos clasifiquemos de chiripa para el play off y que pase algo como lo que ocurrió en Las Palmas.

P. Cuidadito con los vaticinios. Yo me he tenido que comer algún artículo cuando la realidad ha pegado un giro inesperado y fuera de la lógica. Y esto es el Córdoba.

R. A ver si nos sale de repente un Uli Dávila. Ojalá me equivoque. Pero vamos, me parece a mí que esta temporada...

Más que un saque de honor o cualquier otra cosa, me gustaría poder interpretar el himno en El Arcángel para dar las gracias a todos los cordobesistas y a los cordobeses que me han apoyado"

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