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El periodista Francisco Expósito analiza las consecuencias de la Guerra Civil y la dictadura en una conferencia

Vázquez Ocaña, a la izquierda de la imagen, junto a Manolete.

Redacción Cordópolis

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Bajo el título de 'Vázquez Ocaña, un periodista cordobés en la guerra y el exilio', el periodista baenense Francisco Expósito ha inaugurado la nueva temporada del tercer ciclo de 'Tiempos de historia', que organiza el Ateneo de Córdoba, analizando en su ponencia las consecuencias que tuvo para el periodismo, la libertad de expresión y para los propios periodistas la Guerra Civil y la dictadura franquista.

En su conferencia, Expósito ha destacado que Vázquez Ocaña desarrolló una gran parte de su trayectoria en la ciudad de Córdoba, donde aún no tiene rotulada una calle, y ello a pesar de que “vivió en Córdoba su etapa más brillante como periodista, donde fue reconocido por sus compañeros de profesión como uno de los articulistas más importantes de la ciudad, además de participar en actividades de promoción cultural de Córdoba, pero también de Córdoba y de sus sectores económicos, desde el turismo al impulso industrial”.

Además, Vázquez Ocaña “impulsó iniciativas como la defensa de los periodistas en los años 20” del pasado siglo, “reivindicando la dignidad de la profesión o una renovación del periodismo que huyera del sensacionalismo y la lectura fácil”.

Junto a su colaboración en los periódicos cordobeses 'Diario Liberal' y 'Diario de Córdoba', Vázquez Ocaña escribió en revistas como 'Andalucía' y 'Revista Popular', en las que fue redactor jefe, y en los años treinta fue director del semanario cordobés 'Política' y del diario 'El Sur'. Posteriormente, fue director de 'La Vanguardia' y fundador y director de la edición mexicana de 'El Socialista', junto a otras publicaciones como 'República Española'.

Por todo ello, Expósito ha señalado que una calle dedicada a Vázquez Ocaña en Córdoba “vendría a reconocer la labor de uno de los grandes periodistas andaluces de la primera mitad del siglo XX, en España y en el exilio, dejando atrás el olvido histórico que sufrió durante 50 años”.

A esto hay que unir también su elección en 1933 como diputado por Córdoba en las filas del PSOE, o la publicación en 1957 de una las grandes biografías publicadas en el exilio sobre la figura de Federico García Lorca ('García Lorca. Vida, cántico y muerte'). Precisamente, el historiador Ian Gibson llegó a calificar al periodista baenense como “uno de los primeros biógrafos del poeta”.

Consecuencias del golpe

Junto a ello, Expósito ha disertado sobre las consecuencias del golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la dictadura franquista en el periodismo, ocasionando, según ha afirmado, “el mayor exilio de periodistas de la historia de España”, pues “centenares de profesionales de la comunicación tuvieron que huir mientras en el país comenzó una dictadura que eliminó la libertad de expresión”, ya que “con la publicación de la Ley de Prensa de abril de 1938 todos los medios de comunicación se convertían en empresas al servicio del Estado”.

Cuando se produjo la marcha del Gobierno republicano en 1939, según ha relatado Expósito, “el número de profesionales se había reducido considerablemente y los que pudieron cruzar las fronteras emprendieron una vida de complicaciones que les llevaría a países como Francia o México, principalmente, con la amenaza además de la expansión de los regímenes fascistas, aliados del franquismo, que también contribuyeron a la persecución de los periodistas republicanos”.

Así ocurrió “con Julián Zugazagoitia, exministro de Negrín, exdirector de 'El Socialista' y compañero de Fernando Vázquez en este periódico”, que “fue apresado por la Gestapo en París (Francia)”, y al que “la dictadura franquista fusiló en 1940”.

Los periodistas que quedaron en España, según ha recordado, “serían sometidos a expedientes de depuración a medida que los territorios iban siendo tomados por las tropas franquistas, y los medios de comunicación que sobrevivieron se convertirían en órganos de la nueva dictadura que se estaba extendiendo”.

Junto al drama del exilio, “los centenares de miles de españoles transterrados que no pudieron regresar a su país sintieron el abandono y olvido internacional al ver que los mismos aliados que habían perseguido a Mussolini y a Hitler comenzaron a apoyar a Franco”.

En este contexto, Vázquez Ocaña habló de la “política de brazos cruzados que provocó que la Sociedad de Naciones no interviniera en el conflicto que se produjo en España en 1936”. Consideró entonces “que se dejó abandonado al pueblo y a un gobierno legítimo y democrático frente a fuerzas políticas y militares que, con la ayuda decidida de Hitler y Mussolini, asaltaban el poder”, y “tras la Segunda Guerra Mundial, miles de exiliados españoles volvían a ver cómo la sociedad internacional les daba la espalda por intereses geopolíticos. Llegaba la Guerra Fría y el enemigo ya no era Franco, ahora era Rusia”.

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