Celosía musical de raíz flamenca

Juan Carlos

La sinceridad de un flamenco, de un guitarrista que no tiene nada que demostrar porque en su trayectoria artística lo ha hecho; siendo músico siempre desde el lenguaje flamenco. Sí, Juan Carlos Romero, un ser flamenco que no tiene porque pagar peaje para mostrar afinidades con otras músicas, las que a él le motivan y le han nutrido vitalmente. En el Teatro Góngora, el jueves, el onubense mostró su Al borde del Aria, un concierto emotivo e íntimo desde la perspectiva de quien no tiene complejos a la hora de sincerarse con la música, entrelazada en la sensibilidad y técnica impecable. De esta guisa, como a él le gusta comentar, Bash, Bizet Rachmaniow, Faure, sin olvidar a Falla ni a Debussy, Handel, Fauré y el imprescindible Verdi, estuvieron presentes desde su perspectiva flamenca. Un guitarrista que a los músicos clásicos pudo decepcionar, también a los del marchamo flamenco… y qué. El lenguaje musical no tiene fronteras, el horizonte está aún por descubrir por lo que hay que agradecer a Juan Carlos Romero es el riesgo musical, su sinceridad sin tapujos para el disfrute de quienes aún no tienen entaponados los oídos.

Trémolos, arpegios, picados… desde la mano derecha; armonía desde la izquierda nutriendo de contenido el diapasón… sonido flamenco que no solo justifica la propuesta de Romero, sino que lo confirma como compositor que tiene el aval de tener a su lado a cantaoras de la talla de Rocío Márquez y Sandra Carrasco. Dos cantaoras que mostraron un perfil barroco en sus interpretaciones, como fue el "Ave María María" de Shubert, entre otras formulaciones que en el fin de fiesta, con los requeridos fandangos de Huelva, en recuerdo al inolvidable Paco Toronjo, expusieron lo que dan de sí la dos excepcionales cantaoras.

Desde el comienzo, un aficionado a la música sin complejos hubiera quedado enamorado del talento del guitarrista por tanta delicadeza de entender otros lenguajes musicales sin perder el acento, el tono, el cordón umbilical que le permite armonizar sus ancestros flamencos con un universo que no tiene dueños, solo melómanos que lo saben comprender.

Jesús Bola al piano y los teclados, Agustín Diassera en las percusiones, Manolo Nieto en el bajo, Cristina Lorenzo Cano y Laura Pérez Carmona a los violines, Verónica Mico con la viola y Sergio Garrido en el violonchelo. Todos ellos y teniendo como epicentro a Juan Carlos Romero hicieron respirar de gozo al público que asistió a este concierto, mostrando que el lenguaje musical del flamenco no tiene fronteras. Ziryab, El Pájaro Negro mostró que las cuerdas de un instrumento son infranqueables gracias a Abderraman II. Todo gracias al 38 Festival de la Guitarra de Córdoba.

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Publicado el
13 de julio de 2018 - 19:23 h
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