La última ovación y vacaciones para (casi) todos

Una aficionada abraza a Luso | MADERO CUBERO
Un numeroso grupo de aficionados blanquiverdes homenajea en la estación de Córdoba a unos futbolistas que ya están oficialmente liberados | Oltra y Xisco, aclamados

Los últimos cánticos los escucharon al subir las escaleras mecánicas de la estación. Arriba les esperaba un grupo de fieles que acudió a rendir un homenaje al Córdoba, que aún anda en el duro proceso de digestión de una eliminación en el play off. Fue hace apenas 24 horas, en Girona, ante un adversario que tuvieron contra las cuerdas hasta los últimos diez minutos de partido. Luego llegaron el 2-1, la prórroga, la expulsión de Stankevicius, el penalti no pitado en el que le rompieron la mano a Fidel y, finalmente, la última cuchillada de los locales. Todo eso quedó atrás. “Sobre el campo, la verdad”, cantaban los hinchas en la estación. Pues eso. En el campo se vio hasta dónde pueden llevar la fe y las fuerzas. Hasta las mismísimas puertas de retorno a la Primera División. Para conseguirlo no sobró nada pero sí faltó algo. O alguien.

En el tren de regreso a Córdoba no hubo demasiadas risas. El cansancio y la frustración hicieron mella en los rostros de los jugadores y el cuerpo técnico, que cada cual a su modo seguirá dándole vueltas al asunto. Ya están todos oficialmente de vacaciones. O casi. Al director deportivo, Emilio Vega, y al entrenador José Luis Oltra les toca recomponer un grupo que no será el mismo. Muchos de los que recibieron el último aplauso del cordobesismo no volverán. “Volveremos, volveremos otra vez...”. La gente cantó para animar y para animarse. El objetivo de la temporada no se cumplió. Cierto. Otros también lo tenían y se quedaron mucho más lejos de él. Habrá quien lo vea como un vano consuelo o un autoengaño. Esto es el fútbol, donde todo el mundo tiene razón. Hasta los que mienten.

Cuarenta y cuatro partidos después, el viaje ha terminado. “Xisco, quédate”, gritaron los hinchas al delantero de Santa Ponça, que termina su contrato dentro de unos días, pocos después de cumplir los 30. El capitán sonrió a todos y se fotografíó con quienes se lo pidieron. Como Razak, otro de los más aclamados. A Oltra también le cayeron piropos. No les esperaba un autobús. Cada cual se marchó a casa como pudo: algunos recogidos por vehículos de amigos o familiares; otros, en taxi o andando. El tumulto se diluyó poco a poco, con las niñas gritando “guapos” a los jugadores y los últimos autógrafos de un curso que quedará marcado por un tono agridulce. “Lo que ha hecho este equipo se valorará con el tiempo”, dijo Oltra en Girona. Este martes, a mediodía, está prevista una comparecencia del entrenador ante los medios para echar el broche al curso. Los jugadores ya estarán haciendo las maletas. Y los hinchas que jalearon a su equipo derrotado, reconociéndole su entrega, iniciarán el proceso de reilusionarse con una nueva temporada, una nueva vida. Eso es el fútbol.

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