La trinchera de Sandoval: instinto de protección

Jesús Valentín y Aythami, centrales del Córdoba, en un entrenamiento | CCF

Sandoval reparó en la temporada pasada una avería en el Córdoba: su vulnerabilidad defensiva. El conjunto blanquiverde venía lastrado desde hacía tiempo por una fragilidad atrás que le convertía en un equipo top entre los más goleados de Segunda. De hecho, cuando llegó el entrenador madrileño, el conjunto blanquiverde ostentaba ese bochornoso récord. Estaba en puestos de descenso y encajaba casi dos goles por partido (1'88), una cantidad inasumible que ni siquiera era capaz de compensar con una productividad en ataque más que notable, con Sergi Guardiola como inspirado goleador. Ahora, las circunstancias obligan a Sandoval a perpetuar aquella condición de equipo incómodo y difícil de batir. Tiene un punto a favor fundamental: cuenta con todos los protagonistas.

Pawel Kieszek, uno de los porteros más reputados de la categoría, continúa defendiendo el marco del Córdoba. La retaguardia, con el sistema de Sandoval, la forman los mismos -de momento sigue siendo así- de la Liga 17-18. En una defensa de tres centrales, los puestos son para Aythami Artiles, Álex Quintanilla y Jesús Valentín. Los carriles quedan para José Manuel Fernández en la derecha y Javi Galán por la izquierda. En la campaña pasada contó con el repuesto del sevillano José Antonio Caro, que se adaptaba como central o lateral derecho. El ex del Betis firmó por el Albacete Balompié tras terminar contrato en El Arcángel. Su puesto lo cubre un futbolista, Luis Muñoz, que también se desenvuelve en las mismas posiciones que el de Estepa y ha llegado a préstamo por parte del Málaga, que lo recuperó tras cesión al Lugo. Loureiro y el promocionado Víctor Mena son relevos en los laterales. Para remedios de urgencia, Sandoval tiene piezas que ya usó como Álex Vallejo, Edu Ramos o Frank Bambock. La trinchera está asegurada.

Sandoval ha insistido desde su llegada en la intención de mantener la inercia ganadora del final de la pasada temporada. Dado que ha perdido a sus mejores referentes ofensivos -Guardiola y Reyes-, además de Narváez (Betis) o Eneko (Cádiz), y de que tiene a un nueve como Jona cedido al Lugo, el Córdoba está más condicionado si cabe a su solidez defensiva. El técnico de Humanes batió récords en el Córdoba, consiguiendo 32 puntos en 16 partidos. En los 26 anteriores, sus tres predecesores -Carrión, Merino y Romero- habían logrado acumular 19.

El Córdoba marcó en los últimos 16 partidos del ejercicio liguero 17-18 un total de 27 goles y encajó 16. En lo que se refiere a las ocasiones en que fue batido, el conjunto blanquiverde venía de ser el más goleado de la categoría con la friolera de 49 dianas en contra en 26 citas. Tenía entonces un promedio de 1,88 goles encajados por choque. Este porcentaje cayó en la época de la remontada a uno. Y porque en algún que otro duelo sufrió más de lo habitual, como ante el Huesca (2-4). En cuanto a los tantos a favor, los cordobesistas pasaron de 1,15 por enfrentamiento a 1,69 con Sandoval. Ahora lo tienen más difícil, principalmente por la falta de especialistas en ataque. Aunque todo puede pasar. En cualquier caso, el Córdoba no está para jugar a la ruleta rusa desde la primera jornada y parece claro que apostará por lo que mejor sabe (y puede) hacer: defenderse.

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