Stankevicius y la autopista maldita del ala derecha

Stankevivius, en La Romareda ante el Zaragoza | LOF
El defensa lituano ha recobrado en el Córdoba un rol protagonista: ha  jugado ocho partidos mientras que el curso pasado, en el Hannover 96, sólo fue alineado dos veces en toda la Bundesliga

Está en el foco desde que tocó Córdoba. Llegó a la plantilla a última hora, tras descartar una oferta del Parma italiano y con el aval de una sólida trayectoria como profesional en la posición de defensa central. Los aficionados le recordaban de sus etapas en el Sevilla y el Valencia como un jugador seguro, célebre por la potencia de sus saques de banda. Aquí, las necesidades del colectivo le marcaron el camino. Oltra le encomendó una tarea en el lateral derecho, seguramente la posición más controvertida –junto a la del medio organizador– en los últimos tiempos en el Córdoba. Y Marius Stankevicius (Kaunas, 1981) se ha dedicado desde entonces a hacer todo lo que ha podido para sacar la faena adelante. Compromiso no le falta, pero lo está pasando francamente mal. En la última jornada, en la que el Córdoba vio frenada su racha triunfante ante el Alavés (3-2, en el tiempo añadido), dos de los tantos vitorianos llegaron por su zona. Su imagen quedó en entredicho, aunque el veterano internacional –67 veces– lituano también puede vanagloriarse de ser uno de los fijos en un equipo que está cimentando desde atrás su mejor arranque liguero del siglo. En cualquier caso, su papel no está siendo nada fácil. Las ayudas de Pedro Ríos en la banda derecha están resultando básicas para camuflar las flaquezas de Stankevicius, que se dejan sentir especialmente en el tramo final de los partidos.

Stankevicius y Dalmau son los herederos del puesto que en los dos cursos anteriores cubrieron Adrián Gunino y Edu Campabadal, dos futbolistas cuyo desempeño siempre estuvo bajo sospecha. Aún así, resistieron un par de campañas completas, una en Segunda con ascenso y la última en Primera. El lituano tiene un perfil muy distinto a todos ellos. El Córdoba gana oficio en la demarcación y posiblemente minimice las locuras ofensivas y las desaplicaciones, pero pierde otras virtudes muy ligadas al vigor físico: velocidad, capacidad de anticipación... Hay una evidencia. Stanke es el futbolista más veterano de la plantilla blanquiverde, con 34 años cumplidos, y su pasado reciente le ha venido lastrando. “No es igual entrenar que jugar. Necesito ritmo de partidos”, dijo en su primera comparecencia ante los medios. El zaguero sólo intervino en dos partidos en toda la temporada pasada en la Bundesliga con el Hannover 96.  El 25 de octubre de 2014, hace justamente un año, disputó 72 minutos en la victoria de su equipo por 0-1 ante el Borussia Dortmund de Jurgen Klopp. Se lesionó y, tras recuperarse, nunca volvió a tener un sitio. Intervino en los últimos 8 minutos del partido en casa ante el Friburgo (2-1), que cerraba la temporada. Ochenta minutos en total en dos encuentros. En el Córdoba lleva ocho completos en diez jornadas. Entró en la jornada tres y no se ha movido del campo: 720 minutos de juego.

Con cuatro tarjetas amarillas acumuladas (Alcorcón, Zaragoza, Bilbao Athletic y Alavés), Stankevicius está a una de la suspensión por un partido, una circunstancia que comparte con el central Héctor Rodas y el pivote Sasa Markovic. Ante la inminencia de su salida del once –estadísticamente, es el jugador blanquiverde con más amonestaciones en menos tiempo–, Oltra tendrá que buscar un repuesto. La rehabilitación de Albert Dalmau –el joven catalán es uno de los descartes habituales en la lista, junto al punta Arturo– es una opción. Otra sería remover las fichas polivalentes y tirar de Luso para atrás. El próximo sábado, ante el Nástic de Tarragona, no parece probable que Stankevicius abandone el sitio que ha hecho suyo, un lateral derecho que sigue siendo una zona de riesgo para el Córdoba y un punto de debate permanente. Y el asunto ya dura años.

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