Se queda a medias

Un defensa frena a Florin Andone | MADERO CUBERO
El Córdoba ofrece una versión más compacta ante el Tenerife, pero colecciona ocasiones erradas y termina cediendo un empate en El Arcángel | Los de Oltra siguen fuera de la zona de 'play off'

Fue mejor que otras veces. No encajó gol y dominó, especialmente en la segunda parte, a un adversario enrachado y muy competente. Generó ocasiones. Las falló todas. Evitar un récord histórico de derrotas en El Arcángel se puede -y se debe- considerar una triste recompensa para un Córdoba que sigue atascado en su estadio, una tómbola en la que el visitante siempre se lleva algo. El Tenerife engarzó su décima jornada sin perder y sigue haciendo cuentas para engancharse al play off. Igual que el equipo de Oltra, que ahora es décimo con 52 puntos. Está sólo a uno de distancia del paquete cabecero. Los más optimistas podrán decir que jugando como lo hizo hoy podrá meterse al final en la pelea por subir a Primera. Sobre esa sensación construirá el cordobesismo sus esperanzas de reforzar la condición de aspirante, que pasa por una próxima cita en el Carlos Tartiere ante el Oviedo. El episodio en casa fue frustrante por el resultado, que significa el primer punto agarrado por los blanquiverdes... de los últimos 21 en casa. Un expediente X que nadie es capaz de resolver.

No parece probable que Oltra pegue volantazos en la alineación de aquí al final. Que no lo hiciera sería, en todo caso, una buena señal. El once que ganó en Huesca y mantuvo la puerta a cero por primera vez en la segunda vuelta repitió presencia en El Arcángel. Empezando por Razak, el controvertido meta ghanés, y terminando por Xisco y Florin Andone, la pareja de delanteros más mortífera del campeonato. Esta vez no se notó. Y no porque no lo intentaran. El onubense fue de los más entonados hasta que Oltra le cambió por Nando. Y Florin remató con todas las partes del cuerpo.

La cuenta atrás de las últimas diez jornadas se ha convertido en una ruleta rusa, un baile de malditos en el que todo el mundo está bajo sospecha. El que los equipos se conozcan a fondo y sepan de qué pie cojea cada cual no impide que semana tras semana se produzcan resultados sorprendentes, si es que ese calificativo se puede aplicar a una división en la que pasan cosas muy raras. Como que un equipo como el Córdoba engarce seis derrotas seguidas en un estadio célebre por la fidelidad de su público -más que en casi ningún sitio- y otro como el Tenerife, que llegó a ser colista, ande haciendo cuentas para ascender a Primera.

El respeto se mascaba en una mezcla con la ilusión y el miedo. No hay ya partidos intrascendentes. La puesta en escena y el aliento desde la grada obligaban al Córdoba a estar a la altura de las circunstancias, recordándole esa deuda con la hinchada tantas veces repetida como impagada. No es que los de Oltra se desmelenaran y atosigaran al Tenerife, entre otras cosas porque la formación chicharrera no se dejó amilanar y se desenvuelve con esa seguridad que da el que las cosas salgan bien. Cuando uno lleva nueve jornadas sin perder se vuelve más valiente. El Córdoba, que salía arrastrando la cadena de seis derrotas caseras, no se mostró cobarde pero no cayó en la temeridad. Se plantó bien, no cometió pifias y se dedicó a hacer lo que mejor sabe: esperar en el sitio, robar pelotas y enviarlas en las mejores condiciones posibles a sus rutilantes puntas, que casi siempre saben lo que hacer con ellas. En el minuto quince, una buena combinación entre Fidel, Xisco y Pedro Ríos terminó con un remate del jerezano, que empaló el balón tal y como le venía desde fuera del área. Salió fuera.

El Tenerife de Pep Martí toca bien la pelota. Se le ve trabajado, con empaque. Y cuenta con futbolistas que saben lo que es inventarse algo de la nada. Como Javi Lara. El cordobés era observado desde la grada como a un amigo sospechoso de traición. El montoreño, profesional contrastado con más de una década de servicios -ninguno en el Córdoba-, tuvo en sus botas una de las mejores oportunidades. En el lanzamiento de una falta colocó el balón en el corazón del área y Razak salió de un modo extraño, atosigado por dos jugadores insulares. El ghanés no se quedó con el balón, que cayó muerto junto a la portería. El remate a gol posterior lo anuló el árbitro, que vio falta. En la grada se escuchó un suspiro de alivio.

En los últimos minutos del primer tiempo se embarró la cosa. Muchas faltas, malas caras en el césped, algunas tarjetas que salieron a relucir y un nerviosismo que no desembocó en nada porque Pérez Pallás pitó el final. El Córdoba no se vio demasiado en ataque ni tampoco el Tenerife. Con las porterías a cero, los equipos jugaban sus bazas anímicas. Los anfitriones tenían toda la presión y les aguardaba un segundo acto de angustia creciente si no llegaba el gol.

Nada más regresar al césped, el Córdoba enseñó sus intenciones. Con la arenga del vestuario aún caliente, el cuadro blanquiverde tuvo una doble oportunidad en los primeros segundos. Xisco y Pedro Ríos pudieron batir a Roberto. El Tenerife no se quedó quieto. Al minuto y medio, Razak se tuvo que lanzar para desviar un latigazo de Nano con la derecha. En menos de dos minutos hubo más situaciones de riesgo en las áreas que en toda la primera parte. A los cuatro minutos, Fidel no llegó con la punta de la bota y en posición ideal a una pelota que Xisco había enviado al área. El Arcángel se calentó. Los cordobesistas eran consecuentes con sus premisas. Había que ganar y ya hacían algo más que darlo a entender. Tras un jugadón de Fidel, Florin giró el cuello para conectar un cabezazo que salió junto al palo.

Las consignas para mantener la trinchera protegida desembocaron en un celo absoluto de los zagueros en su labor. En el minuto 55 ya tenían tarjeta los dos laterales -Stankevicius y Cisma- y uno de los centrales -Héctor Rodas-, una circunstancia que otorgaba un plus de dramatismo a la situación. También la vio Luso, otra de las piezas claves del entramado defensivo de Oltra. Los contratiempos también llegaron a la punta. Xisco recibió un golpe en las costillas en un salto y se marchó dolorido a la banda. Oltra sacó en lugar del balear al chileno Pineda. El nerviosismo crecía a medida que avanzaba el cronómetro y los fantasmas del pasado comenzaban a revolotear sobre El Arcángel.

A cinco minutos llegó la ocasión más clara de todo el partido. Pedro Ríos lanzó un disparo a quemarropa desde dentro del área, se la coló bajo el cuerpo al meta Roberto y Carlos Ruiz, en la línea de gol, despejó el balón. Los blanquiverdes se echaron a la vez las manos a la cabeza, en una coreografía que a fuerza de repetición no necesita ensayos. En el 87, Florin Andone se encontró con un balón franco dentro del área y pegó un zurdazo que se le fue arriba. El asedio al marco chicharrero era ya constante. Pero ahí se quedó.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 0: Razak, Stankevicius, Héctor Rodas, Deivid, Domingo Cisma, Luso, Caballero, Pedro Ríos (Markovic, 87'), Fidel (Nando, 65'), Xisco (Pineda, 74') y Florin Andone.

CD TENERIFE, 0: Roberto, Cristian García, Carlos Ruiz, Germán, Saúl, Vitolo, Aitor Sanz, Suso (Cristo González, 80'), Javi Lara (Moutinho, 65'), Lozano y Nano (Omar, 90').

ÁRBITRO: David Pérez Pallás (Comité Gallego). Amonestó con cartulina amarilla a los locales Florin Andone, Domingo Cisma, Stankevicius, Héctor Rodas y Luso y a los visitantes Saúl García y Vitolo.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 35ª jornada de la Liga Adelante disputado en el Estadio Municpal El Arcángel de Córdoba ante 13.332 espectadores.

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