Perdido y sin saber qué hacer

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El Córdoba es un boceto, una caricatura, un sinsentido. Hizo lo que pudo en El Alcoraz y salió derrotado. También es un imán para las desgracias. Le marcaron el primero en fuera de juego y los planes de reacción que hubiera podido idear en el descanso le explotaron en la cara con un tercer gol a los pocos segundos. Se lesionó Fernández, su defensa más fiable, y los experimentos en la zona de atrás siguen alcanzando cotas tragicómicas. El Córdoba es un coladero. Y también va camino de convertirse en un destructor de tópicos del fútbol o, más bien, en una excepción que confirma reglas. Eso de “a entrenador nuevo, victoria segura” suena como un chiste macabro en El Arcángel. Solo un equipo como el Córdoba es capaz de desmentir ese clásico aserto de un modo tan radical: con su nuevo entrenador -Juan Merino, que suplió a Luis Carrión- no solo no hay triunfos sino que ha batido el récord de partidos sin ganar tras un cambio en el banquillo en 63 años de historia del club. Increíble.

Mientras se siguen colocando tiritas retóricas en una herida sangrante, el Córdoba se hunde sin remisión. A Merino le terminó ocurriendo lo mismo que a Carrión. Ambos acabaron desquiciados por la falta de competencia del equipo y buscaron remedios como el mago que remueve en su chistera para ver qué agarra, pero sin tener el truco preparado. El linense cambió todo lo que podía cambiar... menos los resultados. En El Alcoraz, un escenario de leyenda en el imaginario cordobesista -allí obtuvo un ascenso a Segunda hace una década-, la formación experimentó un meneo brutal con respecto a la de la semana anterior. Fernández y Pinillos se mantuvieron en los flancos, con una pareja de centrales inédita: Caro y Soler. El primero, renqueante durante los últimos días, llegaba después de más de un mes sin competir por lesión; el segundo, un chaval de Ontinyent que llega desde el filial, debutaba en la categoría. Aguza y Edu Ramos sabían que tendrían que echar una mano desde su posición para acorazar la retaguardia, que sigue presentando la bochornosa etiqueta de ser la más goleada en el mapa del fútbol profesional español. Salió de inicio Jovanovic, Alfaro pasó de la grada al césped... Hizo Merino seis cambios en el once titular para combatir al mejor anfitrión del campeonato.

Al Huesca la faltaba el colombiano Cucho Hernández, su jugador estelar, pero nadie lloraba la ausencia del joven delantero. Apenas unos minutos de tanteo le bastaron al líder para entender lo que proponía el Córdoba. Disciplina en las marcas, posiciones firmes y a aguantar para buscar alguna contra, ya fuera hilando por la banda -especialmente la de un peleón Jovanovic- o enviándole un balonazo largo a Sergi Guardiola para que se buscara la vida. Un estilo ramplón y menor, pero quizá el único que puede permitirse un equipo como el Córdoba. Seguramente en otras circunstancias le valdría para estar ahí, arañando puntos de aquí y allá, con alguna victoria casual que le permitiera armar un discurso mínimamente aceptable sobre las oportunidades que plantea la Segunda División hasta a quienes no se las merecen. Pero si a esas formas toscas se le une el estado de nerviosismo generalizado -desde el césped hasta el banquillo-, el resultado es éste.

A los once minutos, Pawel protagonizó un paradón ante Sastre, que soltó un derechazo brutal a quemarropa. El polaco no pudo evitarlo, sin embargo, poco después del primer cuarto de hora. Gallar terminó rematando en fuera de juego un balón que antes había tocado Sastre, de cabeza, al saque de un córner. Ni el árbitro ni el linier se dieron cuenta, así que el gol subió al marcador y al Córdoba se le disparó el pulso. Tuvo algún atisbo de reacción, más detectable a la hora de meter el pie en balones divididos y ese tipo de jugadas en las que las vísceras se ponen de relieve que a la hora de construir fútbol. Eso es otra cuestión. Un tiro alto de Sergi Guardiola fue el primero y principal testimonio en ataque de los de Merino, que recibieron otra puñalada poco antes del descanso.

Melero terminó poniendo el balón en la red después de un córner lanzado por Ferreiro. Esta vez peinó Jair Amador en el primer palo -donde se apiñaban siete cordobesistas y el portero- para ponerla en el segundo, en donde el jugador oscense estaba totalmente solo y libre de marca. El Córdoba se quedó petrificado. No lo estaba haciendo del todo mal, pero es tanto el terreno que tiene que recuperar y tan pocos sus argumentos que lo normal es que le suceda esto.

Y a los 25 segundos de la reanudación, Ferreiro hizo el tercero. El azulgrana se llevó la mejor parte en una serie de rechaces y batió a Kieszek. Lo de siempre. Al Córdoba no le sale absolutamente nada. Unos minutos después, Fernández -el defensa más fiable y el que más minutos ha jugado en todo el campeonato- pidió el cambio tras un mal giro de tobillo. Merino sacó en su lugar a Javi Lara. A todo esto, el Huesca seguía a lo suyo. Con el partido resuelto, tocaba con solvencia y gobernaba con autoridad a un adversario desnortado. Merino quitó a Caballero, que estaba parcheando el lateral derecho, para colocar a Javi Galán. Un rato más tarde dio un sitio a Jona. Pero ya no había partido. El Huesca lo tenía en mano y los blanquiverdes trataban de mantener el orgullo para no encajar una goleada más rotunda.

El tramo final fue especialmente duro para el Córdoba. Con la gente haciendo la ola en las gradas de El Alcoraz, pidiendo sangre, el cuadro de Rubi apretó un poquito y se plantó varias veces en el área de Kieszek, que añadió unas cuantas intervenciones brillantes en ocasiones claras de los azulgranas. En medio de un panorama lánguido surgió Sergi Guardiola para mejorar su expediente personal en este desastre colectivo. El jumillano, en una acción individual, superó a Remiro con un lanzamiento colocado y añadió el octavo gol a su cuenta particular. Lo celebró sin jolgorio. Nadie corrió hacia la portería para, al menos, escenificar una vana ilusión recogiendo con prisa al balón para sacarlo desde el centro. Quedaba todavía media hora. Al final, Kieszek, los postes y Pinillos en la línea de gol evitaron una masacre.

FICHA TÉCNICA

SD HUESCA, 3: Remiro; Akapo, Pulido, Jair, Brezancic (Alexander González, 59'), Aguilera, Sastre, Álex Gallar (Luso Delgado, 82'), Melero, Ferreiro y Chimy Ávila (Camacho, 77').

CÓRDOBA CF, 1: Pawel Kieszek, Fernández (Javi Lara, 50'), Caro, Soler, Pinillos, Edu Ramos, Jovanovic, Caballero (Javi Galán, 53'), Aguza, Alfaro (Jona, 65') y Sergi Guardiola.

ÁRBITRO: Ais Reig (Comité Valenciano). Amonestó con tarjeta amarilla a Brezancic y Aguza.

GOLES: 1-0 (18'). Álex Gallar. 2-0 (40') Melero. 3-0 David Ferreiro (46'). 3-1 (62') Sergi Guardiola.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décimo séptima jornada del campeonato nacional de Liga 1|2|3, disputado en el Estadio El Alcoraz de Huesca ante 3.560 espectadores.

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