Parecido no es lo mismo

Florin Andone celebra su gol | LOF
El Córdoba sobrevive a sus errores y arranca un punto en Santo Domingo tras un encuentro alocado | Los de Oltra siguen empotrados en la zona alta tras empatar en Alcorcón (3-3)

Fue uno de esos partidos que gustan a los espectadores y que irritan a los entrenadores. Un encuentro trepidante, en el que sucedieron cosas raras. El Alcorcón llevaba casi un mes sin marcar un gol y firmó tres. El Córdoba, que pasa por ser un conjunto con oficio atrás, dejó escenas de auténtica verbena en la retaguardia. Sus pifias le costaron perder dos puntos que, seguramente, hubieran sido un premio excesivo para sus méritos. Tampoco el Alcorcón fue un dechado de virtudes. Marcó el empate a falta de tres minutos y en una acción más que dudosa, en la que David Rodríguez cabeceó a la red después de que Insa intentara por su parte el remate. Tanto uno como otro estaban libres de marca y, si la tenían, parecía ejercida por control remoto. Algo extraño en un equipo que aguantaba un marcador valiosísimo, que le permitía recuperar una plaza en los puestos de ascenso directo a Primera y apuntarse un triunfo en un estadio en el que jamás había ganado. Además de recobrar una autoestima de la que no anda precisamente sobrado en los tiempos que corren. Oltra dijo que seguramente iban a necesitar más de un gol para ganar. Marcaron tres y no lo hicieron. Habrá que mirar qué está pasando.

Todo empezó de dulce para el Córdoba, que se asomó con descaro al área alfarera. No había llegado el crono al minuto de juego y Pedro Ríos ya había ensayado el disparo a puerta con mucha intención. Al Alcorcón se le quedó la cara cortada antes del minuto cinco. Un balón caía del cielo y hacia él salieron disparados los dos centrales amarillos, pero ninguno lo cazó. Sí lo hizo Pedro Ríos, que conectó como pudo el golpeo. La pelota le cayó a De Tomás, que le dio un trato exquisito. Con un suave toque de derecha dejó vendido a Dmitrovic y salió después golpeándose el escudo en dirección al sector de la grada en el que los enfervorecidos seguidores cordobesistas daban rienda suelta a su euforia. La felicidad era eso. El escenario parecía el ideal: uno de los equipos más expertos en el fútbol de contraataque -el Córdoba- tenía ventaja sobre otro -el Alcorcon- que llevaba tres partidos enlazados sin marcar un gol. Pero esto es Segunda. No es Liga para despistados. Y el Córdoba lo estuvo. Y lo pagó. La renta de su buen comienzo se disipó.

A los 12 minutos, un córner a la izquierda de Falcón sirvió para escenificar una desaplicación colectiva en la defensa del Córdoba, que permitió que el balón llegara al corazón del área sin que nadie acertara a despejarlo. Tampoco nadie estuvo atento a la llegada en carrera de Chema, que le pegó con rabia y de puntera para sellar el 1-1. El Alcorcón, envalentonado, presionó con ferocidad y envió servicios constantes a David Rodríguez. El veterano ariete fue un incordió para la zaga blanquiverde. Provocó faltas, tarjetas y abrió huecos con sus movimientos sin balón para que entraran sus compañeros. El punta de Talavera fue decisivo en el minuto 17, aunque el principio de la acción fue una lotería. Su suerte fue la desgraciada acción de Víctor Pérez, que acudió con un ímpetu excesivo a despejar un balón dentro del área. El esférico pasó de largo y el movimiento del mediocentro, que no hubiera pasado de un lance más o menos cómico, terminó siendo dramático porque impactó en David Rodríguez, quien mientras se retorcía en el césped esbozó una sonrisa al ver al árbitro dirigirse al punto de penalti. El goleador del Alcorcón agarró la pelota y superó con habilidad a Falcón: 2-1. Y el Córdoba, desconcertado. Sus fallos le condenaron a tener que empezar de nuevo.

Y en éstas surgió Florin. El rumano tuvo una opción clara en el minuto 32. Se fue en un contraataque y cuando enfilaba a Dmitrovic vio cómo Vega le llegaba por detrás para tocarle, desequilibrarle y adelantarle en la carrera para sacar la pelota. El internacional se desgañitó protestando en vano. Cuando Oltra tuvo que sacar a Raúl de Tomás -doliéndose de un golpe que le propinó Fernando- para incluir a Markovic, el Córdoba atravesaba por su fase más oscura. Falcón, con un vuelo excepcional, evitó que Razvan marcara el tercero para el Alcorcón en el lanzamiento de una falta. El feo panorama dio un giro a falta de tres minutos para el intermedio. Intervino, cómo no, Florin Andone. El internacional rumano recogió un preciso servicio de Domingo Cisma tras un córner, cuando los defensores amarillos salían en tropel. Florin capturó el balón que le llegaba en globo y sin dejarlo caer le pegó duro y adentro. La igualada insufló nuevos bríos a un Córdoba que se fue a los vestuarios con la sensación de haber sobrevivido a una tormenta. Rodríguez, en el último suspiro de la primera parte, no llegó a cabecear un excelente centro en rosca de Álvaro Rey.

La pelea continuó bajo los mismos parámetros. Fútbol de trazo grueso, gestos crispados y escopetas cargadas. El Córdoba remendó el partido a los diez minutos. Dmitrovic no fue capaz de blocar un disparo de Markovic y el balón se quedó muerto en el área. Pedro Ríos llegó disparado y remachó el tanto. Con la ventaja recuperada, el Córdoba pareció juramentarse para apretar filas y no cometer ninguna tontería. Estuvo a punto de conseguirlo. La salida de Eddy Silvestre, que debutó como blanquiverde, en lugar de un desafortunado Victor Pérez aportó solidez en el mediocampo. El de Roquetas, además, se dejó ver en ataque. Muñiz lo intentó con Collantes y Pastrana, pero el Córdoba resistía.

Un aluvión de tarjetas y fútbol subterráneo dieron un aspecto tenebroso al final del choque, en el que se dibujaba el clásico escenario de un equipo bien pertrechado aguantando las embestidas, con más rabia que método, de un rival herido. El Alcorcón sólo ha perdido un partido en Santo Domingo, entre otras razones, por su fe. A falta de fútbol, puede servir. Sobre todo si encuentra el apoyo de la suerte. Un centro desde la derecha le llegó a Insa, que no remató a puerta. Falcón iba por el aire cuando apareció David Rodríguez para desviar con la testa la trayectoria del balón. Todo el mundo protestó lo que parecía: fuera de juego. El árbitro señaló el centro del campo y ahí se acabó la esperanza de victoria del Córdoba, que podrá consolarse por el valor de la igualada en uno de los recintos más duros de la competición, aunque también se lleva algunos datos para reflexionar. El Córdoba fue un equipo parecido al que era hace un tiempo... pero no el mismo.

FICHA TÉCNICA

AD ALCORCÓN, 3: Dmitrovic, Fede Vega (Nelson, 57'), Chema, Fernando Román, Bellvís (Pastrana, 70'), Fausto, Natxo Insa, Álvaro Rey (Collantes, 57'), Razvan, Máyor y David Rodríguez.

CÓRDOBA CF, 3: Falcón, Stankevicius, Deivid, Bijimine, Domingo Cisma, Luso, Víctor Pérez (Eddy Silvestre, 60'), Pedro Ríos (Nando, 87'), Fidel, Raúl de Tomás (Markovic, 35') y Florin Andone.

GOLES: 0-1 (4') Raúl de Tomás. 1-1 (12') Chema.

2-1 (18') David Rodríguez, de penalti. 2-2 (43') Florin Andone. 2-3 (56') Pedro Ríos.

3-3 (84') David Rodríguez.

ÁRBITRO: Guillermo Cuadra Fernández (Comité Balear). Amonestó con cartulina amarilla a los locales Fernando Román, Bellvís, Fausto y Chema y a los visitantes Víctor Pérez, Deivid, Domingo Cisma, Eddy Silvestre y Luso.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada del campeonato de Liga Adelante disputado en el Estadio de Santo Domingo ante 3.337 espectadores. Un grupo de un centenar de aficionados cordobesistas se dejó sentir en las gradas.

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