A palos por la vida: la resaca del Córdoba

Andrés se retira del campo en el Córdoba-Málaga (1-1) en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Lamentos por lo que pudo ser. Juramentos por lo que será. El Córdoba tuvo en sus manos una victoria ante el Málaga que valía tres puntos en la clasificación y mil en la autoestima de un grupo que recibe cada semana, religiosamente, su ración de frustración. A veces merecida, a veces no. Jugando sin garbo ni eficacia o haciéndolo con emocionante abnegación y sentido colectivo. No hay manera. El estreno de Rafa Navarro en el banquillo se notó. “Hubo un cambio fantástico”, dijo en la zona mixta Carrillo, que se marchó tan dolido como todos sus compañeros. Un gol en el tiempo añadido golpeó la esperanza, pero aún queda algo en el depósito. Así, al menos lo ve Andrés Martín, que se dislocó un hombro y siguió dando guerra en el césped. “Ha sido un palo duro para nosotros y para la afición, pero tenemos que seguir remando”, dijo el delantero de Aguadulce.

Con la llegada de Rafa Navarro, el Córdoba mostró otra cara. Fue más práctico y supo sufrir, colocando el encuentro donde más le interesaba. Volvió a marcar primero, como ha sucedido en las últimas semanas. Esta vez no le remontaron el partido, pero se fueron con la sensación de haber perdido dos puntos por el tanto de N'Diaye en el descuento. “Carlos (Abad) no tuvo que hacer ninguna parada importante”, en la primera parte, dice Andrés, que dí admite que “en la segunda sí tuvieron una ocasión muy clara, más la de N'Diaye, que sí la metió muy bien”.

“Sólo queda currar”, apunta el delantero, que desveló que “Rafa (Navarro) nos ha metido la idea de estar juntitos y muy solidarios con el compañero”. Ese talante deberán mantenerlo el próximo domingo en Almendralejo, donde aguarda el Extremadura en lo que será un partido al límite en todos los aspectos. “Hay que ir a muerte”, resume Andrés, porque no les queda otro remedio que “ir a ganar”. Él dice que no faltará a la cita, pese a que sufrió una luxación de hombro de la que tuvo que ser atendido en el césped por los médicos. “He llamado al doctor porque se me ha salido el hombro, aunque ha entrado después y he podido jugar más”, dijo.

A José Ángel Carrillo le dejó el partido con una fuerte carga de frustración. El delantero dijo que el Córdoba hizo “un trabajo espectacular”, pero “en una jugada con mala suerte, porque el despeje de le queda a ellos, acaban con centro y gol”. El bajonazo por el gol del Málaga en el tiempo añadido debe dejar paso, a juicio del murciano, a una valoración del punto logrado porque “siendo realistas” y “con los pies en el suelo”, el empate contra todo un Málaga es “valioso”. La necesidad blanquiverse, sin embargo, hace que esa cosecha resulte escasa. Con 22 puntos sumados, necesita cuadrar cuentas muy rápido para salir de un estado que crea tensión.

“Ahora tenemos una nueva semana para trabajar, ver las carencias que pueda tener el Extremadura e intentar ir a por ellos”, declaró el ex del Cádiz, que subraya que el Córdoba fue “inteligente” porque estuvo “junto en todo momento” y “sabíamos lo que hacíamos”. “Hay que seguir trabajando para ir a Extremadura y afrontar lo que será una gran final”, admite Carrillo, que vio en la llegada de Rafa Navarro un revulsivo. “Tenemos que seguir con esa intensidad, esas ganas y esa ilusión, porque vino un nuevo entrenador y un cambio de sistema”, expuso el ariete, que apela a “ser inteligentes” para “plasmar en el campo lo que nos pida el míster”.

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