Paco, Berges, el Córdoba y un fin de curso muy loco

Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano.
El destino ha colocado a dos de los futbolistas cordobeses más célebres de la era moderna en el último capítulo de una amarga temporada | Rayo y Jaén, rivales del CCF y su filial

Paco Jémez y Rafa Berges son dos referencias del fútbol cordobés. Junto a Toni Muñoz -capitán del doblete del Atlético de Madrid en el 96 y ahora director deportivo del Getafe-, los que mayor éxito alcanzaron en la década de los 90 y principios del nuevo siglo como futbolistas. Paco y Berges son ahora entrenadores. El primero, del Rayo Vallecano; el segundo, del Real Jaén. Y este fin de semana vuelven a Córdoba. Uno estará en El Arcángel para un día tristemente especial: el de la despedida del club de su tierra de la Primera División. El Córdoba-Rayo (domingo, 19:00 horas) supondrá un reencuentro con aristas, en una situación francamente incómoda. Los blanquiverdes, colistas destacados, ya descendieron matemáticamente hace tiempo -moralmente, mucho antes- y apenas les queda en juego su honra deportiva. Al otro entrenador cordobés, Berges, le tocará otra papeleta compleja en El Fontanar (domingo, 17:00 horas), donde su equipo se cruzará con un Córdoba B que necesita a toda costa la victoria para agarrar, si se dan otros resultados favorables, un puesto en la promoción de permanencia. No ganar conduce directamente al filial blanquiverde a la Tercera División. Y la mano que lo ejecute puede ser la de un ex jugador y ex entrenador suyo. Un trago.

El Córdoba-Rayo es la penúltima oportunidad del equipo de José Antonio Romero de lograr un triunfo en la segunda vuelta, en la que sólo ha sumado dos puntos en un lamentable récord. La victoria más reciente de los blanquiverdes fue en Madrid, en el mes de enero. En Vallecas, ante el Rayo, un 0-1 con autogol de Abdoulaye Ba tras jugada de Florin Andone. A Paco le sentó como una patada en el tobillo. Todavía andaba por allí Miroslav Djukic, que vivía sus mejores días después de sumar seis puntos en una semana. Ahora todo es distinto. Ya descendido, el Córdoba echará el persianazo a El Arcángel ante Paco Jémez, que llega al frente de un Rayo que ganó este lunes al Getafe (2-0) y que sigue peleando por conseguir el séptimo puesto, con billete para Europa. Quién se lo iba a decir a Paco cuando se fue al final de la temporada 11-12, tras dejar al Córdoba en la primera ronda del play off de ascenso a Primera. Desde entonces no se movió de Vallecas, pese a que los rumores sobre su marcha son insistentes. Ahora le colocan como sustituto en el Sevilla de Unai Emery si éste se marcha a Italia.

Paco Jémez fue el primer entrenador de Carlos González cuando éste adquirió las acciones del Córdoba. No terminaron demasiado bien. “No creo que le dé un abrazo cuando lo vea”, declaró Jémez en las vísperas del partido de la primera vuelta. El domingo, ya se verá. Paco, sancionado con dos partidos por su expulsión ante el Valencia, tendrá que buscar acomodo en la grada de El Arcángel tras cumplir el primero este lunes ante el Getafe.

Rafael Berges fue el sustituto de Paco Jémez en el banquillo del Córdoba para la temporada 12-13 en Segunda División. González le destituyó -posteriormente manifestó su arrepentimiento- a falta de nueve jornadas, cuando el equipo iba en el puesto noveno, para buscar una reacción en busca del play off de la mano de Juan Esnaider, que vino avalado por Alfredo Duro aunque a la vista de los resultados todos se desmarcaron. El Córdoba fue un disparate de equipo y si la liga dura dos jornadas más, acaban descendiendo. Berges, sin equipo desde entonces, se enroló con la temporada en curso en el Jaén con el objetivo de llevarlo a la liguilla de ascenso a Segunda A. Los planes se torcieron pronto y el club de la capital del Santo Reino no se ha clasificado ni siquiera para la Copa. La semana pasada cayeron en un partido lamentable ante el Cartagena (1-2) y

Berges se calentó.

“Era imposible ganar. Me toca pedir perdón a la gente. No sé qué decir, porque he visto un grupo de gente que no va, que no quieren. Ya desde hace tiempo está costando sacar esto adelante. No he visto que la gente haya ido de verdad. Se puede estar más acertado, pero no han ido de verdad. Yo asumo mi parte de responsabilidad. En este partido la profesión de futbolista ha quedado por debajo de la dignidad mínima”, declaró tras el deprimente espectáculo. “Mis jugadores no han tenido huevos en este partido. Ser futbolista es otra historia diferente. Les ha faltado compromiso, seriedad, rigor, les falta todo”, apostilló. Buen ambiente no hay, precisamente. En esta tesitura, sin jugarse nada, llegan a El Fontanar para combatir a un filial blanquiverde que pelea por su último aliento. Vaya partidito para Berges. Cuando termine empezará el suyo su amigo Paco, a unos kilómetros de allí, en El Arcángel. El campo donde los dos fueron compañeros de filas desde infantiles hasta los tiempos duros de Segunda B. Luego se marcharon, triunfaron, volvieron para ser entrenadores y los echaron. Las leyes del fútbol, ya saben.

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