El de siempre y el novato lo dejan claro en El Arcángel

Córdoba CF - Recreativo de Huelva FOTO: MADERO CUBERO
Xisco y el debutante Arturo despachan al Recreativo en una jornada de reivindicación para el mejor local de Segunda

Si a un cordobesista le comentan que la del sábado ha sido una tarde de perros, seguramente se le escapará una sonrisa. Meteorológicamente, fue de lo más desapacible. Lluvia, viento y odisea entre el barro para acceder al estadio. En el ambiente tampoco flotaban buenas sensaciones. El equipo acabó el año metido en una racha desconcertante y el arranque de 2014 ha venido a reverdecer polémicas sin que nadie parezca muy interesado en buscar la conciliación. Pero no hay nada que no se arregle con goles. Después de una victoria, la vida parece maravillosa. Xisco Jiménez, la estrella del equipo, abrió el marcador. Y Arturo, el jugador al que el Córdoba selló la ficha el viernes, abrochó el resultado. El Recre llevaba ocho visitas seguidas a Córdoba llevándose puntos. Esta vez se marchó de vacío. No fue mejor antes de quedarse con un hombre menos en el minuto 54, un dato que podría interpretarse como el arranque de las celebraciones del 60 aniversario de la fundación del club. Después de irse Ruymán, la cosa le fue peor. A Villa le salieron los planes. El Córdoba desempolvó su etiqueta de mejor local de la categoría, rompió una larga etapa sin triunfos caseros en el derbi andaluz, se metió otra vez en zona de play off y comprobó, al igual que todos en el estadio, que las diferencias en Segunda son imperceptibles. A menudo se trata de no hacer el tonto. Y el Córdoba, desde luego, no lo ha hecho esta vez.

No había más que echar un vistazo a la alineación inicial para entender con qué talante se tomaba el partido. Ni un solo canterano. Aventuras y locuras las justitas. Uli Dávila, en el banquillo. La pieza más inexperta, Eduard Campabadal, porque a Villa no le queda más remedio. Todos los referentes del equipo sobre el verde en el equipo con el promedio de edad más alto que haya presentado en mucho tiempo. Mucho oficio. Era lo que se necesitaba en una cita para adultos, sin concesiones ni preguntas complicadas. Sólo una meta: ganar. De modo convincente si era posible, pero ganar por encima de cualquier otra cosa.

Bouzón y Bravo en el eje de la retaguardia, Abel y Luso en el doble pivote. Y arriba, Xisco. El nueve del proyecto, la imagen de marca. El personal cordobesista salió enganchado al partido, metiendo la pierna y dando a entender que iba a lo que iba. Totalmente en serio. Ni había fútbol de orfebrería ni nadie lo pedía. Ni siquiera los irreductibles seguidores del Recre, más de un millar, que desafiaron la lluvia para arropar a un equipo que llevaba una victoria en las últimas ocho jornadas. El aliento de los blanquiazules fue conmovedor. El Córdoba también tuvo lo suyo en este aspecto, aunque los cánticos estuvieron aliñados por una palpable inquietud. Hay revuelo en el entorno, miradas torvas desde el palco. Y, principalmente, una racha pésima que tenía que romperse.

Los cordobesistas daban más sensación de control, pero sin pasarse. Nada de ofensivas brutales. Todos pegaditos, sin complicarse la existencia, evitando el error. Un disparo de Abel despertó el aplauso del graderío en la lluviosa tarde. En el Recre, intensidad y no mucho más. Luso establecía su gobierno sordo y eficiente en el mediocampo. El aragonés se los comió a todos. López Silva, muy activo, intentaba contínuamente el desborde. En su banda estaba Chechu, un juvenil del División de Honor onubense que debutaba y que lo pasó mal en su bautismo en liga profesional. Por ese lado, por el de López Silva, llegó la acción que marcó el partido. El onubense le puso un pase atrás a Xisco, que se llevó la pelota a trancas y barrancas -le tocó en el brazo- y la golpeó cuando caía para batir a Cabrero. El balear lo celebró con una peculiar coreografía. Primero, con rabia junto a López Silva; luego miró a la grada, se tocó la oreja, habló un ratito con Pedro y, finalmente, se señaló el nombre con sus dos pulgares.

El Recre quiso responder, pero no le salía casi nada. Reclamó unas manos de Raúl Bravo tras una falta de Álvaro Antón y Morcillo lanzó un disparo forzado que detuvo Saizar. El ex blanquiverde Joselu también lo intentó, pero al Recre la costaba la misma vida engarzar acciones de ataque. Mucho tuvo que ver en ello Iago Bouzón, ídolo de la mejor época en el Colombino, que esta vez fue pesadilla para su ex club.

Apenas hubo fisuras en el Córdoba tras el intermedio. Ni en colocación ni en concentración. Abel envió un disparo al larguero, en una advertencia que espoleó a un equipo local en el que López Silva ofreció un festival. Cuando Sureda Cuenca puso en la calle a Ruymán en el 54, el Recre entendió que le quedaba poco que hacer. Villa hizo debutar a Arturo -salió en lugar de un aplaudido Xisco- y le salió perfecto. Después de otra falta al travesaño de Abel y un cabezazo de Iago Bouzón que terminó con la pelota rechazada por el palo, el Córdoba encontró el premio gordo. López Silva se la envió a Samu y éste metió un centro al corazón del área. Jesús Vázquez se hizo un lío con el balón y éste llegó a los pies de Arturo Rodríguez, que se acomodó y batió a Cabrero. Diez minutos en Segunda y ya tiene un gol en su casillero. La tarde terminó entre cánticos y cuentas. La felicidad es un marcador con victoria.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 2: Saizar, Campabadal, Iago Bouzón, Raúl Bravo, Samu de los Reyes, Luso, Abel, Pedro, Caballero (Fran Cruz, 81'), López Silva (Uli Dávila, 85') y Xisco (Arturo, 69').

RECREATIVO DE HUELVA, 0: Cabrero; Chechu (Álvaro Vega, 70'), Menosse (Jorge Larena, 74'), Morcillo, Ruymán, Jesús Vázquez, Dimas, Álvaro Antón, Arana, Joselu (Gallegos, 85') y Linares.

ÁRBITRO: Sureda Cuenca (Comité Balear). Expulsó al recreativista Ruymán (54'). Mostró tarjeta amarilla a los locales Campabadal y López Silva, y a los visitantes Morcillo, Arana, Menosse y Chechu.

GOLES: 1-0 (29') Xisco. 2-0 (79') Arturo.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Adelante, disputado en El Arcángel ante 9.058 espectadores. Más de un millar de aficionados recreativistas en la grada.

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