Fran Cruz vuelve a vivirlo

Fran Cruz, en un partido con el Rapid de Bucarest.
El central cordobés, uno de los héroes del ascenso blanquiverde a Primera División en 2014, ha logrado otro salto a la máxima categoría con el Rapid de Bucarest en Rumanía

Dos años después y a más de 3.000 kilómetros de su casa, Francisco Pablo Cruz Torres (Córdoba, 1991) ha vuelto a revivir esa sensación de plenitud que provoca un salto de categoría. El 22 de junio de 2014, Fran era uno de los blanquiverdes que protagonizaron uno de los ascensos más increíbles de la historia del fútbol español: el 1-1 en Las Palmas, el gol postrero de Uli Dávila, el retorno a la élite de un club que llevaba más de cuatro décadas sin pisarla... Ya saben, todo aquello. Un maravilloso cuento de fútbol que dio la vuelta al mundo. El cordobés y canterano cumplía ese mismo día 23 años. Quienes quieran saber qué puede significar algo así para alguien como él sólo tiene que acordarse del brillo de sus ojos, de los abrazos con su hermano Bernardo y del modo en que los aficionados veneraban a uno de los suyos en la monumental fiesta del día después. Un chico de aquí ascendiendo a Primera. Casi nada. Luego vinieron las cesiones, la salida inesperada, la maleta a cuestas y una aventura internacional que empezó en febrero y que acaba de terminar de una manera fantástica.

Después de ser cortado en el mercado invernal por el Llagostera, donde había sido uno de los jugadores más usados por Oriol Alsina en la primera vuelta, Fran Cruz emprendió un viaje hacia lo desconocido. Recaló en febrero en el Rapid de Bucarest, un histórico del país que purgaba penas pasadas en la Liga II, la segunda división, y peleaba por un ascenso que finalmente logró. Y fue con Fran, que se afianzó en un equipo que hizo de su seguridad defensiva la seña de identidad. Encajó solamente 10 goles en 24 partidos de liga regular y en los play offs siguió igual de fino. El central cordobés se acopló a la perfección y mostró sus cualidades habituales: buena colocación, rapidez para ir a los cortes, fiabilidad por arriba y capacidad de mando.

Junto a otros compatriotas como Rafa Jordá (ex Numancia, Hércules, Levante), Miguel Ángel Luque (ex Atlético de Madrid, Murcia, Almería) o Miquel Robusté (ex Levante, Xerez, Ponferradina, Cartagena), Fran ha llevado a cabo un papel relevante. Ha jugado catorce partidos, ha marcado un gol -con una dedicatoria especial: ya es padre-, ha firmado el segundo ascenso a Primera de su carrera y ha terminado su contrato. Ahora se planteará de nuevo su futuro entre las obligaciones familiares, los apuntes de su carrera de Medicina y las propuestas de un destino como futbolista profesional. Quién sabe dónde terminará. De momento, ya colecciona más experiencias que muchos veteranos.

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