Un filial con el desafío de hacer lo que nadie antes hizo

El Córdoba B camina sobre el alambre FOTO: MADERO CUBERO
Los números son poco alentadores para el Córdoba B visto lo sucedido en el Grupo IV de Segunda B desde la 2000-01, pues ningún colista con menos de diez puntos a estas alturas se mantuvo

Se trata sólo de una derrota, una de las muchas que puede sufrir cualquier equipo a lo largo de una temporada. Sin embargo, en esta ocasión tiene un efecto más duro. No en vano, convierte, de la noche a la mañana, una situación delicada en crítica. Es lo que refleja la clasificación para el Córdoba B, que ve más difícil la meta de la salvación cada nueva jornada. El triunfo del Lucena en el derbi provincial lleva al filial a caminar por el alambre de forma peligrosa. Cierto es que no debe existir alarma, menos aún cuando el segundo conjunto blanquiverde ha experimentado en las últimas jornadas una mejoría en sus sensaciones y también en sus resultados. Una mejoría que no obstante resulta insuficiente para escapar de una difícil realidad, en este caso marcada por lo que dicen los números.

No en vano, desde la temporada 2000-01 únicamente dos colistas del Grupo IV de Segunda B al paso por la decimosexta jornada lograron mantener la categoría. Linares (2002-03) y Talavera (2004-05) son las excepciones que confirman la regla, si bien ambas escuadras sellaron su permanencia en la promoción que se disputa con tal fin. Por otro lado, cabe destacar que Polideportivo Almería (2000-01) y Polideportivo Ejido (2011-12) ni siquiera pudieron intentar lo que se antojaba como un milagro. Con todo, la norma general es que se produce el descenso a final de campaña de aquel equipo que ocupa el farolillo rojo a estas alturas de competición, algo que se hace más claro cuando éste no alcanza los diez puntos. Hasta seis conjuntos atravesaron esa difícil situación en el período analizado -uno de ellos es cuadro ejidense-.

El más reciente caso es el del UCAM Murcia, que el pasado curso llegó a la fecha en que se encuentra el campeonato en estos momentos con sólo seis puntos. Luchó y al final acabó decimoséptimo a cuatro de la salvación. Así las cosas, el equipo que dirige José Antonio Romero debe luchar además contra la crudeza de las estadísticas que deja como legado la competición en el Grupo IV de Segunda B. Sin embargo, no todo está perdido y existen motivos para creer que se puede solventar la crítica situación que vive en la actualidad. La rémora que supone el único punto conseguido en las ocho primeras jornadas pesa, pero la ligera reacción que ha tenido el filial en las ocho siguientes alivia algo el posible agobio, sobre todo porque los guarismos del equipo que marca el límite de la permanencia en este caso son los más pobres desde la campaña 2000-01.

Desde entonces, y con ese campeonato incluido, nunca el decimoquinto clasificado del Grupo IV de Segunda B lo ha sido en la decimosexta jornada con sólo 14 puntos. En este sentido, la puntuación más baja es la del San Fernando en la temporada 2008-09, con 16 puntos. El conjunto gaditano acabó descendido. De esta forma, el Córdoba B tiene todavía una razón para aferrarse a una categoría en que parece la permanencia estará mucho más barata que nunca. Este hecho y la capacidad de competir que demuestra en las últimas fechas son motivos para que el segundo equipo blanquiverde crea en la consecución de un objetivo que según los números, y en relación a lo sucedido en cursos anteriores, se presenta como una tarea casi imposible. Al fin y al cabo, en el fútbol jamás está dicha la última palabra y un triunfo puede volver a dejar un avance en la situación de la escuadra califal.

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