¿Fantasmas? Ni en su noche los hay en El Arcángel

Un niño disfrazado de Halloween en el Estadio El Arcángel | MADERO CUBERO
El Córdoba recupera la senda del triunfo antel Nástic en un duelo que la afición convierte en una auténtica fiesta | El conjunto blanquiverde pasará Halloween como líder de Segunda A

Cae la noche. Lo hace casi antes de tiempo. Sin previo aviso. Aunque en estas fechas es lo normal. El calor de las primeras horas del día desaparece cuando la oscuridad toma el cielo. Una ligera brisa comienza a dar paso, poco a poco, a un aire que resulta desagradable. Incluso es necesario tirar de chaqueta. Más que fresca es fría la temperatura superadas las siete de la tarde. Entonces, el calor existe en El Arcángel únicamente gracias a la afición. La grada no cesa en su animación. No es para menos. El equipo lo merece, si bien más por el resultado que por el juego que en ese instante ofrece. Pero la brillantez no alimenta esperanzas como sí los triunfos. Y el Córdoba gana por 2-0 tras el descanso. Además, la victoria sirve para espantar los fantasmas.

De espectros mucho se sabe en el coliseo ribereño. No pocas veces su presencia se dejó sentir en un estadio que vuelve a vibrar. Ya no es un ser de aspecto cadavérico. Ni un señor “con camisa blanca y chaqueta negra” aguarda para asistir a su velatorio. El tortuoso camino por el limbo terminó tiempo atrás. Ahora sí que está en la gloria. Es así como se hacen completamente innecesarios tanto el truco como el trato. Ni a una cosa ni a la otra recurre una escuadra que tiene vida. Mucha. Tanta como la de unos seguidores que esta noche, como muchas otras desde que empezara la temporada, dormirán de la manera más placentera posible. En esta ocasión más si cabe, pues el Córdoba, a ritmo de palmas y goles despedirá el sábado y noviembre en una atalaya de goce y disfrute. Quizá dure horas, pero durante unas cuantas será líder.

Es noche de monstruos, de seres de ultratumba y demás historias. Sin embargo, a orillas del Guadalquivir ninguno de estos aparece. No hay Halloween que valga, ni pesadilla en El Arcángel Street. La película es otra. Aunque algún susto que otro sí toca padecer a quienes desde la grada no acallan su voz –que esta vez también lo es para corear a Oltra–. Por fortuna, Xisco Muñoz no hace del sábado un Viernes 13 y falla lo que parece imposible de errar. Superado el miedo, la acción continúa. Sigue el guión tal y como debe. Sin cambios. La línea argumental es la que gusta, aun cuando el fútbol no resulta realmente atractivo por parte del Córdoba. Da igual. Otros tres puntos están a punto de ser colectados en la bolsa de los dulces y las golosinas. Nada hay más dulce que un triunfo. O sí, uno tras otro hasta alcanzar el ascenso.

Saltar de categoría es lo que busca, después de penar a lo largo de todo un curso con alma de difunto por Primera. Tampoco hay calabazas que decoren el escenario, que no es el de una cinta de Wes Craven o de John Carpenter. Eso sí, por momentos parece que al menos una hubiera. Es el balón, que rueda rápido, pero no vuelve a entrar en portería alguna. Con dos veces basta. Con un zarpazo de Fidel y una acción propia de un mago de Florin es suficiente. En el marcador campea un gran 2-0. Es el resultado con el que alcanza el final el duelo con el Nàstic de Tarragona, que sucumbe como otros hicieran anteriormente. Y la grada ruge. Vibra. Muestra pasión y no apaga sus cánticos. Hace frío. Es noche terrorífica y misterios… ¿Fantasmas? En El Arcángel no hay de eso.

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